Las endorfinas: la hormona de la felicidad

Las endorfinas, conocidas coloquialmente como hormonas de la felicidad, son unas sustancias peptídicas producidas de forma natural en el encéfalo, que bloquean la sensación de dolor y están relacionadas con las respuestas emocionales placenteras.

Son péptidos opiáceos endógenos; sustancias químicamente iguales a los derivados del opio, como la morfina, la codeína y la heroína, con la diferencia de que son producidas por el propio organismo.

endorfinas

Son un grupo de sustancias químicas clasificadas dentro del grupo de neuromoduladores y cumplen funciones en las conductas emocionales.

El nombre de endorfinas significa morfina interna. Actúan como neurotransmisores o vehículos hormonales dentro del organismo.

Se les considera analgésicos opiáceos endógenos, dado que su liberación está implicada con la analgesia o disminución del dolor, también en la inhibición de respuestas de defensa típicas de la especie.

Además, la liberación de endorfinas produce también sensación de bienestar, sensaciones placenteras, ya que se estimulan los circuitos propios del refuerzo.

Otros pépticos opiáceos endógenos u opioides, además de las endorfinas, son las encefalinas y las dinorfinas.

Las endorfinas están también implicas en la temperatura y su regulación, en la respuesta cardiovascular, en la respiración y en la atención y en la memoria. En la memoria actúan a nivel de hipocampo.

Las endorfinas son realmente importantes en la sensación de placer en el organismo. Se han encontrado cerca de 20 péptidos opioides que se clasifican en tres grupos.

Todos estos péptidos actúan inhibiendo las neuronas del encéfalo que se encuentran implicadas en el dolor.

¿Cómo y dónde se producen las endorfinas?

Las endorfinas son sustancias naturales y se sintetizan por el cerebro y alivian el dolor, igual que lo pueden hacer opiáceos como la morfina, la codeína y también la heroína.

Son neurotransmisores que pertenecen al grupo de los péptidos opioides y que se producen en la glándula pituitaria, activando núcleos en el cerebro y actuando en el SNC (sistema nervioso central) y en el SNP (sistema nervioso periférico).

Lo bueno de las endorfinas es que, pese a ello, no presentan los efectos secundarios de las drogas en el sistema nervioso.

El cuerpo humano produce las endorfinas por sí mismo, pero sí que es cierto que su producción normal y natural viene estimulada también por algunos nutrientes que se absorben de los alimentos que ingiere la persona.

En el cerebro, las endorfinas se unen con los receptores de las neuronas.

Las liberación de endorfinas está relacionada también con la liberación de ACTH, la hormona adrenocorticotropa que estimula las glándulas suprarrenales relacionadas con el estrés.

De este modo, cuando hay dolor o estrés en el organismo, el cerebro libera endorfinas que se unen con los receptores, y de este modo se producen en el organismo los efectos de bienestar.

Tienen lugar tanto la euforia, la analgesia, se reduce la movilidad intestinal, etc.

Sin embargo, es cierto que estos receptores también son sensibles a las drogas, a los opiáceos exógenos. De esta manera, estas drogas que se utilizan como calmantes del dolor producen dependencia en el ser humano.

Cuál es el papel de las endorfinas en los procesos fisiológicos no está descrito completamente. Sin embargo, sí que se sabe su funcionamiento químico y su relación con el bienestar.

La historia de las endorfinas

Los investigadores comenzaron a estudiarlas cuando descubrieron que algunas drogas, los opiáceos (morfina, heroína) parecían encajar perfectamente con algunos receptores de nuestro cerebro.

El ser humano siempre ha estado buscando la manera adecuada para disminuir el dolor, y lo ha hecho a través de métodos, de plantas medicinales, etc.

Se descubrió ya en el año 1500 A.C. que algunas drogas (opio) producían analgesia, cuando se vieron las propiedades curativas del opio que se extraía de la amapola. También se usó en Grecia, en el ejército y en China y en Inglaterra.

Pronto se empezaron a descubrir los efectos secundarios, la dependencia. Sin embargo, se han seguido utilizando para hacer frente al dolor.

Es en el año 1972 cuando se descubre en animales, concretamente en las ratas, que cuando se estimula de manera eléctrica algunas zonas cerebrales, tiene lugar un efecto de analgesia.

Esto dejaba entrever que había algo en el organismo, producido por éste de manera natural, que era similar a las opiáceos.

En esta misma década se descubrió la acción de las encefalinas, pero pronto se vio que se efecto era menor.

