
¿Qué son las enfermedades del alcoholismo?
Las enfermedades del alcoholismo son aquellas derivadas de la adicción al alcohol, como las enfermedades hepáticas, cáncer, infecciones, anemia, gota, neuropatía alcohólica, pancreatitis, enfermedades cardiovasculares, síndrome de Wernicke-Korsakoff, degeneración cerebelosa, síndrome del espectro alcohólico fetal, demencia y depresión.
Tomar unas cervezas u otras bebidas alcohólicas en compañía se considera una conducta aceptable socialmente. Sin embargo, al beber más de los límites recomendados (aproximadamente una copa diaria, o dos los fines de semana), el consumo de alcohol puede aumentar el riesgo de desarrollar numerosas enfermedades y provocar otras consecuencias.
Hay pruebas claras de que beber demasiado alcohol afecta el hígado, estómago, salud mental, circulación sanguínea, tejido nervioso, etc. Y puede generar una importante adicción, considerada una grave enfermedad de difícil recuperación.
Enfermedades causadas por el alcoholismo
- Enfermedades hepáticas. El consumo excesivo de alcohol afecta el hígado. Este órgano está en la parte superior derecha del abdomen y su función principal es procesar los alimentos, y actuar como filtro para ciertas sustancias. Al beber alcohol, primero llega al estómago e intestinos y posteriormente pasa por el hígado antes de circular por el cuerpo. El hígado posee químicos (enzimas) que procesan el alcohol, transformándolo en otras sustancias químicas que más tarde se convierten en agua y dióxido de carbono, y se expulsan a través de la orina y de los pulmones. Sin embargo, si se bebe alcohol más rápido de lo que puede procesar el hígado, los niveles de alcohol en sangre se elevan y aparecen los síntomas típicos de la embriaguez o “borrachera”. Existen tres tipos de daños en el hígado ocasionados por beber más alcohol de lo que el organismo puede tolerar:
- Hígado graso: los bebedores asiduos frecuentemente presentan acumulaciones de grasa en las células del hígado. Tener grasa en el hígado no produce síntomas ni parece ser grave, el problema es que predispone a desarrollar una hepatitis si el consumo de alcohol permanece. Esta condición puede revertirse si el consumo de alcohol se reduce o se detiene.
- Hepatitis alcohólica: es la inflamación del hígado que puede tener diferentes niveles de gravedad, según avance la enfermedad. Así, en un grado leve puede que no se den síntomas notorios y solo se detectaría a través de un análisis de sangre. Pero una hepatitis grave produciría mareos, náuseas, piel y ojos amarillentos (por niveles altos de bilirrubina), y en ocasiones, dolores localizados en la zona del hígado. En los estados más graves, puede desarrollarse una insuficiencia hepática, condición que puede ser mortal y que da lugar a confusión, coma, sangrado intestinal y problemas de coagulación de la sangre. Para tratar la hepatitis alcohólica, evidentemente se debe interrumpir la ingesta de alcohol, se alimentará al individuo a través de un tubo en el estómago y administrarán esteroides. Si la hepatitis se vuelve crónica, el hígado puede dañarse y aparecer una cirrosis.
- Cirrosis hepática: enfermedad crónica irreversible. Se caracteriza por la sustitución del tejido hepático sano por tejido cicatricial o fibrosis. Poco a poco ese tejido dañado va aumentando, y puede bloquear la circulación sanguínea. Así, el hígado va dejando de funcionar, impidiéndose la regeneración normal de las células hepáticas. Esta condición surge después de más de 10 años bebiendo alcohol de manera excesiva, y aparece en 1 de cada 10 alcohólicos. Sin embargo, no todas las cirrosis son ocasionadas por el alcohol, también aparecen en personas que no abusan de él y que se encuentran en otras situaciones. La infección por hepatitis B o C, la obesidad, o ciertas enfermedades hereditarias son algunos ejemplos.
