Apego ambivalente: características, desarrollo, ¿tiene tratamiento?

El apego ambivalente o ansioso es uno de los cuatro estilos relacionales descritos por John Bowlby y Mary Ainsworth en sus investigaciones sobre la interacción entre bebés y sus cuidadores. Se trata de un patrón de comportamiento caracterizado por una gran inseguridad y miedo al abandono, que se manifiesta en todo tipo de conductas.

Estos investigadores descubrieron que aproximadamente el 10% de los niños mostraban un patrón de comportamiento muy poco habitual. En todo momento exhibían síntomas de inseguridad, como por ejemplo buscar a su madre y tratar de tener contacto constante con ella; y cuando esta se alejaba, se mostraban muy alterados y no podían ser consolados.

Fuente: pixabay.com

Sin embargo, cuando la madre volvía, estos bebés presentaban signos de enfado. Así, trataban de alejarse de ella y la rechazaban visiblemente. Los niños, por tanto, se mostraban alterados tanto cuando el cuidador no estaba presente como cuando estaban con él.

El estilo de apego ambivalente por lo general se mantiene a lo largo de toda la vida adulta de la persona. Los individuos que lo presentan muestran una gran necesidad de permanecer junto a sus seres queridos; pero al mismo tiempo se sienten mal cuando están con ellos. En este artículo te contamos todas las características de este estilo relacional.

Características

Baja autoestima

Cuando nacemos, las personas necesitamos la ayuda de nuestros cuidadores para sobrevivir; pero los padres de un bebé que ha desarrollado este tipo de apego no han sido capaces de cubrir sus necesidades de manera adecuada.  Así, los cuidadores actúan de forma cercana a veces, mientras que en otras ocasiones ignoran al pequeño.

De esta manera, un niño con apego ambivalente adquiere la creencia de que los demás no van a ocuparse sus necesidades de manera constante; pero a la vez, piensa que necesita a otras personas para estar bien.

Esto, que es cierto durante la infancia, deja de serlo en la vida adulta, pero el individuo sigue pensando así de forma inconsciente.

Debido a ello, tanto los niños como los adultos con apego ambivalente basan gran parte de su autoestima en la forma en que los demás les tratan. Su autoestima tiende a ser más baja que la de los demás; y por ello, aceptan comportamientos poco adecuados de sus seres queridos, ya que piensan que no merecen nada más.

Ambivalencia hacia otras personas

Los niños que desarrollan un patrón de apego ansioso adquieren pronto la creencia de que sus padres no van a cuidar adecuadamente de ellos.

Por eso, desde la más tierna infancia desarrollan estrategias que buscan llamar su atención y mantener el contacto con sus cuidadores; pero a la vez les resienten y muestran síntomas de enfado hacia ellos.

Así, por ejemplo, un niño con este estilo de apego llorará desconsolado cuando es separado de sus padres, buscando que estos vuelvan y le presten atención.

Sin embargo, cuando el cuidador haga un intento de entablar contacto con él, el pequeño se mostrará distante y enfadado a veces, y se aferrará al adulto en otras ocasiones.

Esta manera inconstante de comportarse se mantiene también durante la vida adulta de la persona. Así, alguien con un estilo de apego ambivalente tratará por todos los medios de aferrarse a su pareja, a menudo intentando controlar sus movimientos y haciéndole sentir culpable por no prestarle la suficiente atención.

Sin embargo, incluso cuando el compañero de un ambivalente trata de complacerle, generalmente se encuentra con muestras de desconfianza y enfado. De hecho, una de las frases que más se utiliza para describir el comportamiento de estas personas es “ni contigo, ni sin ti”.

Escaso control emocional

Como ya hemos visto, las personas con un estilo ambivalente albergan la creencia de que necesitan a los demás para estar bien.

Como consecuencia, generalmente responsabilizan al resto de sus propios problemas y estados emocionales. Esto causa que sus sentimientos sean por lo general volátiles, y que les provoquen un gran malestar.

Por ejemplo, una persona con apego ambivalente tiende a alterarse fácilmente debido al comportamiento de los demás, algo que no les ocurre a los individuos que presentan otros estilos de relación. Además, creen que para mejorar su estado de ánimo es necesario que el resto cambien su forma de actuar.

A menudo, esto se traduce en intentos de manipular a otras personas para que actúen de la manera que ellos consideran correcta. Si no lo consiguen, es muy habitual que se enfaden o que traten de hacer que los demás se sientan culpables.

Formación de relaciones tóxicas

Al igual que ocurre con todos los otros tipos de apego, las personas con un estilo ansioso tienden a crear relaciones que replican la que tenían con su cuidador principal de niños. En su caso concreto, esto implica crear relaciones con personas tóxicas -amigos o parejas- que solo estén disponibles emocionalmente de vez en cuando.

En consecuencia, las personas con estilo ambivalente tienden a formar relaciones emocionales con individuos con apego evitativo.

El tipo de interacción que se forma recibe el nombre de “codependencia”; y en general, está marcado por celos, inseguridades, y una gran cantidad de malestar emocional.

