
¿Qué es el diastrofismo?
El diastrofismo es el proceso geológico mediante el cual las rocas de la corteza terrestre se ven sometidas a desplazamientos, deformaciones, plegamientos y fracturas. Esto incluye emersión y sumersión de masas continentales, así como el hundimiento y levantamiento de amplias regiones.
La principal causa del diastrofismo es el desplazamiento de la corteza terrestre, o litosfera, por las corrientes de convección del manto terrestre. Estos desplazamientos implican la deriva continental y los procesos de subducción de capas de la litosfera en el manto, o astenosfera.

El diastrofismo se divide en dos tipos, epirogénesis y orogénesis. La epirogénesis consiste en movimientos verticales que afectan grandes extensiones, y la orogénesis son los movimientos horizontales provocados por las fallas y plegamientos terrestres.
El fenómeno del diastrofismo conforma el modelado de la superficie terrestre. Gracias a los fenómenos epirogénicos y orogénicos se han formado las cordilleras montañosas, las cuencas sedimentarias y surgido las cadenas de islas volcánicas.
Causas del diastrofismo
La causa fundamental de los fenómenos diastróficos son las corrientes de convección del manto terrestre. Esto provoca dos procesos asociados, el desplazamiento de las placas continentales y el proceso de subducción.
- Deriva continental. La Tierra tiene un núcleo fundido de hierro a 4.000 °C sobre el que se encuentra un manto de roca con predominio de sílice. Las rocas del manto están en una mezcla de estados, desde fundidas, semi fundidas hasta sólidas, desde el manto inferior al superior. Debajo del manto se ubica la litosfera, o corteza terrestre, que se encuentra en estado sólido.
- Corrientes de convección. La diferencia de temperatura entre la parte inferior y superior del manto provoca desplazamientos del material tanto horizontal como vertical. Este movimiento es muy lento en escala humana, y arrastra a la corteza fragmentada en grandes bloques (continentes). En este proceso los bloques se separan o chocan, comprimiéndose entre sí y provocando los distintos procesos diastróficos. Por otra parte, la masa de material rocoso fundido (magma) está sometido a altas presiones y temperaturas (600-1.000 °C). Por ello, el magma se eleva a través de las áreas más frágiles de la corteza y aflora como erupciones volcánicas. La mayor actividad ocurre en las cadenas montañosas submarinas, denominadas dorsales oceánicas. En estas dorsales, el nuevo material desplaza al suelo oceánico existente y provoca el movimiento. Ese suelo oceánico desplazado terminará chocando con las placas continentales.
- Subducción. Cuando una placa oceánica choca con otra placa, sea oceánica o una continental más elevada, el suelo oceánico es obligado a hundirse. Este fenómeno se conoce como subducción y empuja a la corteza oceánica hacia el manto, fundiéndose allí debido a las altas temperaturas. Todo el sistema se comporta como una cadena transportadora que, por un lado, produce corteza nueva (vulcanismo), y por el otro, la recicla (subducción). En los puntos donde ocurre la subducción se generan fuertes presiones ascendentes y descendentes, así como desplazamientos horizontales.

Tipos de diastrofismo
- Epirogénesis. La epirogénesis aborda los procesos de carácter vertical, de ascensos y descensos lentos, que afectan a amplias extensiones terrestres. Sin embargo, su efecto en la disposición de los materiales es poco marcada, produciendo lo que se denomina estructuras calmas.
- Monoclinales y aclinales. Estos movimientos de ascenso y descenso generan estructuras que pueden ser monoclinales o aclinales. En el primer caso, son estructuras geológicas donde todas las capas están paralelas entre sí y con la pendiente en una sola dirección. Las aclinales son abombamientos sin ningún plegamiento y pueden ser positivos, formando colinas, o negativos, y formar cuencas de acumulación. Por epirogénesis se forman los escudos, como el Escudo Guayanés (norte de Sudamérica) o el Escudo Canadiense, con afloramientos precámbricos. Estos procesos diastróficos también dan origen a las cuencas sedimentarias.

