¿Qué es el valor de la tolerancia? 10 consejos para educarla

La tolerancia es una actitud positiva que permite a las personas aceptar y comprender a las demás, valorando la diferencia que tiene respecto a ellos como algo que puede llegar a enriquecerla.

La tolerancia es el respeto y la consideración hacia aquello diferente, una disposición a entender y admitir que los demás sienten, opinan y obran de manera diferente a nosotros.

qué es la tolerancia como valor

A través de la convivencia y la diferencia, la persona tolerante acepta y valora la riqueza que puede aportar la diferencia al mundo en el que vivimos.

La palabra “tolerancia” viene del verbo latín tolerare, que significa “sufrir”, “llevar con paciencia” o “soportar”.

A lo largo del tiempo la tolerancia ha sido entendida como una actitud más bien pasiva, dada la definición a la que hacíamos referencia hace un momento.

La tolerancia es un constructo social que originalmente hacía referencia a la actitud de permisividad en las creencias religiosas o metafísicas de la otra persona.

La tolerancia varía con el tiempo y la cultura, dependiendo así de la época histórica, de distintos criterios y del sentido que se le da en la cultura.

En la actualidad ser tolerante con el otro implica respetarlo en el terreno ideológico pero también en el político, moral, en el género, etnia, orientación sexual y en cualquier terreno personal que se tercie.

Además, la tolerancia implica comprender al otro en un diálogo en el que incluso uno mismo debe poner en entredicho o cuestionar sus propias creencias o convicciones.

Los pilares básicos de la tolerancia podrían ser la libertad y la igualdad. Somos tolerantes en la medida en la que no impedimos o anulamos la libertad de la otra persona y porque consideramos que es igual a nosotros mismos.

¿Qué beneficios tiene ser tolerante?

Los beneficios de la tolerancia radican en el respeto al otro y la aceptación de la diferencia.

Las diferencias son las características de cada uno que lo hacen especial, único y diferente a todos los demás. Sin embargo, ello no implica que seamos distintos como personas, somos iguales.

La diferencia se ha utilizado para enfatizar y promover la desigualdad y los prejuicios. La diversidad podríamos definirla como la circunstancia natural por la que todos somos diferentes pero al mismo tiempo iguales.

Es necesario y beneficioso para los seres humanos y para la sociedad en general el reconocer que todos somos diferentes sin que es suponga un perjuicio y una discriminación social.

La tolerancia implica aceptar que todos somos singulares y distintos. Y es beneficioso porque implica aceptar que entre nosotros hay diferencias físicas, hay distinciones en culturas…

Ello no significa que algo sea mejor o peor, sino que deja entrever la riqueza que tiene el ser humano y que permite a los individuos ser diferentes pero iguales y convivir con esa dualidad.

Cuando una persona es intolerante se centra en las diferencias y se olvida en la parte igualitaria, es prejuiciosa y discrimina, basando su opinión en tópicos que dejan entrever el miedo a lo diferente.

Cuando actuamos negando al otro estamos siendo intolerantes, nos olvidamos de la igualdad que nos caracteriza y nos fijamos en las cosas que nos separan.

Ser tolerante es importante porque nos acerca a las raíces de uno mismo, quien no acepta al otro también es difícil que acabe aceptándose realmente a sí mismo.

¿Por qué es necesario ser tolerante?

En una sociedad pluralista y con tantas culturas como en la que nos encontramos actualmente, conseguir que los ciudadanos sean tolerantes y convivan de manera tranquila, democrática y pacífica supone un reto y una necesidad.

Es importante tener en cuenta el hecho de que, en muchas ocasiones, lograr que la gente sea tolerante con el resto de personas no pasa por impedir o reprimir los comportamientos intolerantes.

Lo más importante es educar en el respeto y en tolerancia y promover y facilitar conductas que permitan a los ciudadanos ver todo aquello diferente desde el prisma del respeto y la aceptación.

Tradicionalmente se ha considerado que una persona podía cambiar de actitud a través exclusivamente de la información. Sin embargo esta creencia es muy básica.

La promoción de la tolerancia y por tanto el cambio de actitud o ideología de una persona es algo más profundo y que requiere de experiencias significativas.

