Personalidad Obsesiva: Los 10 Rasgos de las Personas Obsesivas

La personalidad obsesiva constituye una forma de ser que se caracteriza por la rigidez, la inflexibilidad y la búsqueda de perfeccionismo constante.

Esta manera de ser puede resultar normal, aunque en la mayoría de los casos acaba resultando una condición patológica. El hecho que determina que la personalidad obsesiva resulte normal o patológica radica en la intensidad de los grados obsesivos que presente la persona, así como de las consecuencias sobre su propio funcionamiento y bienestar.

personalidad obsesiva

De forma general, las personas obsesivas se caracterizan por ser muy exigentes tanto con ellas mismas como con los demás. Prestan una elevada atención sobre los detalles y necesitan que todo presente un estado perfecto para poder experimentar bienestar.

Este factor hace que los individuos con personalidad obsesiva sean muchos más vulnerables a la depresión. Los factores externos que le pueden causar malestar son mucho más numerosos de lo normal debido a la obsesión, motivo por el cual pueden experimentar frustración con mayor facilidad.

Puede que también te interese saber ¿qué es el trastorno obsesivo compulsivo? Una de las manifestaciones más comunes de la personalidad obsesiva patológica.

Personalidad obsesiva: 10 rasgos principales

1- Perfeccionismo y minuciosidad

Posiblemente, el rasgo que mejor define la personalidad obsesiva es el perfeccionismo y la minuciosidad. De hecho, estos dos aspectos resultan claves en este tipo de personalidad.

La forma de ser obsesivo está principalmente determinada por la perfección de las cosas. Las personas que presentan este tipo de personalidad centran su atención en todos y cada uno de los detalles, tanto de su entorno como de sí mismas.

Este hecho viene motivado en mayor parte por la estructura de pensamiento que determina la personalidad obsesiva. Esta resulta altamente estructurada e inflexible, por lo que ningún elemento puede salirse de la categorización mental del individuo.

De hecho, el perfeccionismo y la minuciosidad de la personalidad obsesiva se interpreta como un déficit de adaptación de la persona. Esta es incapaz de adaptarse a esos elementos que resultan contrarios a su orden psíquico, por lo que cada detalle, por insignificante que sea, cobra una elevada importancia.

Así mismo, el perfeccionismo y la minuciosidad suelen resultar elementos que comportan un elevado gasto de tiempo y esfuerzo por parte de las personas obsesivas.

Los individuos con este tipo de rasgos pueden pasarse gran parte del día organizando las tareas y creando horarios y/o listados de cosas por hacer, hasta el punto que se descuida el objetivo principal de la actividad.

Así mismo, las personas con rasgos perfeccionistas creen fuertemente en que todo debe ser perfecto y que no hay margen de error. Esto hace que, en muchos casos, las personas no sean capaces de terminar las tareas o los proyectos, ya que resultan incapaces de cumplir con sus exigencias extremadamente rígidas y perfeccionistas.

2- Tendencia a la dicotomía

El perfeccionismo y la minuciosidad típicos de la personalidad obsesiva conducen a otro de los rasgos importantes de este tipo de forma de ser: la tendencia a la dicotomía.

Este elemento se caracteriza por proporcionar valoraciones extremistas acerca de las cosas. Dicho de otra forma, conducen a una forma de ver las cosas de blanco y negro, donde la escala de grises que existe entre medio de ambas valoraciones resulta imperceptible.

La tendencia a la dicotomía se encuentra estrechamente relacionada con el perfeccionismo, debido a la rigidez mental que origina la personalidad obsesiva.

Las personas con este tipo de rasgos sólo son capaces de hacer dos valoraciones: lo que se adapta a las estructuras de pensamiento rígido y lo que no se adapta.

Por este motivo, todos esos elementos que no resultan minuciosamente perfectos para la mente obsesiva son catalogados como negativos, mientas que sólo los aspectos con elevados grados de perfección son catalogados como positivos o aceptables.

La tendencia a la dicotomía es pues otro factor importante que contribuye a reducir la capacidad de adaptación de los individuos con personalidad obsesiva.