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- Movimientos epirogénicos negativos. Se hace referencia a los hundimientos de la corteza terrestre, que aunque sean de pocos cientos de metros, causan efectos significativos. Por ejemplo, hundimientos de la plataforma continental han ocasionado la intrusión del mar al interior de los continentes.
- Movimientos epirogénicos positivos. Se trata de los movimientos ascendentes de la corteza terrestre que de igual manera, aunque lentos y sin grandes elevaciones, causan cambios significativos. Por ejemplo, la elevación del nivel del suelo continental ha provocado el retiro de aguas marinas someras que ocupaban zonas continentales.
- Orogénesis. La orogénesis se refiere a los procesos de carácter horizontal que afectan a extensiones estrechas de la corteza terrestre. En este caso, su efecto sobre la disposición de los materiales es muy marcado y se generan estructuras atormentadas que provocan desplazamientos. Esto se debe a que los procesos orogénicos ocurren en los puntos de conexión de las placas continentales. Las placas, en su desplazamiento una contra otra, producen grandes fuerzas tangenciales de compresión. Por tanto, se generan pliegues, fracturas, deformaciones y desplazamientos que originan relieves fallados y plegados.
- Fallas. Son fracturas planas donde los dos bloques resultantes se desplazan vertical u horizontalmente uno respecto al otro. Se originan por presiones horizontales debido al desplazamiento de las masas continentales, y cuando están activas generan los terremotos. Existen distintos tipos de fallas, dependiendo del sentido de la presión, pudiendo ser fallas normales o inversas de desgarre. En el primer caso, los bloques se separan entre sí, mientras que en el segundo los bloques se comprimen uno a otro. Por su parte, en las fallas de desgarre o transformación, los bloques se desplazan horizontalmente uno respecto al otro.

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- Cabalgamiento. Tipo de falla inversa muy particular, donde las rocas de los estratos inferiores son empujadas hacia arriba. Esto hace que los materiales geológicos más antiguos queden por encima de los más recientes, es decir, los cabalgan.
- Pliegues. Los plegamientos ocurren generalmente en rocas sedimentarias sometidas a presiones horizontales. Ante estas presiones, los estratos de rocas no llegan a romperse, solo se pliegan o curvan formando ondulaciones. Cuando el pliegue es convexo, formando una cresta, se denomina anticlinal, y cuando es cóncavo, formando un valle, se llama sinclinal.
Consecuencias del diatrofismo
El diastrofismo es una de las causas de la formación de los relieves del planeta, islas, cordilleras montañosas, cuencas de sedimentación, entre otros rasgos.
- Islas volcánicas. En los límites entre placas oceánicas, al ocurrir la subducción de una bajo la otra, se producen fallas y movimientos de elevación. Esto crea cordilleras submarinas con actividad volcánica, aflorando algunas elevaciones y formando cadenas de islas volcánicas. Estos son los denominados arcos de islas volcánicas, que abundan en el océano Pacífico occidental y en el Atlántico. Por ejemplo, las islas Aleutianas en el Pacífico y las Antillas Menores en el mar Caribe (Atlántico).

- Cordilleras montañosas. En amplias zonas de contacto entre placas continentales o entre una placa oceánica y una continental, se crean las cordilleras montañosas. Un ejemplo es la cordillera de los Andes, formada por el choque de una placa oceánica (del Pacífico) contra una continental (placa sudamericana). En el caso de la cordillera de los Himalayas, se originó del choque de dos placas continentales. Aquí, la placa de la India, que deriva del antiguo continente Gondwana, y la placa Euroasiática impactaron hace 45 millones de años. Por su parte, los montes Apalaches se formaron por el choque de las placas continentales de Norteamérica, Eurasia y África, cuando formaban Pangea.

- Escudos. Los procesos de epirogénesis positiva han provocado el afloramiento de extensas áreas de rocas metamórficas e ígneas precámbricas, conformando paisajes mayormente planos o con colinas y mesetas, pero también áreas elevadas. En América hay escudos en Canadá y en Sudamérica, y Groenlandia está constituida por un gran escudo. En Eurasia hay escudos al norte, en el Báltico y en Siberia, y al sur, en China y la India. Luego, ocupan grandes extensiones en África y en la península arábiga. Finalmente, también se presentan en Australia, especialmente al occidente.
- Mares de baja profundidad. Debido a movimientos epirogénicos de descenso de la plataforma continental en la costa norte de Sudamérica durante el Paleozoico ocurrió la penetración marina. Esto originó un mar de baja profundidad que abarcó parte de lo que es actualmente Venezuela. Posteriormente, los movimientos de ascenso hicieron retroceder el mar, los sedimentos se compactaron, para luego, en el Terciario, ser elevados en la orogénesis andina. Hoy en día se encuentran fósiles de Amonites de ese antiguo mar poco profundo a más de 3.000 m s.n.m. en los Andes.
Referencias
- Billings, M.P. Diastrophism and mountain building. Geological Society of America Bulletin.
- Chamberlin, R.T. The Wedge Theory of Diastrophism. The Journal of Geology.
- Rojas-Vilches, O.E. Diastrofismo. Epirogénesis y orogénesis. Universidad de Concepción, Facultad de Arquitectura-Urbanismo-Geografía.
- Scheidegger, A.E. Physical aspects of the contraction hypothesis of orogenesis. Canadian Journal of Physics.
- Sudiro, P. The Earth expansion theory and its transition from scientific hypothesis to pseudoscientific belief. Hist. Geo Space Sci.