Síndrome de Noé: síntomas, causas, tratamiento

El síndrome de Noé es una patología que afecta a la persona de tal manera que acumula animales domésticos de una forma obsesiva. Esto, evidentemente, más allá de afectar solamente a la persona que sufre el síndrome afecta a los propios animales, ya que no pueden recibir los cuidados y atención mínimos que estos requieren: comida, agua o condiciones higiénicas y revisión veterinarias. Esta acumulación de animales en casa produce, además, un deterioro del hogar por falta de limpieza.

Se trata de un trastorno que se considera  como una variante del síndrome de diógenes, trastorno del  comportamiento que se caracteriza por el total abandono personal y social, así como por el aislamiento voluntario en el propio hogar y la acumulación en el de grandes cantidades de basura y desperdicios domésticos. 

síndrome de noé

Es importante no confundir este síndrome, considerado como una enfermedad mental, con las personas profundamente amantes de los animales que tienden a acogerlos por compasión y se muestra exageradamente empática con el sufrimiento de los animales.

Los animales domésticos que más suelen acumularse son, según informes de investigaciones: gatos, perros, conejos, aves, hurones, cobayas, e incluso animales de granja como caballos, cabras, vacas, ovejas y pollos.

También son bastante comunes animales exóticos y en ocasiones se dan otras especies de animales más peligrosos, lo cual agrava considerablemente la situación. De todos ellos, los gatos son los más comunes, tanto por la facilidad de conseguirlos, su independencia, su tamaño así como por su facilidad de atención.

No es raro que se den casos en los que hay varias especies de animales juntas, aunque la mayoría de las veces se suele acumular una sola especie.

Estas personas se caracterizan por una tendencia obsesiva a recoger todos los animales que se encuentran en la calle para darles acogida en casa, ocasionando esto un deterioro claro en el hogar del individuo.

A pesar de las consecuencias claras tanto en el propio hogar como en la higiene y salud de los animales, los sujetos afectados no reconocerán, como en  el  síndrome de Diógenes, que cometen un error y que su entorno está sumamente degradado, ni siquiera que los animales pueden estar sufriendo. Una persona aquejada de este trastorno está lejos de ser un auténtico enamorado de sus mascotas.

Causas del Síndrome de Noé

Normalmente, este síndrome suele darse en individuos que tienen un sentimiento de soledad bastante elevado, y de cualquier nivel socioeconómico.  Habitualmente, suelen ser personas mayores sin familia ni redes sociales de cualquier tipo.

El individuo suele creer que está salvando la vida de estos animales, y, debido a esto, sigue recogiendo, llevándose a casa y acumulando gran cantidad de animales oponiéndose a separarse de ninguno de ellos, incluso en casos de enfermedad grave del animal (se han llegado a dar casos en los que el individuo se negaba a separarse del propio cadáver del animal).

En ocasiones, puede estar asociado con trastornos psicóticos, trastornos adictivos, neurosis, cuadros depresivos o trastornos de la personalidad, como por ejemplo el limítrofe o el maníaco-depresivo.

También se pueden encontrar en las personas con el síndrome de Noé, enfermedades relacionadas con la edad, como la demencia, Alzheimer o el TDAH.  

El trastorno más común en personas afectadas de este síndrome es el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). El porcentaje de los pacientes con un TOC que a la vez acumulaban animales compulsivamente fue, según un estudio de Saxena et al., entre el 18 y el 40%.

En el córtex cingulado posterior de los afectados del síndrome de Noé se encontró un metabolismo reducido de la glucosa. En comparación con los pacientes de TOC sin acaparamiento compulsivo (n = 33), los coleccionistas compulsivos presentaban además un metabolismo reducido de la glucosa en el córtex dorsolateral prefrontal.

El trastorno obsesivo es propio de personas perfeccionistas, muy exigentes consigo mismas, que sufren ataques de ansiedad si no hacen lo que creen que es correcto y, a menudo, se ven sobrecargadas con pensamientos recurrentes e indomables. El comportamiento de acumulación sería uno de los rituales repetitivos que no pueden evitar.