4- Tendencia al pesimismo y la frustración

La elevada atención que se presta hacia los detalles, así como la tendencia en interpretar los elementos de forma dicotómica hacen que los sujetos con personalidad obsesiva sean mucho más vulnerables al pesimismo y la frustración.

Los estándares de perfección típicos de la personalidad obsesiva resultan demasiado elevados y exigentes, por lo que a menudo tanto los elementos internos como los elementos externos no se adaptan a las exigencias personales.

Este hecho conduce a la experimentación de frustración de una forma mucho más frecuente. Por ejemplo, una persona con personalidad obsesiva puede experimentar elevadas sensaciones al realizar tareas rutinarias como limpiar o realizar actividades laborales.

La aparición de cualquier detalle catalogado por el individuo como “imperfecto” destapa en la persona obsesiva sensaciones de fracaso y necesidad de mejorar.

Por otro lado, la elevada frecuencia con la que se presentan elementos “imperfectos” en la vida de todas las personas hace que las personas con este tipo de rasgos sean también mucho más propensas al pesimismo.

De hecho, según varios autores, la personalidad obsesiva constituye la antesala de la personalidad depresiva o las alteraciones del estado de ánimo.

Los individuos con estos rasgos de personalidad requieren mucha más calidad de los elementos externos que el resto de personas para desarrollar un estado de bienestar, por lo que las emociones negativas aparecen con mucha más facilidad.

4- Elevados grados de responsabilidad

La personalidad obsesiva se caracteriza por desarrollar elevados grados de responsabilidad en prácticamente todos los ámbitos de la vida de las personas.

El individuo se siente responsable de que todo deba estar realizado a través de las condiciones de perfeccionismo desarrolladas en su estructura de pensamiento.

Las personas obsesivas creen que todo tiene que ser perfecto y que la responsabilidad de que lo sean o dejen de serlo recae en ellos mismos. No existe margen de error en su actuación y funcionan continuamente a través de elevados grados de presión.

Este elemento suele motivar la aparición de elevados componentes de ansiedad sobre la persona, así como del desarrollo de un funcionamiento compulsivo que tiene, como único objetivo, cumplir con los estándares de perfección establecidos por sus obsesiones.

5- Elevada necesidad de control

Todos los elementos comentados hasta ahora referentes a la personalidad obsesiva conducen al desarrollo de un aspecto básico que guía la conducta y el comportamiento de las personas que presentan esta forma de ser.

Este elemento es el control, o mejor dicho, la necesidad de establecer un elevado control acerca de todos los aspectos.

Cada uno de los detalles que aparecen en cualquiera de los ámbitos de la vida de la persona obsesiva (familiar, laboral, relacional, etc.) deben estar completamente controlados por el individuo.

Esta necesidad aparece como herramienta psicológica para dar respuesta a todas las auto-exigencias que presenta el individuo con personalidad obsesiva.

De este modo, los aspectos que carecen de control generan nerviosismo y malestar en el individuo, ya que si no es capaz de controlarlo, difícilmente será capaz de proporcionarle perfección.

Este factor puede, en los casos más graves, repercutir muy negativamente en la vida de la persona. Sujetos con personalidad obsesiva pueden perder amistades o parejas debido al elevado tiempo que dedican al trabajo y a la ejecución de control sobre todos los elementos.

Las personas con este tipo de rasgos característicos creen que no pueden tomarse un día libre ya que esto puede motivar una pérdida de control y calidad en las tareas desarrolladas.

6- Híper-exigencia con uno mismo y con los demás

La híper-exigencia es uno de los factores más importantes de la personalidad obsesiva. No obstante, es preciso tener en cuenta que este rasgo no sólo se aplica a uno mismo, sino también a los demás.

Las necesidades principales de una persona obsesiva radican en que todo presente un elevado grado de control, así como perfectas condiciones de calidad.

Para poder satisfacer esta necesidades, el individuo tiene que ser híper-exigente consigo mismo, ya que de lo contrario percibirá que todo lo hace mal y no hace nada bien (pensamiento dicotómico).

No obstante, la necesidad de perfección típica de la personalidad obsesiva no recae únicamente en sus propias actividades, sino que abarca también todos los aspectos que forman parte de su entorno.

