
¿Qué es el dragón de Komodo?
El dragón de Komodo (Varanus komodoensis) es un reptil perteneciente a la familia Varanidae. Es el más grande de todos los que actualmente viven en la Tierra. Su cuerpo puede llegar a medir hasta tres metros y tiene una cola musculosa y fuerte, casi del mismo tamaño de su cuerpo.
Puede alcanzar una velocidad de 20 km/h, siendo uno de los reptiles más rápidos. Al correr, apartan la cola del suelo y mantienen su cuerpo rígido. Además, son nadadores hábiles.
Características del dragón de Komodo
– Tamaño. Es uno de los lagartos de mayor tamaño, siendo los machos más grandes que las hembras. Un macho adulto pesa entre 79 y 91 kilos y mide un promedio de 2,59 m. La hembra tiene una masa corporal de 68 a 74 kilos, con una longitud corporal de aproximadamente de 2,29 m. No obstante, los investigadores han reportado especies de hasta 3,13 metros, con un peso de 166 kilos.
– Boca. Las mandíbulas tienen alrededor de 60 dientes serrados, que son reemplazados con frecuencia. Miden hasta 2,5 centímetros. Las piezas dentarias están recubiertas de tejido gingival. Por esto, cuando el animal come, suele lastimar dicho tejido, provocando un sangramiento que tiñe su saliva. La lengua es larga, profundamente bifurcada y amarilla.

– Piel. Es resistente y cubierta de escamas blindadas. Estas tienen pequeños huesos, conocidos como osteodermos. Dichas estructuras varían de forma y son más osificados, a medida que el animal envejece. Los osteodermos no están presentes en las crías ni en los juveniles. Esto indica que esta armadura natural se desarrolla a medida que el dragón de Komodo madura. En cuanto a la coloración, los jóvenes son verdes con bandas negras y amarillas. Los adultos tienen un tono opaco y uniforme, variando de un rojo grisáceo a marrón.
– Velocidad y locomoción. Se desplaza a una velocidad aproximada de 4,8 km/h. No obstante, puede correr distancias cortas entre 14 y 20 km/h. Cuando camina, el cuerpo, la cabeza y la cola se balancean de lado a lado. Mientras corre, las patas posteriores se mueven en un amplio arco lateral y la cola se eleva del suelo. Es un excelente nadador y los juveniles son buenos escalando. Sin embargo, cuando crecen, se vuelven pesados y no pueden trepar los árboles.
– Sentidos. En su sistema auditivo, el estribo es la estructura encargada de transferir las vibraciones de la membrana timpánica hacia la cóclea. Esto podría implicar que el campo auditivo esté restringidos a sonidos en el rango de 400 a 2.000 hertzios, mientras que, comparativamente, el humano escucha entre 20 y 20.000 hertzios. En cuanto a la vista, puede distinguir objetos a una distancia de 300 metros. Puede distinguir los colores, pero debido a que solo tienen conos, probablemente su visión nocturna es deficiente. Como otros reptiles, utiliza el órgano de Jacobson para detectar los estímulos olfativos. Para esto usa su lengua, que saca mientras camina y mueve su cabeza de lado a lado. Así, puede captar el olor a carroña, a una distancia de hasta 9,5 kilómetros. Las escamas poseen placas sensoriales conectadas a los nervios. Alrededor de los labios, las orejas, la barbilla y las plantas de las patas tienen 3 o más placas sensitivas. De esta manera, pueden captar algunos estímulos táctiles, a los cuales esté expuesto en su hábitat.
– Factor inmunitario antibacteriano. Los científicos han logrado aislar del plasma sanguíneo del Varanus komodoensis un poderoso péptido antibacteriano, el VK25. Tomando como base este compuesto, sintetizaron el DRGN-1, que ha sido utilizado contra agentes patógenos resistentes a diversos fármacos. Los resultados preliminares muestran que el DRGN-1 es eficaz para matar algunas especies de hongos y varias cepas bacterianas. Además, contribuye con la cicatrización de heridas, aunque estén infectadas.
