Nomofobia: síntomas, causas y tratamiento

La nomofobia es la adicción al teléfono móvil, caracterizada por un miedo intenso e irracional a estar sin el. Ello incluye el temor a perder el teléfono, que se dañe, que se le agote la batería, que se quede sin cobertura, sin crédito o que pierda la conexión de datos o de Internet. Incluso a que el equipo esté apagado o no se sienta o escuche cuando llegue una llamada o mensaje.

Si bien muchas fobias han estado presentes en la vida de los humanos casi desde sus orígenes, como la uranofobia, por ejemplo, otras son propias de los cambios culturales. La nomofobia forma parte de las fobias derivadas de la tecnología, que no debe confundirse con la tecnofobia, que es el temor a los avances tecnológicos.

nomofobia

Por ejemplo, a finales de los años ochenta e inicio de los noventa fue relativamente común la llamada nintendofobia, descrita como el miedo al uso o las consecuencias negativas de consolas de videojuegos, ello porque el impacto cultural que tuvo la primera consola de Nintendo. Con los teléfonos móviles ha pasado algo similar.

Mientras hay quienes temen usar teléfonos móviles u otros artefactos tecnológicos por los efectos negativos que creen podrán tener (se les conoce como fóbicos digitales), las personas con nomofobia temen lo contrario: quedarse sin sus equipos móviles y estar incomunicados a través de sus redes.

El término proviene de la expresión inglesa “no-mobile-phone-phobia” y fue acuñado por una investigación británica del año 2011, que midió el nivel de ansiedad que producían los teléfonos móviles en una muestra de más de 2000 personas. Los resultados: Más del 50% de la muestra manifiesta ansiedad al quedarse sin su móvil.

Según la investigación, la nomofobia ocurre en un porcentaje mayor en hombres que en mujeres (58% contra 48% respectivamente). Cualitativamente, la investigación permitió conocer que para muchos sujetos la ansiedad sentida al estar sin sus móviles es similar a la del día antes de la propia boda o la visita a un dentista.

La mayor parte de la muestra (55%) indicó que su temor derivaba de no poder comunicarse oportunamente con familiares o amigos, por la sensación de aislamiento que esto les producía. Solo un 10% indicó que el temor derivaba de perder conexión y comunicación con su trabajo o responsabilidades.

Otros estudios han llegado a resultados similares. En una población de estudiantes hombres, un 23% se catalogaron como nomofóbicos, y un 64% adicional mostró riesgos importantes de desarrollar la fobia. De estos estudiantes, casi el 80% indicó que revisan su teléfono móvil 35 veces o más cada día.

En definitiva, queda claro que es una fobia de alta prevalencia en la sociedad y que parece continuar en aumento. Las estadísticas indican que la mayoría de usuarios podrían ya tener nomofobia sin saberlo o estar propensos a sentir sus efectos. Vale la pena, entonces, conocer sus síntomas, causas y tratamientos.

La problemática de describir los síntomas de la nomofobia

Hablar de los síntomas de la nomofobia es particularmente difícil, pues, a diferencia de otras fobias, incluso de las más recientes, no hay un acuerdo colectivo sobre sus implicaciones. Algunos autores afirman, por ejemplo, que la nomofobia se parece más a un trastorno de ansiedad que a una fobia y otros la asocian con conductas adictivas.

Catalogándola y entendiéndola como fobia, la nomofobia se caracteriza por el miedo acusado y sostenido, que es excesivo e irracional, de perder el teléfono móvil, dejarlo en casa, estar sin él, o tenerlo, pero apagado o sin crédito, cobertura de red o de Internet. Como en otras fobias, también se teme el pensar o hablar de estas posibilidades.

Entendida como una derivación del trastorno de ansiedad generalizada, la nomofobia no se caracterizaría por miedo intenso, sino por preocupación, agitación, inquietud, tensión e irritabilidad continua y exagerada ante los mismos eventos antes descritos. Para que se considere ansiedad generalizada, el tema del teléfono móvil no debe ser el único que preocupe.