Por este motivo, la híper-exigencia suele trasladarse también hacia las personas con las que se relaciona.

Un individuo con personalidad obsesiva tendrá muchas dificultades para trabajar con un compañero que funciona de forma desorganizada o que no tiene en cuenta los detalles de la misma forma que lo hace él.

Así mismo, una persona obsesiva puede ser totalmente incapaz de convivir con un sujeto que no sea extremadamente organizado, ya que la aparición del mínimo desorden en la vivienda le generará elevadas sensaciones de malestar.

7- Dificultad en la toma de decisiones

La personalidad obsesiva se caracteriza también por generar, en la mayoría de casos, una notable dificultad en la toma de decisiones.

Este elemento se hace especialmente notorio cuando la decisión a tomar no presenta reglas o condiciones que establezcan de forma precisa el camino a seguir.

Los individuos con personalidad obsesiva guían todo su comportamiento en estándares de calidad y validez, por lo que requieren elementos de forma constante que determinen la demostración empírica de que la decisión es acertada.

Así pues, la toma de decisiones acerca de temas que no presentan reglas precisas se convierte en una actividad que escapa del control de la persona. Este hecho suele generar malestar y nerviosismo, así como dificultad para escoger.

8- Búsqueda de reconocimiento por los actos

Las personas obsesivas desarrollan un comportamiento centrado en el perfeccionismo, la visualización de los detalles y la consecución de máximos índices de calidad principalmente para satisfacer su propia necesidad obsesiva.

No obstante, para los sujetos que presentan esta forma de ser, el desarrollo de un perfeccionismo minucioso juega un papel vital en sus vidas, por lo que resultan elementos muy importantes.

Este hecho conduce a la necesidad de que los demás también interpreten el mundo de la misma forma que lo hacen ellos y, por lo tanto, que le expresen reconocimiento constante por los actos que ha llevado a cabo.

Cuando un individuo con personalidad obsesiva consigue catalogar uno de sus actos como perfecto, experimenta elevadas sensaciones de gratificación y, como cualquier persona que se siente muy satisfecha con algo, espera la aprobación y el reconocimiento por parte de los demás.

No obstante, los sujetos con personalidad obsesiva son incapaces de visualizar y percibir otros aspectos como el tiempo invertido en el desarrollo de la tarea, el grado de funcionalidad que ha presentado o la importancia práctica que tiene la perfección conseguida.

9- Inflexibilidad

La personalidad obsesiva implica un elevado grado de inflexibilidad. De hecho, la obsesión se caracteriza por ser totalmente inflexible e inamovible.

De este modo, los sujetos con estos rasgos caracteriales son incapaces de adaptarse a situaciones en las que el perfeccionismo no resulte importante o adoptar puntos de vista alternativos al suyo.

Por otro lado, la personalidad obsesiva suele implicar una elevada dificultad para detectar las necesidades de los demás, así como sus procesos de pensamiento, sus prioridades o sus necesidades.

La perfección y la obsesión acaparan buena parte del funcionamiento cotidiano del sujeto, el cual difícilmente podrá dejar de lado sus necesidades para centrar su atención en otro tipo de aspectos.

Así mismo, los sujetos con personalidad obsesiva pueden llegar a sentirse incómodos cuando tienen que relacionarse con otras personas que expresan abiertamente sus emociones y tienen una forma de ser más extrovertida.

Estos aspectos reducen la seriedad y la formalidad de la relación y, por lo tanto, no se adaptan a los procesos de pensamiento típicos de la personalidad obsesiva.

10- Incapacidad de delegar

Finalmente, los sujetos con personalidad obsesiva se caracterizan por presentar una marcada incapacidad de delegar en los demás.

Las actividades que recaen un uno mismo deben ser ejecutadas con el máximo grado de control y calidad posible.

El hecho de delegar implica, de forma automática, una disminución de la capacidad de control sobre la tarea, por lo que las personas obsesivas suelen resistirse a este tipo de situaciones.

Referencias

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Graduado en Psicología y Máster en Psicopatología Clínica del Adulto.

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