Por otro lado, también se puede dar un trastorno dentro del espectro de los delirios y las alucinaciones. Éste es una patología psiquiátrica grave que sitúa al individuo en un estado fuera de la realidad, sin ver el estado de los animales y el entorno en el que vive, negando el sufrimiento de los animales y su propio malestar. Ignorando los olores, parásitos, falta de higiene, etc…

Por último, en los trastornos afectivos, hay un patrón alterado en las relaciones de afecto y apego, probablemente iniciado en la infancia. Se entiende que son personas con problemas en las relaciones personales y que tienen dificultades para socializarse. El hecho de que acumulen animales de forma compulsiva denota una carencia de habilidades sociales donde les es más fácil relacionarse con animales que con humanos.

Consecuencias

La enfermedad lleva al paciente a aislarse socialmente y a abandonarse, hasta tal punto que pueden sufrir problemas de salud derivados del ambiente insano y descuidado en el que viven. Pueden incluso tener una conducta agresiva si se les intenta confrontar la situación, ya que no aceptan ayuda ni reconocen su situación.

Además de las consecuencias en la salud de los propios afectados, no hay que olvidarse de las consecuencias directas sobre los propios animales, debido a la falta de cuidados mínimos, de revisiones médicas, alimentación e higiene.

Esto puede llevar a los animales a situaciones de grave desnutrición o enfermedades graves (infestación parasitaria, deshidratación o desnutrición, etc). Los animales suelen desarrollar problemas de comportamiento como agresividad o temor excesivo, debido a la falta de sociabilidad y el estrés permanente que implica vivir en esas condiciones

Los investigadores creen que este trastorno tiene implicaciones en “salud mental, bienestar animal y salud pública” y, por ello, han expuesto que “reconocer su presencia en nuestra sociedad es el primer paso para poder identificar y detectar precozmente los casos y enfrentarnos lo más eficientemente posible”.

Científicos del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) han publicado en la revista Animal Welfare el primer estudio en España y uno de los primeros en Europa que aporta datos sobre este trastorno aún poco conocido y que tiene consecuencias muy negativas tanto para la salud de las personas que lo sufren como para la de los animales.

Estos datos se obtuvieron en un estudio retrospectivo en el que se obtuvieron 24 informes sobre diversos casos referentes a 27 personas que habían acumulado hasta más de miles de perros y gatos. Gracias a este estudio, se llegó a la conclusión de que la mayoría de afectados por el Síndrome de Noé eran ancianos o personas de avanzada edad indiferentemente hombres o mujeres, socialmente aislados, con una tendencia a tener en su casa una media de 50 animales los cuales pertenecían a una sola especie durante un período superior a cinco años. Estos animales se encontraban en la mayoría de los casos en malas condiciones físicas (heridas, enfermedades ya avanzadas y parásitos entre otros).

Este fue el trabajo pionero que la IMIM, junto con protectoras de animales han realizado sobre este Síndrome en Europa. Esto ha conllevado a que puedan tener un contacto más directo con diversos casos de la enfermedad y ser conscientes de la importancia que conlleva y su frecuencia.

Tanto la IMIM como las protectoras de animales que habían colaborado, al ser conscientes de la problemática y frecuencia de dicha enfermedad, se pusieron en contacto con la Asociación Nacional de Amigos de los Animales (ANAA) Y decidieron analizar todos los casos que habían recogido en todos esos años de investigación lo que llevo a crear un cuestionario para los técnicos que habían participado en dichas investigaciones.

Anteriormente, sí que se habían realizado estudios sobre el trastorno en EE UU, Cánada y Australia, sin embargo, para Europa como he comentado antes este estudio fue pionero. Todo este trabajo de investigación produjo un conciencia de la importancia de la frecuencia y con ello importancia y gravedad de este trastorno mental también en Europa.