Como decíamos al principio de este artículo, en una sociedad en la que los conflictos están a la orden del día y en el que el maltrato, el acoso y la violencia son hechos cotidianos, debe tomarse de manera urgente la educación en valores y particularmente, la educación basada en la tolerancia.

Vivimos en sociedades complejas y plurales en los ámbitos morales, étnicos, religiosos, culturales… los sistemas educativos deben atender por educar en el respeto y la tolerancia.

La escuela debe conseguir formar ciudadanos libres, democráticos y tolerantes desde el respeto al ser humano y a las particularidades de cada uno de ellos.

Consejos para trabajar la tolerancia en los niños

Desde la escuela y también desde la familia se puede trabajar para ayudar a los niños y adolescentes a ser tolerantes, respetar y al prójimo y conseguir así, cada vez más, generaciones de ciudadanos tolerantes y demócratas.

Algunos de los consejos que puedes tomar en cuenta son los siguientes:

  1. Realiza actividades de sensibilización y toma de conciencia sobre prejuicios y estereotipos

Tanto si eres padre como si eres maestro, actividades de toma de conciencia y sensibilización son importantes porque es lo que mejor ayuda a prevenir el comportamiento discriminatorio y por ende, la violencia que puede tener lugar.

Actividades de sensibilización abarca, sin lugar a dudas, la información. Puedes hacer uso de cada uno de los conceptos (por ejemplo tolerancia, igualdad, discriminación, prejuicio, estereotipo…) y hablar de cada uno de ellos con el niño.

No importa la edad que tenga, siempre puedes adaptarlo a su nivel y hablar con él sobre qué significa cada una de las cosas. La información es el primer paso (aunque no el único) para tomar conciencia y poder actuar.

  1. Propón actividades donde puedan aprender a ser tolerantes

Es importante también diseñar actividades donde puedan poner en práctica cómo actuar ante situaciones que detecten como poco tolerantes.

Algunos ejemplos pueden ser a partir de textos de reflexión, visionado de películas o incluso con role-playing, donde hagan de diferentes personajes y puedan ponerse en su piel.

Estas actividades pueden ayudarnos también a enseñarles cómo actuar cuando detecten situaciones de intolerancia y de abuso y cómo pueden intervenir para pararlo.

  1. Practica de la tolerancia en la vida cotidiana, es decir, actividades para llevar el comportamiento de tolerancia fuera del ámbito escolar

Todo lo anterior carecería de sentido si no les animáramos a ser tolerantes en esencia, es decir, fuera del aula y en situaciones cotidianas.

Que estén atentos a las situaciones diarias (obviamente según el nivel educativo del que estemos hablando) y a que actúen en consecuencia, será la mejor lección para la tolerancia.

  1. Cuando tu hijo o tu alumno se enfrente a una situación de discriminación, actúa

Muchas serán las situaciones del día a día donde el alumno se enfrente a la discriminación, a las burlas o al rechazo.

Partir de estas situaciones para trabajar con los acosadores y con la víctima dará a todos una gran lección.

Algunas cosas que puedes tener en cuenta son:

– Escuchar y hablar con la víctima acerca de sus sentimientos, de lo que sucede, de las consecuencias…

– Ofrece información basada en la situación ocurrida. Puedes aprovechar para explicar qué ha sucedido, cómo se puede actuar de manera tolerante, cuál es el prejuicio que subyace, qué alternativas hay para resolver ese conflicto…

– Ofrece ayuda o protección a la víctima. Debe entender y comprender que nadie puede ser rechazado o discriminado.

  1. Practica con tu ejemplo y sé tolerante

De nada servirá promover actividades y hablar de tolerancia con los niños si en la vida real uno se deja llevar por la intolerancia, los prejuicios, los estereotipos o la discriminación.

En muchas ocasiones es difícil identificar nuestros prejuicios y estereotipos. Creemos que no somos prejuiciosos, racistas u homófobos, por poner ejemplos de discriminación, pero actuamos de manera poco tolerante en algunas ocasiones.

Estar atentos a nuestras señales y lograr modificarlas para no transmitirlas a las siguientes generaciones es una tarea difícil que todos los que educamos tenemos por delante.

Actúa con tu ejemplo, este sea quizá el consejo más difícil pero sin duda el más importante.

  1. No permitas los insultos ni las burlas por ningún tipo de condición

En ocasiones quitamos importancia a determinadas burlas, chistes o comentarios que se hacen entre niños o adolescentes por considerarlos tonterías o juegos de niños.

