
¿Qué es la farmacodependencia?
La farmacodependencia es el estado psicológico y físico que causa la acción recíproca entre el organismo y el fármaco. Ocurre cuando una persona requiere uno o más fármacos para funcionar con normalidad.
Una persona puede tener algún tipo de condición médica, como la presión sanguínea alta, dolor crónico, depresión, esquizofrenia o trastornos de ansiedad, que requiere que tome algún tipo de medicación para mantener su calidad de vida.
Esto puede considerarse “dependencia al fármaco”, pero lo más probable es que no sea un problema, ya que se necesitan para vivir. La utilización médica adecuada del fármaco, independientemente de que cause farmacodependencia, no se puede considerar un abuso de drogas.
Existe un problema cuando el individuo abusa de fármacos ilegales o con receta médica, es decir, no existe un uso adecuado, sino un consumo excesivo que tiene efectos perjudiciales para la salud.
Características de la farmacodependencia
– Deseo incontrolable. La farmacodependencia genera una compulsión en la persona, que la obliga a consumir los fármacos en mayor cantidad.
– Tolerancia. El organismo desarrolla tolerancia al fármaco, lo que significa que la persona debe consumir más para sentir lo mismo.
– Síndrome de abstinencia. Cuando la persona no consume el fármaco, el cuerpo entra en un estado de necesidad absoluta, llamado abstinencia. Experimenta síntomas físicos y psicológicos muy desagradables, como náuseas, temblores, ansiedad, irritabilidad, dolor.
– Descontrol. La persona no puede controlar su consumo al fármaco, y enfoca todo su tiempo y su esfuerzo a consumir de nuevo.
– Impacto negativo. La farmacodependencia tiene un impacto muy negativo en la vida del consumidor y en su entorno familiar y laboral.
¿Cómo son las personas farmacodependientes?
Estas personas suelen comenzar a consumir drogas y fármacos de forma social o controlada y acabar desarrollando la dependencia. En muchos casos, el fármaco puede haber sido recetado por el médico para tratar una enfermedad o condición médica. El uso normal y seguro puede, a veces, terminar en abuso y dependencia.
Suelen tener historial familiar de adicción, es decir, la personalidad adictiva puede tener un componente genético y ver a lo largo de la infancia cómo los miembros de la familia abusan de sustancias puede hacer que se consideren las drogas o los fármacos como algo normal o deseable.
Es frecuente que las personas farmacodependientes también tengan características depresivas o ansiosas.
Suelen acabar dependiendo de la sustancia para hacer frente a problemas emocionales o de estrés. Es común que estas personas sean impulsivas, no teman al riesgo y busquen sensaciones nuevas.
- Trastornos mentales. El abuso de sustancias es relativamente frecuente entre personas con trastornos psicóticos, como la esquizofrenia, así como entre personas con trastorno bipolar, personalidad antisocial y trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Los síntomas del síndrome de abstinencia son peores si la persona padece de algún trastorno mental.
- Ambiente. Un factor influyente en el desarrollo de una dependencia es la disponibilidad de la sustancia. Si la persona vive en un ambiente donde puede conseguirla fácilmente y donde es normal utilizarla, tiene más probabilidades de desarrollar dependencia.
- Apoyo social. Por otra parte, si la persona recibe apoyo social y emocional adecuado, es menos probable que desarrolle dependencia. Los recursos socioeconómicos (tener un nivel económico adecuado y vivir en un ambiente social bueno) y pertenecer a una familia estructurada también son factores que protegen.
Características de la adicción y de la dependencia
La dependencia y la adicción a un fármaco son a veces conceptos intercambiables. Muchos adictos dependen de los fármacos para que su organismo funcione con normalidad.
Sin embargo, es posible ser dependiente de un fármaco o una medicación sin ser adicto. Esto es lo que ocurre cuando se necesita una medicación para controlar una condición médica crónica, como ocurre, por ejemplo, con los problemas de tiroides.
- Adicción. La adicción a una sustancia conlleva la búsqueda y consumo de la misma a pesar de las consecuencias negativas para sí mismo y para las personas del entorno. Las personas adictas son incapaces de dejar de consumir la sustancia y suelen apartar las obligaciones laborales o académicas y las relaciones sociales. Normalmente, la adicción es un patrón de conducta impulsivo que busca un estado de gratificación y/o una reducción de un estado de ánimo negativo, y aliviar los síntomas de la abstinencia. La adicción conlleva un daño físico y mental: en el abuso de sustancias se produce un patrón desadaptado de consumo que genera un deterioro significativo en las obligaciones personales. Se consume en situaciones de riesgo, se asocia a problemas legales, o el sujeto continúa consumiendo a pesar de las consecuencias sociales que le ocasiona.