Tratamiento

Actualmente, en la mayoría de los casos el ayuntamiento correspondiente retira a los animales pero no se da ningún tipo de atención a la persona que lo sufre. Ya que la persona que padece este síndrome no acepta el problema y no se toman medidas al respecto, al poco tiempo termina reincidiendo.

El grupo del IMIM está trabajando con la administración para crear protocolos de actuación multidisciplinares y que cuando aparezca  un caso se activen diferentes sectores como protección animal, salud pública o bienestar social. Este es el primer trabajo que aporta datos sobre este síndrome en Europa y se ha podido realizar gracias a la relación de los investigadores con entidades dedicadas a la protección de animales.

Para poder abordar este trastorno desde una perspectiva completa y multidisciplinar, el tratamiento debe consistir tanto en terapia psicológica como tratamiento farmacológico. Este tratamiento suele ser de larga duración (nunca inferior al año), e incluso en ocasiones es necesario mantenerlo de por vida.

La terapia cognitivo-conductual, enfatizando la exposición (a vivir sin esos objetos) y la exposición con prevención de respuesta (poder exponerse a los objetos sin tener que recolectarlos y acumularlos), disminuir la ansiedad, reestructurar los pensamientos disfuncionales, etc, puede ser bastante efectiva.

Las terapias enfocadas a la motivación del paciente, fomentando la organización y reestructuración del desorden, asistiendo el terapeuta a la vivienda muestran resultados prometedores.

Técnicas en las que los pacientes puedan potenciar una demostración de afecto adecuado, incrementarían su socialización y focalizarían a la persona en la situación real y el entorno que le rodea, sin evadirse, lo cual puede ser muy beneficioso para la persona.

Las veterinarias públicas están intentando  persuadir a los afectados mediante charlas, multas y la confiscación de sus animales para que cambien de conducta. En los EEUU, Steketee y Frost, basándose en el modelo cognitivo-conductual de acaparamiento compulsivo de Frost y Hartl, diseñaron un extenso programa terapéutico de 26 sesiones. El tratamiento tiene unos seis meses de duración y comprende, además de las horas de terapia en la praxis o el hospital, algunas sesiones en el entorno familiar del paciente.

Farmacológicamente, los antidepresivos del tipo SSRI (Inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina) a menudo no han sido eficaces. En un estudio de citalopram (antidepresivo e inhibidor selectivo de recaptación de serotonina) controlado por placebo, de 12 semanas de duración con 401 afectados, la eficacia de la terapia fue baja. En cambio, en un estudio abierto con paroxetina (antidepresivo, inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina, ISRS con efecto ansiolítico) con 97 pacientes, la terapia tuvo éxito en la tercera parte de los afectados.

Para finalizar, voy a indicar las exigencias que, la Academia para la Protección de Animales, ha establecido que se deben de llevar a cabo para afrontar el problema:

  • Las informaciones sobre el síndrome de Noé deben distribuirse entre los círculos especializados (veterinarios, oficinas públicas veterinarias, abogados, psicólogos, trabajadores sociales).
  • La oficina pública veterinaria debe disponer de derecho de acceso en caso de sospecha de acumulación compulsiva de animales.
  • Es necesario un registro central, accesible a todas las oficinas públicas veterinarias, donde se puedan obtener las informaciones relativas los dueños de mascotas que atenten contra la Ley de Protección de los Animales.
  • Hacen falta más estudios de investigación psicológicos y médicos, sobre todo en lo que se refiere a terapia y profilaxis.
  • Con el fin de prestar ayuda a los humanos y a los animales, se deben crear las condiciones adecuadas para que los afectados reciban tratamiento a cargo de terapeutas adecuadamente capacitados.

Referencias

  1. P Calvo, C Duarte, J Bowen, A Bulbena and J Fatjó. Characteristics of 24 cases of animal hoarding in Spain. Animal Welfare. Doi: 10.7120/09627286.23.2.199.
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Licenciada en Psicología por la U.N.E.D y Especialista en Tratamiento Psicológico en Trastornos de la conducta alimentaria. Cursando Máster en Psicoterapia.

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