No caigas en eso y no seas permisivo. No debes tolerar ningún tipo de comentario abusivo ni intolerante hacia ninguna persona. Es la manera más clara de que los niños interioricen qué se puede (y se debe) hacer y qué no está permitido bajo ningún concepto.

  1. Fomenta la iniciativa y la cooperación de los niños

Fomentar tanto la iniciativa como la cooperación es positivo para la tolerancia. Que los niños aprendan a ayudarse, a comprenderse, a pedir ayuda y a colaborar los pondrá en disposición de actuar de manera tolerante.

Si fomentamos en ellos la iniciativa y la cooperación, haremos que no actúen de manera egoísta, interesada y competitiva y es más probable que actúen ante las injusticias que se les presenten.

  1. Ayúdales a comprender lo bello de lo diferente

Como padre o educador ayuda al niño a comprender que lo diferente no da miedo, que puede ser bello y aportarnos una gran riqueza.

Debemos ayudar al niño a valorarse como miembro de grupos, pero debemos ayudarle también a valorar a personas que pertenecen a grupos distintos y a verlo igualmente válido.

Debemos también ayudarles a que reconozcan los prejuicios, las injusticias sociales que se dan en ocasiones en gente que pertenece a colectivos determinados. Y darles herramientas para que actúen cuando se encuentren en esas situaciones.

  1. Enséñale a valorar la propia cultura

Para valorar la diversidad de culturas y aprender a amar lo diferente, es importante valorar, aceptar y querer lo propio.

La cultura es algo importante en todos nosotros, en nuestra manera de pensar y de sentir. Es algo que cambia y que se va adaptando con el tiempo.

Parte de la propia cultura para después trabajar las demás. Es importante, además, que ayudes a tu hijo a que se quiera y a que se acepte, porque eso redundará más tarde en la aceptación de los demás.

Para ello, ofrécele modelos de conducta positivos, vigila los prejuicios y estereotipos que aparecen a su alrededor para trabajar sobre ellos, ayúdale a comprender quién es, habla sobre la propia cultura…

  1. Enséñale a respetar lo diferente y a valorar a los demás

Convivir con personas de otras culturas o con personas que piensan diferente a uno mismo es una buena manera de poner en práctica la tolerancia.

Ofrece a tu hijo situaciones donde pueda aprender a ser tolerante. A veces tendemos a juntarnos con gente que sólo piensa igual a nosotros, pero eso es vivir en mundo irreal.

Favorece encuentros con gente diferente, habla con él sobre las diferencias y similitudes que tenemos con otras personas, viaja a otros países, trabaja sobre las propias ideas y los propios prejuicios…

A modo de conclusión cabría destacar que la tolerancia debe aplicarse a todos los seres humanos, con la excepción de aquellos que, saltándose la tolerancia misma, incumplen con los propios derechos humanos y atentan contra la dignidad de otras personas.

¿Y tú, piensas que vivimos en un mundo tolerante?

Referencias

  1. Barranco Casado, M. A. (2007). La enseñanza de la tolerancia. Innovación y experiencias educativas, 46, 1-9.
  2. CEIP Los almendros (2007). La hoja de educar en valores.
  3. Luque Lozano, A., Molina Bernáldez, A. M., y Navarro Hidalgo, J. J. (2000). Educar la tolerancia (una propuesta de trabajo). Diada. Revista Fuentes.
  4. Mateo, L., Ayala, A. I., Pérez-Arteaga, L. C., y Gutiérrez, R. J. Educar en relación: hacia la convivencia y el respeto. Propuesta coeducativa para Educación Secundaria.
  5. Real Academia de la Lengua Española. Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.
  6. Vila Merino, E. (2009). Educar para la tolerancia, educar para la convivencia. Espiral, Cuadernos del profesorado, 2(4), 43-47.
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Licenciada en Psicología, Máster en Psicología Clínica, Máster en Psicología Infantil, Máster en Logopedia. Formación de posgrado en Trastornos de la Conducta Alimentaria, Mindfulness aplicado en la práctica clínica, Trastornos emocionales, Psicología educativa y Tercera edad.Actualmente trabaja en varias clínicas de la ciudad de Valencia, además de formar a padres y educadores en escuelas infantiles.

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