En sus relaciones románticas, los individuos con apego ambivalente tienen un miedo muy poderoso a que su pareja les abandone. Como consecuencia de esto, normalmente tratan de satisfacer todas sus necesidades, olvidándose de las suyas propias. Por otro lado, también intentan manipular sus emociones para que se sientan culpables y no les dejen.

Por otro lado, también es habitual que las personas con apego ambivalente sean muy celosas. Esto se debe a que presentan un gran miedo a que su pareja encuentre a alguien mejor que ellas y las deje. En los casos más extremos, sus celos pueden manifestarse incluso con amigos o familiares de su pareja.

Intentos de control

Para evitar que las personas cercanas a ellos les abandonen, los individuos con apego ambivalente harán todo lo posible para dictar su comportamiento.

De niños, esto se traduce en intentar mantenerse pegados todo el tiempo a sus padres; y de adultos, aparecerán todo tipo de actitudes y acciones destinadas a este fin.

Así, una persona con un estilo ambivalente procurará por todos los medios que su pareja pase el máximo tiempo posible con ella. Esto puede traducirse en, por ejemplo, críticas a todos los amigos de su compañero, intentos de hacerle sentir culpable si hace planes en solitario, llantos, amenazas…

Al mismo tiempo, estas personas tratarán de mantener contenta a su pareja en todo lo posible, olvidándose de sus propias necesidades; pero al menor signo de que la otra persona necesita espacio, comenzarán las amenazas e intentos de manipulación emocional.

En casos muy extremos, estos individuos pueden intentar controlar las conductas de sus parejas de formas más directas, como por ejemplo metiéndose en sus perfiles de redes sociales para ver con quién hablan.

Incluso, es habitual que estas personas amenacen con hacerse daño si su compañero no actúa como ellas quieren.

Desarrollo

Como ya hemos visto, la principal causa de la formación del estilo de apego ansioso es una conducta ambivalente por parte de los padres durante los primeros años de vida del individuo. Los cuidadores de estos niños, por diversos motivos, solo son capaces de ocuparse de sus necesidades de manera intermitente.

Uno de los ejemplos más habituales es el de los padres que, debido a una excesiva carga de trabajo o responsabilidades familiares, no pueden prestarle toda la atención que deberían a su hijo.

El pequeño aprende pronto que, si quiere que se ocupen de él, tiene que hacer grandes esfuerzos para llamar la atención de sus cuidadores.

Sin embargo, como la atención de sus padres es intermitente, el niño adquiere la creencia de que en cualquier momento puede ser abandonado por ellos. Esta forma de ver el mundo se mantiene durante la vida adulta, y provoca todas las consecuencias que hemos visto en el apartado anterior.

En algunos casos, la persona puede adquirir la creencia de que necesita a los demás para estar bien y de que el resto van a abandonarla durante su adolescencia, generalmente como consecuencia de una relación romántica especialmente traumática.

¿Tiene tratamiento?

La mayoría de estudios sobre los estilos de apego han llegado a la conclusión de que prácticamente todas las personas mantienen el que han adquirido en la infancia a lo largo de toda su vida.

Sin embargo, hoy en día también sabemos que con el suficiente esfuerzo y perseverancia, es posible adquirir un patrón de relaciones más seguro.

Básicamente, existen tres vías para cambiar el estilo ansioso por una manera más sana de entender las relaciones: recibir terapia psicológica, mantener una relación romántica con una persona con apego seguro, o llevar a cabo un importante trabajo de desarrollo personal.

Sin importar cuál de las tres vías se escoja, la persona tendrá que aprender a hacerse cargo de sus propias necesidades, a tomar el control de sus estados emocionales y a confiar más en el resto de individuos. A menudo, este proceso es muy complicado, y requiere un gran esfuerzo consciente.

Aún así, las personas que desarrollan lo que se conoce como “apego seguro adquirido” afirman que los resultados merecen la pena.

Entre otros beneficios, se encuentran un mayor control emocional, la capacidad de mantener relaciones más sanas y satisfactorias, y un aumento de la autoestima que afecta positivamente a todas las áreas de la vida.

Referencias

  1. “Anxious Attachment: Understanding Insecure Anxious Attachment” en: PsychAlive. Recuperado en: 07 Enero 2019 de PsychAlive: psychalive.org.
  2. “6 Signs You Have An ‘Anxious Attachment Style’ In Love And How It Affects Your Relationships” en: Your Tango. Recuperado en: 07 Enero 2019 de Your Tango: yourtango.org.
  3. “Apego ambivalente: la inseguridad interminable” en: Mente Sana. Recuperado en: 07 Enero 2019 de Mente Sana: mentesana.com.
  4. “Apego ansioso o ambivalente en adultos” en: Apegos Posibles. Recuperado en: 07 Enero 2019 de Apegos Posibles: apegosposibles.com.
  5. “6 claves para detectar un apego ambivalente en la pareja” en: I Feel. Recuperado en: 07 Enero 2019 de I Feel: ifeelonline.com.
COMPARTIR
Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here