– Veneno. El dragón de Komodo tiene una picadura venenosa. Este reptil posee dos glándulas en la mandíbula inferior, que secretan diversas proteínas tóxicas. Actúan inhibiendo la coagulación de la sangre y la disminución de la presión arterial. Esto provoca la parálisis muscular y la hipotermia, llevando al organismo a un estado de shock. Algunos biólogos evolucionistas sostienen que puede utilizar el veneno para otras funciones biológicas diferentes a la de matar a la presa, basándose en que la pérdida de sangre y el shock son únicamente factores primarios, producto de la acción de la sustancia tóxica. En el siguiente video se puede apreciar la morfología de esta especie:
Taxonomía del dragón de Komodo
- Reino: Animal.
- Subreino: Bilateria.
- Filo: Cordado.
- Subfilo: Vertebrado.
- Infrafilo: Gnathostomata.
- Superclase: Tetrapoda.
- Clase: Reptilia.
- Orden: Squamata.
- Suborden: Autarchoglossa.
- Familia: Varanidae.
- Género: Varanus.
- Especie: Varanus komodoensis.
Hábitat y distribución del dragón de Komodo
Se distribuye en cinco islas de Indonesia. Una es la isla de Flores, y las cuatro restantes, Rinca, Komodo, Gili Dasami y Gili Motang, ubicadas dentro del Parque Nacional de Komodo.
Hoy en día, en la isla de Flores, el Varanus komodoensis está amenazado de extinguirse. Su densidad poblacional es considerablemente menor que en Komodo y que las pequeñas islas vecinas. Los estudios señalan que probablemente las comunidades estén disminuyendo al norte de Flores.
Así, su distribución en Flores está restringida a la región occidental de Manggarai, específicamente en la zona que incluye Labuan Bajo. También se extiende hacia el sureste y sur, hacia Nanga Lili y en la montaña Sanga Benga.
A finales de los 70, V. komodoensis se extinguió de la pequeña isla de Padar, localizada entre Rinca y Komodo, debido a la reducción de las poblaciones de ciervos, su alimento principal.
Por otra parte, dicha especie ha sido avistada en la isla de Sumbawa, específicamente en la costa sur de la isla. Sin embargo, actualmente se desconoce si realmente se trata de una población estable.
Estos territorios insulares tienen origen volcánico. Son montañosos y escarpados, cubiertos de pastizales de sabana y bosques. Hay dos estaciones, una de invierno moderado, de enero a marzo, y un largo verano.
Habita desde bosques secos tropicales hasta sabanas o bosques monzónicos caducifolios. Una de las características principales de estas regiones es la alta temperatura diurna, que ocurre durante el verano. Por lo general, el promedio es de 35 °C, con un grado de humedad cercano al 70%.
El dragón de Komodo vive en valles rocosos, entre 500 y 700 m s.n.m. Prefiere regiones secas y cálidas, como pastizales abiertos y zonas de tierras bajas, con abundancia de arbustos y pastos altos. No obstante, puede encontrarse en cauces secos y playas.
Vulnerabilidad del dragón de Komodo

- Amenazas. Las poblaciones del Varanus komodoensis están decreciendo al verse afectadas por diversos factores, tanto naturales como asociados con acciones antrópicas. Las comunidades se mantienen relativamente estables en las islas más grandes, como en Rinca y Komodo. Sin embargo, en las islas de menor tamaño, como Gili Motang y Nusa Kode, están disminuyendo de manera paulatina. En Padar, hasta 1975 se tuvo evidencia de la presencia de esta especie, por lo que esta antigua población en ese territorio insular es considerada extinta. Esta situación ha ocasionado que la UICN catalogue al V. komodoensis como especie vulnerable de extinguirse. Entre las amenazas están la erupción de los volcanes, los incendios forestales y los terremotos. Además, se ve afectado por las actividades turísticas de la zona, la pérdida de las presas que forman su dieta y la caza ilegal.