- Cáncer. Desde principios del siglo XX, se sabía que las bebidas alcohólicas consumidas en exceso podían ser cancerígenas. Aparentemente, ocurre porque el cuerpo convierte el alcohol en una sustancia potencialmente cancerígena llamada acetaldehído. Más concretamente, en un estudio de la Global Burden of Disease (GBD) se encontró que el alcohol aumenta el riesgo de cáncer en el tracto digestivo superior (boca, orofaringe, esófago y laringe), el inferior (colon, recto e hígado), además de cáncer de mama. Sin embargo, más recientemente otros estudios están descubriendo conexiones entre el alcohol y otros tipos de cáncer, como cáncer de próstata, de estómago, endometrio, páncreas, etc. Por otro lado, el alcohol consumido con moderación puede ser un factor protector frente a algunos tipos de cáncer, como el carcinoma de células renales. Es más probable que aparezca si la persona también es fumadora.
- Infecciones. El sistema inmunológico parece estar debilitado en individuos que abusan del alcohol. Por tanto, estos presentan más fácilmente enfermedades infecciosas como neumonía, tuberculosis, VIH, o enfermedades de transmisión sexual. Estas últimas son frecuentes, ya que las personas que se intoxican con alcohol son más propensas a presentar conductas sexuales de riesgo.
- Anemia. Puede ocurrir que un excesivo consumo de bebidas alcohólicas disminuya el número de glóbulos rojos, que son los que llevan el oxígeno a las células. Esto se conoce como anemia, y da lugar a síntomas como cansancio permanente, falta de aliento y palidez. La anemia y el alcohol se vinculan por diferentes motivos: el alcohol impide la absorción de hierro, ácido fólico y vitamina B12 (déficits de estas sustancias producen anemia). Por otro lado, los alcohólicos pueden sufrir desnutrición, pues normalmente olvidan mantener una dieta equilibrada, lo que promueve la aparición de anemia. Esta condición se puede detectar a través de un análisis de sangre.
- Gota. Tipo de artritis que da lugar a inflamación en una articulación y aparece de manera repentina. La gota surge por la acumulación de cristales de ácido úrico en la articulación afectada. Se relaciona con el alcohol, ya que eéste contiene altos niveles de purina, una sustancia que, al ser metabolizada en el interior de las células, produce ácido úrico que puede cristalizarse en las articulaciones. Se trata con medicamentos que reducen los niveles de ácido úrico en el cuerpo, y una restricción o reducción de alimentos con alto contenido de purina, como las bebidas alcohólicas, las carnes rojas y algunos pescados.
- Aumento de la presión sanguínea. El consumo de alcohol es un importante factor de riesgo para la hipertensión, situado entre un 5 y un 7%. Si se abusa del alcohol, se puede alterar el sistema nervioso simpático, que controla la constricción y dilatación de los vasos sanguíneos en respuesta a la temperatura, estrés o esfuerzos. Tanto los atracones de comida como el consumo excesivo de alcohol pueden aumentar la presión arterial, y con el tiempo se convierte en una condición crónica conocida como hipertensión, que puede ocasionar enfermedades renales, problemas de corazón e incluso accidentes cerebrovasculares. Parece que más de dos copas al día durante periodos prolongados, favorecen la hipertensión arterial. Sin embargo, en las últimas investigaciones se ha descubierto que ingestas menores podrían tener este efecto.
- Neuropatía alcohólica. Enfermedad en la que los nervios periféricos se deterioran por daños neurológicos asociados con el consumo de alcohol, ya que este es tóxico para las células nerviosas. También aparece porque el alcohol produce una mala absorción de nutrientes como tiamina, vitamina E, vitaminas B12 y B6, que parecen tener un papel importante en mantener los nervios en un estado óptimo. Los síntomas principales de la neuropatía alcohólica son debilidad, dolor intenso, temblores y hormigueo, que afectan primariamente a las extremidades.
- Pancreatitis. Es la inflamación del páncreas, órgano relacionado con la digestión que produce hormonas (como la insulina) y segrega enzimas digestivas. Su principal síntoma es dolor abdominal que empeora tras las comidas, además de náuseas, vómitos, fiebre y debilidad. Es una enfermedad potencialmente mortal que debe tratarse enseguida. Puede tener otras causas, pero un 60% de pacientes con pancreatitis la han desarrollado por abuso de alcohol.