Debido a que los trastornos fóbicos y el trastorno de ansiedad generalizada tienen síntomas y signos en común, como la dificultad para concentrarse o conciliar el sueño, temblores, sudoración, etc., es difícil discriminar si los mismos se deben a uno u otro cuadro. Incluso es posible que lo que ocurra sea una adicción al teléfono móvil.

Desde la perspectiva de la nomofobia como adicción, debe cubrir con los criterios de dependencia, que son la tolerancia o la abstinencia. La tolerancia se refiere a necesitar usar el teléfono móvil cada vez durante más tiempo y en más lugares para conseguir el efecto que produce (tranquilidad, sensación de conexión, etc.).

También se refiere a no sentirse satisfecho usando el móvil en las mismas cantidades que antes habían generado satisfacción. Según esta óptica, la nomofobia iniciaría cuando la dependencia es lo suficientemente alta como para que la persona no desee estar lejos de su móvil en ningún momento, como se le describe habitualmente.

La abstinencia guarda relación con las sensaciones que se experimentan cuando no se tiene el teléfono móvil o se está en cualquiera de las otras circunstancias ya descritas. Se consideraría abstinencia tanto las emociones y los signos físicos desagradables, como a la búsqueda de un sustituto (por ejemplo, un móvil ajeno) para aliviar estos efectos.

Cada sustancia o conducta que es considerada adictiva tiene su propio síndrome de abstinencia descrito y, aunque pueden tener similitudes, difieren entre sí. Los que defienden la tesis de la nomofobia como una adicción, indican que la sensación de miedo de tipo fóbico o ansiedad sería el síndrome de abstinencia de esta adicción.

Una última opción, más conciliadora, implicaría que algunos de los sujetos a los que actualmente se les designa como nomofóbicos calzan mejor en la descripción de fobia, mientras que otros calzarían mejor en la de ansiedad generalizada y otros en adicción. Algunos sujetos podrían tener dos de estas instancias o todas al mismo tiempo.

Esto es lo que explicaría, para quienes apoyan esta premisa, que la prevalencia de esta condición sea tan alta. Pero la investigación de esta condición es todavía muy reciente como para poder filtrar adecuadamente los datos obtenidos. Se requeriría mejorar los instrumentos de medición para elaborar conclusiones más precisas.

Síntomas básicos de la nomofobia

A pesar de lo dicho anteriormente, se puede hacer una lista breve de signos y síntomas que se presentan en la mayoría de las personas que han sido entrevistadas al respecto. Ya se sabe que no es posible concluir a partir de esto si se trata de una fobia, de ansiedad o una adicción, pero sirve para identificar los rasgos en común.

Además del ya descrito temor a perder el teléfono móvil y otros temores asociados, otras características clínicamente significativas son el uso excesivo o impulsivo del teléfono, o su uso como protección (de otros temores o ansiedades sociales, como comunicarse). También se le puede usar como un objeto trasicional o contrafóbico.

Cuando se le usa como objeto contrafóbico, la persona siente la necesidad de tenerlo siempre en la mano, incluso si no lo usa, por ejemplo, cuando duerme. Esto puede llevarlo a revisarlo compulsivamente con la idea de que le ha llegado un mensaje u otra forma de comunicación, sin que se diera cuenta.

Los síntomas más claros o frecuentes, en líneas generales, son la ansiedad, alteraciones respiratorias, temblor, transpiración, agitación, desorientación y taquicardia. En el polo emocional, los síntomas serían depresión, ataques de pánico, dependencia, baja autoestima y sensación de soledad, entre otros.

Las personas que experimentan ataques de pánico pueden sentir que el mismo ocurre ante la sensación de que ocurrirá algo negativo y no se contará con el auxilio que proporciona un teléfono móvil. En este caso, el móvil sustituye a ser querido que ayuda, como objeto contrafóbico de la mayoría de los sujetos con ataques de pánico.

Esto ocurre, en su mayoría, en lugares donde está prohibido el uso de teléfonos móviles, como en aereopuertos, hospitales o el trabajo. Otras personas con nomofobia también podrían sentir una ansiedad elevada en estas circunstancias, aun cuando no presenten ataques de pánico. Incluso podrían intentar burlar las normativas del lugar.