- Acciones. Está incluido en el Apéndice I de CITES. En este grupo se encuentran aquellas especies que se encuentran en peligro de extinguirse, por lo que su comercio internacional no está permitido. Únicamente la importación es autorizada cuando no tiene fines comerciales, como por ejemplo, para investigaciones científicas. Debido al rápido decrecimiento de las poblaciones, en 1980 se fundó el Parque Nacional de Komodo, cuyo propósito fundamental es la creación de un área de protección, donde se fomenten acciones que permitan preservar a esta especie en su entorno natural. Posteriormente, se abrieron las reservas de Wolo Tado y Wae Wuul, en Flores. En ellas, el reptil se encuentra resguardado de las amenazas que lo afectan.
Alimentación del dragón de Komodo
El Varanus komodoensis es carnívoro. Su dieta varía de acuerdo a la etapa de desarrollo en la que se encuentre. Así, las crías comen casi exclusivamente insectos, mientras que los jóvenes se alimentan de escarabajos, saltamontes, aves, roedores, lagartijas, huevos y eventualmente algunos mamíferos pequeños.
El adulto tiene una dieta mucho más amplia, aunque básicamente comen carroña. Sin embargo, puede atacar cabras, ciervos, cerdos, caballos, jabalíes, búfalos de agua, serpientes y hasta dragones de Komodo más pequeños.

- Método de caza. Para capturar a su presa, la embosca, esperando sigilosamente a que esta se acerque al sitio donde se encuentra. Cuando ocurre, se abalanza sobre el animal, mordiéndolo por la garganta o por la parte inferior. Este reptil evita que el animal herido se escape, aunque tenga heridas fatales. Cuando ataca, intenta matar a la presa rápidamente, al combinar las profundas heridas con la pérdida de sangre. En el caso de cerdos o ciervos, pueden derribarlos con su fuerte y poderosa cola. Con relación a la búsqueda de carroña, producto de los restos abandonados por otros depredadores, suele utilizar el órgano de Jacobson. Esta estructura especializada toma los estímulos olfatorios que ha captado la lengua, y los transmite al cerebro. Al interpretarlos, el reptil obtiene la información sobre la ubicación de la carroña. Así, puede localizar a un animal moribundo o muerto, que se encuentre hasta 9,5 kilómetros de distancia. Los adultos de mayor tamaño comen primero, mientras que los pequeños esperan su turno. Entre estos puede ocurrir una lucha por la jerarquía, donde los perdedores generalmente se retiran, aunque pudieran ser asesinados y comidos por los vencedores.
- La ingesta. El reptil sujeta el cadáver con sus extremidades anteriores. Luego, rasga con los dientes grandes pedazos de carne, tragándolos enteros. Si la presa es pequeña, la come entera, y puede hacerlo por algunas particularidades morfológicas propias de la especie, como su mandíbula articulada, el estómago expandible y el cráneo flexible.
- Proceso digestivo. Para lubricar el paso del animal por el esófago, las glándulas salivales producen una gran cantidad de saliva. No obstante, el proceso de deglución es largo, pudiendo tardar entre 15 y 20 minutos. Para acelerarlo, suele golpear su cuerpo contra el tronco de un árbol, forzando así al alimento a bajar por la garganta. Mientras la presa es ingerida, el reptil respira gracias a una estructura, similar a un tubo, que se encuentra debajo de la legua y se conecta con las vías respiratorias. Cuando la comida llega al estómago, el Varanus komodoensis se dirige a un lugar soleado, para acelerar la digestión. Una vez que el alimento ha sido procesado, regurgita una masa cubierta de moco que contiene cabellos, dientes y algunas estructuras óseas, como cuernos. Para beber agua, lo hace succionándola por la boca, mediante el bombeo bucal. Luego levanta su cabeza y deja que el agua corra por la garganta.

- Ecología de la depredación. Se han realizado diversos trabajos investigativos, relacionados con los mecanismos que utiliza el Varanus komodoensis para matar a sus presas. Los expertos sostienen que posee un sofisticado conjunto de adaptaciones que actúan de manera combinada. En este sentido, el cráneo está poco adaptado para generar altas fuerzas de mordida. Sin embargo, puede resistir altas cargas de tracción. Aunque su mordida no sea poderosa, puede causar heridas letales, que causan la muerte por desangramiento. Las lesiones son creadas cuando el reptil muerde y simultáneamente tira de la presa, utilizando su musculatura postcraneal. De esta manera, complementa la débil acción de los aductores de la mandíbula.