- Enfermedades cardiovasculares. Un consumo de alcohol excesivo y, sobre todo, la ingesta de grandes cantidades de alcohol en poco tiempo, promueve que las plaquetas se agrupen en coágulos de sangre. Estos coágulos, al ir en aumento, pueden obstruir venas y arterias, lo que aumenta el riesgo de que se produzcan ataques al corazón o accidentes cerebrovasculares. En las personas propensas a tener infartos cardiacos, y ya han sobrevivido a uno, se ha encontrado que el abuso de alcohol puede aumentar el doble el riesgo de muerte. Otra enfermedad que puede provocar el alcohol es la miocardiopatía, que implica un debilitamiento de los músculos cardíacos. Es una condición grave, ya que al no poder bombear sangre como debería, terminan dañándose estructuras del sistema nervioso, pulmones, hígado y otros órganos por falta de flujo sanguíneo. Parece ser que grandes cantidades de alcohol son tóxicas para las células del músculo cardíaco, sobre todo si se lleva muchos años consumiéndolo en exceso.
- Síndrome de Wernicke-Korsakoff. Son dos síndromes en uno (encefalopatía de Wernicke y psicosis de Korsakoff). La encefalopatía de Wernicke es de corta duración, pero de importante gravedad. Se caracteriza por falta de coordinación motora, confusión y parálisis o descontrol de los nervios oculares. La siguiente fase, la psicosis de Korsakoff, es crónica y en ella se dan los siguientes síntomas: amnesia, dificultades de aprendizajes nuevos, apatía, dificultades de concentración y falta de conciencia sobre la propia enfermedad (anosognosia). Se origina por una deficiencia de tiamina (vitamina B1), algo común en los alcohólicos, y que provoca daños cerebrales.
- Degeneración cerebelosa. En alcohólicos crónicos se observa en casi un 27% (y sobre el 38% de los que ya tienen el síndrome de Wernicke-Korsakoff). Es una atrofia situada en el cerebelo, produciendo progresivamente inestabilidad y ataxia de la marcha (falta de coordinación y equilibrio al caminar). Parece ser que proviene también de una falta de tiamina en el organismo.
- Síndrome del espectro alcohólico fetal. Surge cuando la mujer consume alcohol durante el embarazo, pues puede producir numerosos riesgos para el feto, como daño cerebral, problemas en el desarrollo, bajo peso al nacer, retraso cognitivo, problemas de concentración… además, los bebés pueden sufrir el síndrome de abstinencia de alcohol al nacer. El desarrollo del pequeño también se ve empeorado porque estas madres, si son alcohólicas, suelen sufrir malnutrición, fumar, e incluso consumir otras drogas.
- Demencia y otros déficits cognitivos. Se sabe que el alcohol tiene efectos neurotóxicos para las células cerebrales. Por tanto, no es de extrañar que acelere su envejecimiento, dando lugar a dificultades evidentes en los procesos cognitivos. Es habitual que los alcohólicos que llevan mucho tiempo bebiendo presenten pérdida de memoria, deterioro en la atención, concentración, planificación, o dificultades para resolver problemas. Por otro lado, un consumo abusivo también produce desnutrición, que a su vez puede ocasionar múltiples daños en el sistema cognitivo.
- Depresión. Se ha comprobado que el consumo excesivo de alcohol cursa con depresión. Sin embargo, no se sabe exactamente qué sucede primero: si la depresión promueve el alcoholismo o es el alcoholismo el que da lugar a la depresión. Algo similar parece ocurrir con la ansiedad. Lo que sí es cierto es que hay personas con afectaciones mentales que tienden a consumir alcohol u otras drogas para aliviar su malestar. Cualquier tipo de trastorno mental acompañado de adicción al alcohol u otras drogas se denomina “patología dual”. De todas formas, hay investigaciones que han encontrado que los problemas con el alcohol se relacionan con un alto riesgo de depresión, aunque no se conoce la explicación exacta de por qué esto se produce.
Referencias
- ¿Qué efectos tiene el consumo de alcohol sobre la hipertensión arterial? Recuperado de fundaciónespañoladelcorazón.com.
- Alcohol and Liver Disease. Recuperado de patient.com.
- Alcohol-Related Neurologic Disease. Recuperado de healthline.com.
- Miocardiopatía alcohólica. Recuperado de clínicadam.com.
- Shield, K.P. Focus On: Chronic Diseases and Conditions Related to Alcohol Use. Alcohol Research: Current Reviews.