Trastornos asociados a la nomofobia

Una condición asociada a la mencionada revisión compulsiva del móvil es el llamado Síndrome de la Vibración Fantasma, en el cual la persona siente que el teléfono móvil vibra, incluso cuando no lo tiene consigo; por ejemplo, mientras se baña. Sin embargo, esta es una condición reportada hasta por un 90% de los usuarios de móviles.

Si el Síndrome de Vibración Fantasma ocurre con mucha frecuencia (la habitual es una vez cada 2 semanas) y genera una preocupación o ansiedad elevada, puede ser considerada como un síntoma negativo de la nomofobia. Y si hay presencia de otras alucinaciones táctiles, debe descartarse psicosis.

Otros síntomas asociados serían los del llamado “Síndrome de Sobreconexión”, en el que el uso del móvil reduce la cantidad de la interacción cara a cara. O el tecnoestrés, donde la persona puede llegar a desarrollar trastornos del estado de ánimo, como la depresión, debido al aislamiento que genera el estar siempre conectado al móvil.

La nomofobia, además, puede exacerbarse, provenir o fusionarse a un trastorno de ansiedad social, por las facilidades comunicativas que ofrece este aparato en personas con temor a socializar. Y también podría exacerbar, provenir o fusionarse a un trastorno por adicción al Internet, a las apuestas, a las compras, a la pornografía, entre otros.

El acceso ilimitado que ofrecen los teléfonos móviles a todo tipo de información y entretenimiento puede ser el catalizador de varias adicciones descritas con anterioridad a la nomofobia, como la adicción a los videojuegos o el cibersexo. O puede servir de mediador para personas adictas al trabajo, pues los móviles están equipados para esto.

Otras condiciones como la sobrecarga de información, entendida como la búsqueda compulsiva de información en Internet, la adicción a Facebook o las redes sociales, la adicción a las subastas, o la inmersión excesiva en la realidad virtual, pueden ser detonadores de una nomofobia.

Pero si, en cualquiera de las condiciones antes mencionadas, el miedo de estar sin el teléfono móvil deriva solo de no poder realizar la conducta compulsiva o adictiva (por ejemplo, perder una subasta en Internet), no se consideraría nomofobia, sino la adicción en cuestión. De allí, la dificultad de su clasificación.

Otra condición asociada a la nomofobia es la llamada ciberpereza, que consiste en procrastinar a partir del uso de teléfonos móviles, ordenadores o Internet. Se estima que solo en los Estados Unidos, la ciberpereza genera pérdidas de más de 85 millones de dólares al año a las empresas. Y esto también se extiende a colegios y universidades.

Como se puede notar, las consecuencias de la nomofobia, o el escenario que la rodea es complejo, lo que hace difícil medir su efecto en la sociedad como trastorno único y separado del resto.

Diagnóstico diferencial

Ya se han explicado los síntomas básicos de la nomofobia, los síntomas y trastornos asociados e incluso se ha aclarado cómo algunos autores difieren sobre si concebir la nomofobia como una fobia, como ansiedad o como adicción. Solo faltaría indicar los trastornos similares con los que podría confundirse.

Del punto anterior, queda claro que si el sujeto presenta una adicción puntual a un solo elemento de los que se pueden obtener por medio de un equipo móvil (por ejemplo, conexión a redes sociales), no se consideraría nomofobia. Esta requeriría de que la adicción sea a varias o todas las funcionalidades de un teléfono móvil.

Otra forma de distinguirlo es si la adicción se limita solo al uso de esa función en un equipo móvil o se puede sustituir por cualquier otro equipo. Por ejemplo, una persona con ludopatía, podría usar el móvil para apostar, pero también podría hacerlo en casinos o en encuentros clandestinos. En ese caso, tampoco sería nomofobia.

La autofobia, que es el miedo irracional al aislamiento o la soledad (también a ser ignorado o no amado), podría confundirse con la nomofobia, en tanto que muchos nomofóbicos aseguran que, su miedo a estar sin el móvil, deriva de no querer estar aislados. Y muchos manifiestan depresión cuando no reciben mensajes o llamadas.