¿Cuáles son los beneficios de las endorfinas?

Las endorfinas junto a la serotonina son las sustancias del cuerpo humano que generan a la persona sensación de felicidad, de bienestar y que favorecen un sueño reparador. Además, actúan también como analgésicos naturales.

Las endorfinas desencadenan sensaciones placenteras y de bienestar, como felicidad, tranquilidad, euforia y también creatividad.

La acción principal de las endorfinas en el organismo es bloquear los detectores del dolor en el cerebro de la persona, concretamente en el encéfalo y mesencéfalo.

En estas partes se liberan endorfinas y se produce analgesia. Un ejemplo de esto es el dolor cuando uno siente al golpearse, que queda neutralizado al cabo de un tiempo por la acción que ha realizado el cuerpo, liberando endorfinas que atenúen el dolor que siente la persona.

Por tanto, la liberación de endorfinas también tiene efectos en la modulación del apetito, en la liberación de hormonas sexuales, en el estrés y en el sistema inmune.

En el sistema inmune, por ejemplo, vemos su relación con el sistema endocrino porque este último produce hormonas entre las que se encuentran las endorfinas y a su vez, las células del sistema inmune secretan endorfinas.

La liberación de endorfinas es propia de cada uno, variando entre unos individuos y otros, de modo que aunque se haga, por ejemplo, la misma cantidad de ejercicio físico o sufren el mismo dolor, la cantidad de endorfinas no es la misma.

Los efectos del sistema de neurotransmisión de las endorfinas lo podemos ver en muchos procesos, sin embargo concluiríamos que los más relevantes se producen en la modulación del dolor y a la hora de combatir el estrés.

Además, tienen otros efectos en el cuerpo como: aumento de la secreción de ácido gástrico, relajación de los músculos del estómago, inhibición de la somatostatina, estimulación de dopamina, bloqueo de la secreción de insulina y glucagón.

Actividades para aumentar las endorfinas

1. Realizar ejercicio físico

Una gran cantidad de estudios demuestran la relación entre el ejercicio físico y el bienestar. De este modo, la realización de ejercicio físico vigoroso produce en el ser humano tranquilidad, felicidad y euforia.

Además, todas estas sensaciones pueden durar minutos y alargarse horas después de que la persona haya realizado ejercicio físico intenso.

Todo ello se debe, por tanto, a que en la realización de ejercicio físico el organismo, concretamente el cerebro, produce endorfinas.

Además, algunos estudios han demostrado que cuando el ejercicio físico es más duradero en el tiempo, la liberación de endorfinas en el cerebro es mayor.

2. Escuchar música

Escuchar una música que te guste acaba influyendo en tu estado de ánimo. Para poder producir endorfinas, debes escoger aquella música que más te guste.

La música clásica, por ejemplo, consigue liberar endorfinas influyendo en el ritmo cardiaco y respiratorio y produciendo una relajación muscular.

3. Comer alimentos favoritos

Comer algunos alimentos, como por ejemplo el chocolate, también ayuda a generar más endorfinas, lo que ayudaría a explicar, por ejemplo, que ante situaciones de estrés haya personas que sientan necesidad de comer este tipo de alimentos.

Cuando disfrutas con la comida (con su textura, su sabor, su aroma), estás produciendo una experiencia sensorial que produce endorfinas.

4. Reír

La risa produce endorfinas porque estimula al cuerpo y le produce bienestar físico y psicológico.

A través de la risa se libera el estrés y la tensión, se regula la relajación y se mejora el estado de ánimo.

La risa influye en la química del cerebro y en el sistema inmune, y no es necesario reír al máximo, la misma sonrisa ya acaba produciendo endorfinas.

5. Hacer actividades agradables

Hacer actividades que a uno le producen bienestar y le hacen disfrutar también es un buen remedio para incrementar las endorfinas.

6. El recuerdo

El recuerdo de momentos y situaciones que nos produjeron felicidad o bienestar acaba produciendo también efectos positivos sobre el organismo.

Recordar sucesos produce en nuestro cuerpo efectos similares a los que vivimos en el momento, por lo que puede ser una buena actividad para incrementar las endorfinas.

7. Contacto físico con otras personas

El contacto físico, las caricias y los abrazos con la gente a la que estimamos también produce un incremento de las endorfinas.

Por ejemplo, después de mantener relaciones sexuales o de recibir un abrazo de una persona querida, puedes sentirte relajado.

