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Ciencia » Psicología » Tipos de acoso

Tipos de acoso

Acoso escolar. Con licencia

¿Qué son los tipos de acoso?

Los tipos de acoso son el escolar, laboral, sexual, ciberacoso, físico o psicológico, pero hay muchas otras clases. El acoso es un conjunto de comportamientos y actitudes dañinas hacia una persona o grupo, repetidas en el tiempo.

Suele surgir como una forma de discriminación, y se da normalmente en contextos donde el acosador y el acosado deben interactuar constantemente, como un centro educativo o el lugar de trabajo.

Existen muchos tipos de acoso, además de maneras distintas de clasificarlos. Normalmente se dividen en función de dónde se producen o del tipo de ataque que se lleva a cabo durante el mismo. 

Tipos de acoso y sus características

  • Escolar. El acoso escolar, o bullying, es uno de los tipos más comunes. Por ello, es también de los más estudiados, por lo que hay gran cantidad de datos sobre sus efectos, sus causas y las diferentes formas en las que aparece. El acoso escolar puede darse de maneras distintas. El más común es el que se produce entre alumnos, pero también pueden existir casos en los que el rol de acosador o el de víctima lo representan otras personas. Así, en algunas ocasiones el agresor puede ser un educador o un grupo de estudiantes. Este tipo de acoso es especialmente precupante porque los niños que lo sufren se encuentran todavía en una edad muy vulnerable a nivel psicológico. Por eso, las consecuencias (entre las que se encuentran una baja autoestima y mayor riesgo de sufrir enfermedades como la depresión) pueden extenderse a lo largo de toda la vida de la víctima. Debido a ello, es fundamental estudiar cómo reducir al máximo los casos de acoso escolar y el impacto que tienen sobre los afectados. En este sentido, las propuestas más aceptadas incluyen educar a los niños y a los profesores en herramientas como la empatía y la asertividad, además de aumentar la vigilancia para detectar nuevos casos lo antes posible.
  • Laboral. Es muy similar en todos los aspectos al escolar, con la diferencia de que se produce en un entorno de trabajo en lugar de un centro educativo. Como el escolar, generalmente es considerado uno de los más dañinos debido a que quienes lo sufren están en constante contacto con su agresor. El acoso laboral puede darse de forma horizontal (entre personas con un puesto de trabajo y una responsabilidad similar) o vertical (de un jefe a un subordinado o viceversa). Al mismo tiempo, la víctima puede ser atacada por un solo agresor o por varios, teniendo cada uno de los subtipos consecuencias y efectos diferentes. Este tipo de acoso es un problema muy frecuente en países desarrollados, y sus consecuencias pueden llegar a ser devastadoras tanto para los trabajadores como para las propias empresas en las que estos desempeñan su labor profesional. Por ello, cada vez se está poniendo más énfasis en prevenir y solucionar casos existentes antes de que sus efectos sean muy graves.
  • Sexual. Uno de los tipos de acoso que más alarma social genera es el sexual. Se caracteriza por la presencia de propuestas indeseadas o inapropiadas por el agresor como recompensa por una determinada conducta sexual llevada a cabo por la víctima. Normalmente, este tipo de acoso se da entre personas con un estatus social diferente, siendo el que tiene más poder el acosador. Puede darse en todo tipo de contextos, desde el entorno de trabajo hasta el hogar, círculos de amistades o incluso en la calle. Tanto los agresores como las víctimas pueden ser hombres o mujeres, aunque existen algunas combinaciones más habituales que otras. Generalmente, sin embargo, el acoso sexual está mucho más penado en algunos contextos que en otros. Así, el hecho de que una persona le diga un piropo a otra por la calle puede no suponer un delito, pero la propuesta de un ascenso a cambio de favores sexuales en el trabajo puede conllevar penas de cárcel severas para el agresor.
  • Discriminatorio. Es aquel en el que una persona o grupo muestra una conducta hostil o denigrante hacia un individuo debido a una de sus características personales. Generalmente, la discriminación se produce por factores como sexo, raza, orientación sexual, creencias religiosas o ideas políticas. Como ocurre con el acoso sexual, el discriminatorio puede darse en contextos distintos, aunque es más habitual en aquellas situaciones en las que la víctima y el agresor tienen un contacto prolongado en el tiempo y obligatorio. Sin embargo, las situaciones derivadas de este tipo de acoso también aparecen en situaciones puntuales, como en una fiesta o en plena calle. Generalmente se dirige hacia personas pertenecientes a minorías vulnerables, como individuos discapacitados, homosexuales, o personas con una etnia distinta a la mayoritaria en un lugar. Pero esto no siempre es así, y las combinaciones de tipos de agresores y víctimas son casi infinitas.