La diferencia es que las personas con nomofobia pueden tener compañía cara a cara con alguien y, aun sí, solo sentir preocupación por el aislamiento digital, hasta el punto de descuidar las relaciones sociales reales. En otras palabras, al nomofóbico no le preocupa estar solo físicamente, sino aislarse del mundo digital.

La ciberfobia, al contrario de la nomofobia, es el miedo irracional o la aversión severa a los ordenadores o tecnología de punta. Si bien es obvia la diferencia, muchas personas con nomofobia, cuando llegan a niveles altos de sobrecarga emocional por el uso del móvil, pueden experimentar algo similar a la ciberfobia. Pero no es algo sistemático.

Finalmente, si se tienen los síntomas de la nomofobia, pero se quiere distinguir si la misma se asemeja más a una fobia o a una adicción, es posible evaluarlo por medio de test que se consiguen en Internet. Haciendo clic en este enlace se puede realizar un test sobre esta condición evaluada como fobia, y en este enlace, como adicción.

Causas

Las causas de la nomofobia son claramente culturales. Solo es posible que ocurra en entornos donde la tecnología móvil ha evolucionado lo suficiente como para darle sentido a tener un teléfono encendido las 24 horas del día y acceso a información y entretenimiento global. Es una fobia que requiere de una comunidad para interactuar.

Sin embargo, algunas experiencias traumáticas en la biografía del afectado pueden funcionar como activadores de la nomofobia. Por ejemplo, haber tenido un ataque de pánico y no contar con un móvil a mano para pedir ayuda, o haberse enterado tarde de un evento definitorio para la vida (como la muerte de un familiar) por falta de un móvil.

Como ya se mencionó es posible que la génesis esté en otras condiciones, como un trastorno de ansiedad generalizado, un trastorno de ansiedad social, fobia social o adicción a algún componente tecnológico.

Según un estudio de la agencia SecurEnvoy, los adolescentes son los más propensos a sufrir de nomofobia, seguido por el grupo de 25 a 34 años y luego por los mayores de 55. De acuerdo a esta investigación, se considera como predictores a la baja autoestima, autoconcepto y autoeficacia, muy alta o muy baja extroversión e impulsividad.

También es común que ocurra en personas con dificultades para retrasar la recompensa y sujetos con necesidad exacerbada de búsqueda de sensaciones. En definitiva, se trata de un conjunto de causas muy variadas, que pueden estar presentes en distintos niveles en cada afectado.

Tratamiento

Por lo reciente de la descripción de esta condición, es poca la información concluyente que se tiene sobre cuál es el tratamiento más adecuado. Como en otras fobias, la combinación de un tratamiento farmacológico con psicoterapia cognitivo conductual puede ser la mejor opción. Pero existen otras alternativas.

Programas de desintoxicación digital ya existen en algunos países, y son análogos a los centros para la desintoxicación por abuso de sustancias. En estos centros se restringe total o parcialmente el uso de aparatos electrónicos como móviles y ordenadores. Al mismo tiempo, se realizan actividades para propiciar la relajación y el autocontrol.

Algunas empresas también ofrecen actividades extramuros para sus empleados, centradas en la desintoxicación digital, para ayudar a su personal a reducir la ansiedad que produce el estar continuamente conectados a la tecnología. Ello es más común en empresas o cargos que requieren un continuo uso de la tecnología.

Y también es posible que la persona realice la desintoxicación digital por cuenta propia, aunque se requerirá de mucha más fuerza de voluntad para lograrla. Lo cierto es que si esta desintoxicación se hace como rutina cada cierto periodo de tiempo, puede impedir la aparición de una nomofobia o reducirla al mínimo.

Además de los beneficios obvios para el control de la nomofobia, la desintoxicación digital permite mejorar la salud mental y las relaciones interpersonales, incrementar la productividad y procurar un descanso postural para la persona. Algunos programas podrían usar el sistema de 12 pasos de asociaciones como alcóholicos anónimos.

Mientras se define si la nomofobia es un tipo de fobia, de ansiedad o de adicción, habrá muchas áreas grises con respecto a la mejor forma de tratarla. Lo que sí es cierto es que la necesidad actual de la sociedad es alta y por eso la ciencia debe seguir trabajando en conseguir una respuesta efectiva.

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