8. El contacto con la naturaleza

Tener contacto con la naturaleza, bien sea en el campo, en la playa, en la montaña… puede incrementar tus endorfinas y sentirte más relajado y con una sensación placentera y de bienestar.

9. Practica relajación o meditación

Cualquier actividad similar a la relajación, la meditación o el yoga te producen un incremento de las endorfinas y te produce bienestar.

10. Regálate un masaje

Los masajes también acaban liberando endorfinas, dado que se produce un bienestar en todo el cuerpo y las terminaciones nerviosas llegan hasta el cerebro, produciendo su secreción.

¿Qué peligros presentan las endorfinas?

Hablábamos al principio del artículo de aquellas personas que conocemos que se han vuelto adictas al ejercicio físico. Que no pueden pasar un día sin salir a correr o sin ir al gimnasio.

Hacer ejercicio físico nos hace sentirnos bien, con una sensación de bienestar y plenitud poco comparable a otras actividades.

Se habla de droga cuando una determinada sustancia causa dependencia en la persona, sea de tipo física o psicológica y modifica el organismo.

Si atendemos a ello, una persona que realiza ejercicio físico porque lo necesita y se encuentra mal cuando no lo hace, cabría preguntarse si estaríamos hablando de una droga.

Las endorfinas estimulan los circuitos del refuerzo, igual que lo hacen los opiáceos exógenos como son la heroína, la morfina o la codeína.

Las drogas que se derivan del opio son similares en muchos aspectos a las endorfinas (llamamos a las drogas opiáceos y a las endorfinas opioides).

Al compartir receptores, cuando el organismo obtiene droga, disminuye por sí mismo la producción de endorfinas.

El papel de las endorfinas en las drogodependencias

Algunos investigadores han propuesto que quizá la solución más factible al tema de ls drogas sea incrementar naturalmente el nivel de endorfinas en la persona adicta a las drogas.

Se han propuesto modelos para explicar las drogas y su funcionamiento en el cuerpo humano. Y una de las maneras de explicarlo es a través de la teoría de la llave.

Esta explicación argumenta que el cuerpo humano tiene unas cerraduras (los receptores) para las llaves (endorfinas). Sin embargo, como ya hemos visto, hay algunas sustancias externas que también pueden encajar con esa cerradura, aunque no de manera perfecta (las drogas).

Sin embargo, conforme más se pone esa llave imperfecta (la droga) en la cerradura, más la estropea. Y conforme lo hace, se va inhibiendo la liberación de endorfinas naturales por el cuerpo humano.

Cuando la persona adicta a las drogas comienza a consumir, sí que tiene los efectos que desea (la euforia y la sensación de bienestar y relax que se produce), sin embargo, cuando la cerradura se va estropeando y finalmente se queda abierta, ya no tiene esos efectos.

El cuerpo humano ha disminuido su capacidad para segregar endorfinas y la persona adicta a las drogas tiene menos protección ante el estrés y el dolor.

Aunque empezó a utilizar las drogas por sus efectos positivos, la persona adicta consume en este punto por las sensaciones desagradables que le produciría no hacerlo.

Por tanto, muchos investigadores proponen que la manera de hacer frente a la adicción podría ser aumentar las endorfinas, algo difícil si tenemos en cuenta que se producen y se liberan de manera interna. Hay que propiciar las condiciones propicias para que ello se produzca.

Referencias

  1. Álvarez, T. (1979). Las endorfinas. Rev. Col Anest, 7, 259.
  2. Bohórques Forero, Y. A. (2012). Endorfinas como concepto integrador de ciencias naturales y educación física. Universidad Nacional de Colombia.
  3. Braidot, N., Lotauro, S., y Álvarez, A. Neurociencia aplicada a la organización: sonrisa y neuronas espejo.
  4. Morales, F. Endorfinas en el deportista: analgésicas y antiestrés.
  5. Real Academia de la Lengua Española. Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.
  6. Sánchez-Mora, C. y Beyer, M. E. Las endorfinas: Drogas del bienestar. Revista cómo ves.
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Licenciada en Psicología, Máster en Psicología Clínica, Máster en Psicología Infantil, Máster en Logopedia. Formación de posgrado en Trastornos de la Conducta Alimentaria, Mindfulness aplicado en la práctica clínica, Trastornos emocionales, Psicología educativa y Tercera edad.Actualmente trabaja en varias clínicas de la ciudad de Valencia, además de formar a padres y educadores en escuelas infantiles.

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