Síndrome de Koro: Síntomas, Causas, Tratamientos

El síndrome de koro es un trastorno psicológico en el que el paciente cree que sus genitales se están encogiendo o retrayendo hacia el abdomen y que pronto desaparecerán. Es más frecuente en hombres, quienes están convencidos de que su pene es cada vez más pequeño e incluso que éste podría invaginarse dentro de sus cuerpos, causándoles la muerte.

En los casos de mujeres con este síndrome, creen que sus pezones se están reduciendo o que su vulva está por desaparecer, a pesar de que claramente nada extraño o anormal está sucediendo con sus genitales.

hombre con miedo

Los pacientes con este síndrome sienten mucha ansiedad y con frecuencia tienen pensamientos obsesivos y conductas compulsivas: intentan estirar o agrandar su pene o sus pezones con diferentes elementos que podrían hacerles daño.

El síndrome de Koro también se conoce como síndrome de retracción genital y es más frecuente en países asiáticos. Se han documentado casos de histeria masiva en torno a este síndrome, que podría “contagiarse” de una persona a otra en ciertas culturas.

Características

Existen básicamente dos tipos de síndrome de Koro.

El Koro primario, que tendría un origen cultural y que se presenta en individuos que no sufren otros trastornos mentales, y el Koro secundario, que aparece en personas que padecen enfermedades tales como esquizofrenia, trastorno dismórfico corporal o trastornos de ansiedad.

Koro primario

Es frecuente en países como India, China y Japón, pues su causa está fuertemente vinculada a creencias culturales de esa región del mundo.

La mayoría de los hombres en los que aparece este trastorno son solteros, con pocos estudios, escasa educación sexual y profundas creencias en fenómenos sobrenaturales, como hechizos y conjuros.

En estos casos, el paciente presenta síntomas de mucho miedo y ansiedad. Además de creer que sus genitales están encogiendo y que pronto podrían desaparecer, piensa que podría morir debido a esto.

Muchos pacientes indican que el problema con sus genitales comenzó después de tener contacto sexual con una prostituta, o que podría estar relacionado con la masturbación o las poluciones nocturnas.

Esto evidencia la estrecha relación de este síndrome con creencias culturales y la falta de adecuada educación sexual.

Koro secundario

Los casos de síndrome de Koro que se presentan fuera de los países endémicos, es decir, fuera del sudeste asiático, son casos “incompletos” del síndrome, el cual es provocado generalmente por otro trastorno mental de base.

En los casos de Koro secundario, el paciente también cree que sus genitales se están encogiendo y que podrían desaparecer, pero no piensa que podría morir por ello y el cuadro de ansiedad asociado no es tan grave como en el Koro primario.

Signos y síntomas

Ansiedad

Los pacientes con síndrome de Koro sufren ataques de ansiedad debido a que les atormenta la idea de que sus genitales se están encogiendo, a pesar de que no es posible comprobar que realmente están sucediendo cambios permanentes en sus órganos sexuales.

Es decir, el pene u otras regiones genitales podrían contraerse temporalmente por efecto de las bajas temperaturas por ejemplo, pero es un efecto totalmente reversible, que no debería desencadenar síntomas de ansiedad en una persona, a menos que ésta padezca el síndrome de Koro.

Según las revisiones bibliográficas que hacen referencia a casos estudiados de Koro, los ataques de ansiedad suelen remitir al cabo de algunas horas, aunque podrían durar hasta un par de días.

En otros casos, los síntomas de Koro pueden persistir durante más tiempo y establecerse de forma crónica, lo que aumenta las probabilidades de que el síndrome se presente en conjunto con otras enfermedades metales, como por ejemplo el trastorno dismórfico corporal.

Síntomas físicos

Otros síntomas pueden incluir alteración de la percepción de la forma del pene, pérdida de tono muscular en el mismo y parestesia en la zona genital (sensaciones anormales o extrañas, cosquilleos, hormigueos, etc.).

Miedo de morir 

El paciente además siente miedo de morir, de que su pene desaparezca totalmente o de tener disfunciones eréctiles en el futuro.

La sensación de muerte cercana y de retracción genital es típica de los casos de Koro primario, que aparecen principalmente en el sudeste asiático.

Otras creencias

Otras creencias que el paciente puede presentar en el síndrome de Koro incluyen el miedo de volverse un eunuco, de transformarse en mujer, de quedar estéril, de que sus vías urinarias se obstruyan, creen que están poseídos por un espíritu maligno o que son víctimas de un conjuro.

Utilizar métodos de autotratamiento

Los pacientes que presentan ansiedad extrema pueden recurrir a métodos físicos para evitar la retracción del pene, anclándolo con diferentes dispositivos que podrían causar daños.

En el caso de las mujeres, es posible que se estiren los pechos o los pezones tratando de impedir el encogimiento e incluso algunas se colocan aros de hierro en el pezón, lo que también podría provocar lesiones.

Causas

Como ya se había mencionado, los conflictos psicosexuales, ciertos factores de la personalidad y creencias culturales son las principales causas del síndrome de Koro.

En los pacientes con esta afección que no se encuentran en el sudeste asiático, con frecuencia se hallan antecedentes tales como promiscuidad sexual, sentimientos de culpa tras la masturbación, impotencia sexual, etc.

Diagnóstico

Para realizar el diagnóstico, se debe realizar una revisión médica completa, que incluya aspectos psicosexuales e historia psiquiátrica del paciente.

El médico debe investigar si el paciente está preocupado por su apariencia o imagen corporal, para descartar el trastorno dismórfico corporal.