  • De poder. Es uno de los tipos que presentan consecuencias más graves. Se basa en el abuso de elementos como la autoridad o el poder físico o social por el agresor para intimidar o atacar a la víctima. Esto puede ocurrir de forma instrumental (para conseguir algo) o sin más motivo que el de hacer daño. Este tipo de acoso es especialmente dañino porque la víctima generalmente se ve impotente para protegerse frente a él. En un contexto laboral, por ejemplo, un trabajador no suele tener las herramientas necesarias para defenderse del acoso de su superior, lo que puede derivar en una situación muy negativa.
  • Físico. Entre los tipos de acoso que existen, el físico es el que se basa en conductas de intimidación y agresión en las que aparece una violencia real entre la víctima y el atacante. Este tipo de acoso puede llegar a tener consecuencias extremadamente graves, siendo la muerte del agredido una posibilidad muy real en algunos casos. En la mayoría de ocasiones el acoso físico implica solamente conductas violentas “menores”, como empujones o zancadillas. En otras situaciones, sin embargo, los agresores pueden utilizar la violencia en mayor medida, golpeando a la víctima y causando daños físicos y psicológicos serios.
  • Psicológico. En este tipo de agresión la víctima no sufre ningún daño corporal de su atacante. Sin embargo, el agresor utiliza tácticas como la humillación, los insultos o la manipulación para provocarle daños mentales. El acoso psicológico tiene la peculiaridad de que es uno de los más complicados de detectar. En muchas ocasiones la propia víctima no es consciente de lo que está ocurriendo, ya que la imagen que tiene la mayoría de personas sobre el acoso implica agresiones físicas, y no solo el uso de violencia emocional o psicológica. Sin embargo, las consecuencias también pueden ser muy graves, ya que es uno de los que más probabilidades tiene de provocar trastornos como la depresión o la ansiedad social. En algunos casos, además, este tipo de agresiones se dan en conjunto con otras puramente físicas, lo que hace la situación aún más complicada.
  • Ciberacoso. El acoso por Internet es uno de los tipos de más reciente aparición, pero en pocos años se ha convertido también en uno de los más prevalentes. Su característica principal es que las situaciones de ataque se producen a través de la red, generalmente utilizando las redes sociales. En el ciberacoso los agresores usan herramientas bastante diferentes a las de otros tipos más tradicionales. Por ejemplo, pueden darse suplantaciones de identidad, campañas de humillación a través de Internet, y otras situaciones en las que el daño es principalmente psicológico, emocional y social. Debido a la importancia de las nuevas tecnologías en la vida de muchas personas, especialmente las más jóvenes, el ciberacoso puede tener consecuencias muy graves para aquellos individuos que lo sufren.
  • Verbal. Su principal característica es que en él se utilizan únicamente las palabras para hacer daño a otra persona, al contrario de lo que ocurre en otros contextos, como en los de agresión física. El acoso verbal suele estar incluido en otros grupos más amplios, como el de acoso psicológico o agresiones online. Sin embargo, algunos expertos consideran que esta clasificación debe estudiarse por separado, ya que tiene algunas características que lo diferencian del resto.
  • Acoso sexual Quid pro quo. Quid pro quo significa “algo por algo”. En este caso, sería obtener un beneficio a cambio de sexo. Se suele dar en entorno laborales, donde una persona con poder ofrece mejorar la situación de un subordinado (ascenso, más salario) a cambio de algún intercambio sexual. Simplemente la propuesta ya es un tipo de acoso, pero el mayor problema se genera cuando el subordinado no acepta la oferta. En ese momento, el supervisor puede crear un clima de hostilidad y abuso, con consecuencias como reducción de salario, degradación o incluso despido.
  • Policial. Se aplica a las distintas fuerzas de seguridad de un Estado (policía regional, nacional, ejército…) y se basa en el mal comportamiento a la hora de ejercer sus funciones como agente de la ley. Humillaciones, chantajes, uso de fuerza excesiva o amenazas son algunas de las malas artes que pueden ejercer sobre una persona o colectivo.
  • Inmobiliario. Denominado también ‘mobbing inmobiliario’ o ‘blockbusting’, este tipo de acoso tiene como finalidad el hostigamiento hacía una persona o familia con el fin de que no pueden ejercer su derecho a la vivienda. El acosador suele ser el propietario o arrendador de la vivienda, el cual genera un clima de hostilidad en sus arrendatarios para que se vean obligados a abandonar el hogar. Es decir, busca el desalojo del/los arrendatario/s.
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Referencias

  1. The different types of harassment in the workplace. Recuperado de thebalancecareers.com.
  2. 11 Types of Workplace Harassment (and How to Stop Them). Recuperado de i-sight.com.
  3. Understanding different types of harassment. Recuperado de employment.findlaw.com.
  4. 7 Most Common Types of Workplace Harassment. Recuperado de incubar.net.
  5. Harassment. Recuperado de en.wikipedia.org.

Cita este artículo

Lifeder. (4 de mayo de 2026). Tipos de acoso. Recuperado de: https://www.lifeder.com/tipos-de-acoso/.

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Por Alejandro Rodriguez Puerta

Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.
Última edición el 4 de mayo de 2026.

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