- Acción del veneno. Los especialistas señalan que la muerte del animal no se debe a la acción de las bacterias tóxicas. Afirman que el efecto de las heridas profundas se potencia con el veneno, que tiene efectos anticoagulantes e inducen al shock orgánico. El envenenamiento juega un papel importante en la muerte de la presa. Sin embargo, este aspecto no se ha estudiado a fondo, probablemente por la carencia de unos dientes especializados que suministren el veneno. En el caso del dragón de Komodo, las dos heridas facilitan la entrada de la sustancia tóxica al organismo de la presa.
Reproducción del dragón de Komodo
De manera general, esta especie alcanza la madurez sexual entre los 5 y 7 años. Sin embargo, la hembra podría reproducirse después de los 9 años y el macho luego de los 10.
Cuando la hembra está apta para aparearse, sus heces tienen un aroma particular, detectado por los machos. Estos combaten entre sí para unirse con las hembras. Durante la lucha, suelen asumir una posición vertical, tratando de lanzar al oponente al suelo.
El vencedor frota su barbilla sobre la cabeza de la hembra, la rasca en la espalda y lame su cuerpo. Posteriormente, la agarra con sus patas e introduce uno de sus hemipenes en la cloaca femenina.
El período de reproducción ocurre anualmente entre julio y agosto. La hembra cava un nido en el suelo, donde deposita un promedio de 20 huevos. Luego los cubre con hojas y tierra y se acuesta sobre ellos, incubándolos durante siete u ocho meses.
Las crías miden alrededor de 37 centímetros. Debido a su alta tasa de mortalidad, al poco tiempo trepan los árboles, en búsqueda de protección ante los depredadores.
- Partenogénesis. En este tipo de reproducción sexual, las células reproductoras femeninas, los óvulos, se desarrollan sin que hayan sido fecundados por los espermatozoides. En el caso del dragón de Komodo, todas las crías son machos. Los expertos explican esto basándose en el sistema de determinación del sexo ZW, siendo los machos ZZ y las hembras ZW. La hembra proporciona un número haploide de cromosomas, que puede ser Z o W. Este se replica, por lo que el cromosoma Z se convierte en macho (ZZ) y el embrión que recibe el cromosoma W, será WW y no se desarrolla.

Comportamiento del dragón de Komodo
El Varanus komodoensis tiene hábitos diurnos, aunque con frecuencia exhibe actividades nocturnas. Es un animal solitario, que forma pareja solo cuando se reproduce. También puede agruparse alrededor de un animal muerto, donde, de manera jerárquica, asumen turnos para comer.
Así, los machos más grandes son los primeros que comen, seguidos de las hembras y los machos más pequeños. Finalmente lo hacen los jóvenes, que descienden de los árboles cuando los adultos se alejan.
Los dragones de Komodo deambulan todo el día por sus rangos de origen, que pueden abarcar hasta 1,9 km². No es un reptil territorial, por lo que las áreas pueden superponerse.
Si el animal se siente acorralado, suele reaccionar de manera agresiva. Abre la boca, silba, arquea la espalda y da latigazos con la cola.
A pesar de su gran tamaño, puede correr carreras de corta distancia y bucear hasta 4,5 metros. Los jóvenes utilizan sus garras para escalar los árboles, pero cuando son adultos su peso impide la escalada.
Cuando necesita atrapar una presa, puede pararse sobre sus dos patas posteriores, utilizando su larga cola como soporte.
Referencias
- Komodo dragon. Recuperado de en.wikipedia.org.
- Varanus komodoensis. Recuperado de animaldiversity.org.
- Varanus komodoensis. Recuperado de iucnredlist.org.
- Komodo Dragon Facts. Recuperado de livescience.com.
- Varanus komodoensis. Recuperado de itis.gov.