También es importante indagar sobre las creencias y valores del paciente, o lo que piensa respecto de sus genitales o su vida sexual.

Y por supuesto, también hay que descartar cualquier lesión o alteración real que pudiera estar sucediendo en los genitales. Puede haber lesiones infringidas por el mismo paciente, en un intento de evitar la retracción de su pene, lo cual ayuda a orientar el diagnóstico.

En resumen, si el paciente declara que sus genitales están encogiendo aunque no se encuentran anormalidades físicas, si presenta un cuadro de gran ansiedad, cree que puede morir y utiliza mecanismos para evitar la retracción, entonces se trata de Koro primario.

Si falta alguno de estos síntomas pero otros están presentes, entonces puede tratarse de Koro secundario o Koro incompleto, que por lo general es el que aparece en países occidentales.

Tratamiento

En los casos de Koro asociado a las creencias culturales, el tratamiento se basa en terapia psicológica y se pueden prevenir brindando información sobre anatomía y educación sexual adecuada.

En los casos de Koro occidentales, se deben buscar conflictos sexuales y enfermedades mentales que pueden ser la causa de los síntomas. El tratamiento psicológico y psiquiátrico a seguir dependerá de cuál sea la situación del paciente.

Casos de histeria masiva

Se han reportado casos de histeria masiva de síndrome de Koro, es decir, conjuntos de personas en las que aparecen los síntomas, quienes aparentemente se habrían “contagiado” unas de otras.

Caso en Asia

Por ejemplo, un trabajador de un molino de Bengala Occidental, soltero y de bajos recursos, fue atendido en el servicio de psiquiatría de la zona, pues el paciente refería que desde hace dos o tres días su pene se estaba encogiendo y metiéndose en su abdomen, hecho que lo estaba debilitando. No podía dormir por la ansiedad y pensaba repetitivamente en esta idea.

Dijo no usar ningún tipo de drogas y en su historia clínica no se encontraron antecedentes psiquiátricos. El paciente creía que sus síntomas se debían a las poluciones nocturnas y a la masturbación.

Para evitar la retracción de sus genitales, se sumergió en un estanque cercano, permaneciendo allí toda la noche, durante 14 o 16 horas, lo cual le provocó una infección respiratoria.

Este hecho fue conocido por sus compañeros de trabajo y habitantes de la zona. Dos días más tarde, otros seis trabajadores del mismo molino dijeron presentar síntomas similares y decidieron imitar la conducta de su compañero de trabajo.

Los médicos decidieron entonces mantenerse alerta y realizar terapia de grupo para los trabajadores, con lo que el brote remitió al cabo de cinco o seis días.

Pero unos días más tarde otro trabajador del lugar, divorciado de 53 años, que había estado ausente en esos días, concurrió a al servicio de emergencia declarando que su pene se estaba achicando. Al regresar al poblado, había oído sobre los síntomas de sus compañeros, que se habían metido al agua helada para aliviarse.

Si bien este paciente bebía alcohol de vez en cuando, declaró que había estado sobrio durante las dos últimas semanas y tampoco se hallaron antecedentes psiquiátricos en su historia clínica.

Con este caso el brote se volvió a activar y aparecieron 11 casos más entre los trabajadores del molino. El sobrino del paciente de 53 años también presentó síndrome de Koro unos días después de su tío.

Tras una nueva intervención médica, el brote fue controlado después de seis o siete días.

Neuronas espejo

Si bien los mecanismos subyacentes aún no se conocen muy bien, este comportamiento masivo podría explicarse mediante la teoría de las neuronas espejo.

Este es un tipo especial de neuronas que se han hallado en el cerebro humano y de otros primates, y serían las encargadas de “observar” la conducta de otros individuos de la especie e imitar su comportamiento.

Estas neuronas podrían cumplir un rol muy importante en el aprendizaje por imitación, pero luego su función sería inhibida para evitar que la persona vaya por ahí imitando todo lo que los demás hacen.

Sin embargo, en los casos de Koro masivo, la inhibición de estas neuronas fallaría y de esta manera el síndrome podría extenderse de persona a persona.

Curiosidades

China

En ciertas regiones de China el Koro se considera endémico y hubo brotes grandes en 1948, 1955, 1966 y 1974, coincidiendo con épocas de gran incertidumbre y tensión social en el país.

En 1984 y 1985 hubo una epidemia de Koro que duró más de un año y afectó más de 3 mil personas en diferentes ciudades. Para terminar con el brote se realizó una campaña de salud mental y desde entonces, no se registraron más epidemias en China.

Las mejoras sociales y económicas en el país seguramente también ayudaron a disminuir los brotes.

Singapur

En el año 1967 hubo otro importante caso de Koro masivo en Singapur, que duró aproximadamente diez días. Ciertos medios de comunicación informaron que algunas personas habían tenido síntomas de Koro después de haber ingerido carne de cerdo que habían recibido la vacuna para la gripe porcina.

Estos rumores pronto se expandieron y poco tiempo después un hospital de la región atendió 97 casos de síndrome de Koro en un solo día.

El gobierno y las autoridades médicas detuvieron el brote realizando anuncios públicos en la TV y los diarios sobre la falsedad de la información publicada.

Nigeria

En los años 70 y 80 también se reportaron casos de retracción genital en Nigeria y otros países africanos y hasta 1996 aún se detectaban pequeños brotes. 

Las víctimas africanas interpretan los síntomas como un “robo” de sus genitales: una persona con la que tuvieron relaciones sexuales les habría “quitado” su órgano y su esencia espiritual, provocándoles impotencia sexual.

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Licenciada en Laboratorio Clínico.

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