- Adicción psíquica y psicológica. Existe adicción a los fármacos tanto física como psicológica, aunque se suelen dar ambos tipos a la vez. La adicción física tiene lugar cuando las células del organismo no pueden funcionar sin una sustancia específica. Una vez que se agota la sustancia en el cuerpo, los síntomas de la abstinencia aparecen. La adicción psicológica o emocional, por su parte, se define como una compulsión o necesidad de consumo. Por ejemplo, una persona adicta a la cocaína puede pensar que necesita consumirla para trabajar mejor. En casos muy graves de adicción psicológica, sin ayuda, una droga que en un principio empezó consumiéndose de forma voluntaria y recreativa puede terminar siendo el foco central de la vida del individuo.
- Dependencia. La dependencia a una sustancia suele incluir algunas o todas las características de la adicción, más la tolerancia que se crea a medida que el organismo se adapta físicamente a la sustancia, que lleva al deseo y la necesidad de dosis cada vez más grandes o más frecuentes. La dependencia comprende un grupo de síntomas cognitivos, comportamentales y fisiológicos que indican que la persona sigue consumiendo la sustancia, a pesar de la aparición de problemas significativos relacionados con ella. Otra de las características de la dependencia es el conjunto de síntomas físicos y psicológicos que se producen cuando se intenta dejar de consumir la sustancia o reducir su consumo. Este conjunto de síntomas es conocido como el síndrome de abstinencia. Los síntomas son distintos según el fármaco o la sustancia que se haya dejado de consumir, y provocan malestar e interferencia en las áreas ocupacionales de quien lo sufre.
Síntomas de la farmacodependencia
Puede ser bastante difícil reconocer los síntomas de la farmacodependencia y de la adicción. Las dos condiciones se caracterizan por una preocupación excesiva por la sustancia, conducta misteriosa y sigilosa y la evitación de comportamientos, actividades y relaciones que antes eran importantes para la persona.
Los adictos a fármacos y sustancias también suelen descuidar su apariencia física y tener oscilaciones extremas de peso.
Muchas veces, se puede determinar si una adicción ha evolucionado en dependencia observando la conducta de la persona cuando no ha tenido acceso a la sustancia durante un período de tiempo significativo.
- Síntomas físicos. Los síntomas físicos de la falta de consumo ocurren cuando el organismo padece estrés sin la sustancia. Estos síntomas varían según el tipo de sustancia que se haya dejado de consumir. Sin embargo, de forma general, suelen incluir los siguientes:
- Ansiedad.
- Depresión.
- Debilidad muscular.
- Pesadillas.
- Dolores corporales.
- Sudoración excesiva.
- Náuseas.
- Vómitos.
La ansiedad y la depresión pueden ser tanto la causa de la dependencia como la consecuencia, convirtiendo el proceso en un círculo vicioso.
Tratamiento de la farmacodependencia
Cuando la adicción se intensifica hasta llegar a una farmacodependencia, el tratamiento es más complicado. En última instancia, hay que dejar de consumir la sustancia, pero hacerlo de forma abrupta puede causar efectos colaterales físicos muy graves.
Es posible que estas personas tengan que ser internadas en un programa de desintoxicación residencial o asistir a uno de régimen ambulatorio.
Es probable que a las personas farmacodependientes se les proporcionen sustancias que imitan los efectos de estos para reducir los síntomas de la retirada del consumo durante el tratamiento.
Los programas de desintoxicación utilizan una combinación de terapia y cuidados médicos para aliviar los síntomas de la abstinencia y, finalmente, eliminar la adicción. Las sesiones de terapia continuas suelen ser necesarias durante un tiempo largo después de haber terminado un programa de tratamiento.
Los casos extremos de intoxicación, abstinencia o sobredosis de sustancias podrían requerir cuidados de emergencia antes de que la adicción y la dependencia puedan ser tratadas.
Consecuencias de la farmacodependencia: perspectivas a largo plazo
Si la dependencia no se trata, puede llegar a ser muy peligrosa. Estas personas aumentan el consumo de drogas con el paso del tiempo, en cuanto a frecuencia y cantidad por dosis, ya que el cuerpo se adapta a la cantidad a la que está acostumbrado y genera una respuesta menor. Este aumento en el consumo puede resultar en sobredosis e incluso en muerte.
El tratamiento puede revertir la dependencia si se comienza de forma temprana y la persona está dispuesta y motivada para tratarse. A veces, el tratamiento tiene éxito la primera vez que se aplica, pero las recaídas son frecuentes entre personas adictas y dependientes.
Una terapia continuada y los grupos de apoyo pueden ayudar a los adictos en proceso de recuperación a mantenerse en el camino correcto y a reconocer los síntomas de las recaídas para identificarlas y parar a tiempo.
Bases neurológicas: causas de la farmacodependencia
Desde la perspectiva médica, la mayoría de las sustancias que crean dependencia producen alteraciones en las funciones cerebrales, que causan modificaciones en el estado anímico normal de la persona.
Estos cambios se producen por la acción de las sustancias en los procesos neuroquímicos del cerebro: influyen en la acción de los neurotransmisores. Las drogas y fármacos producen dependencia química en el cerebro, ya que interviene sobre las áreas de recompensa y refuerzo.
Núcleo accumbens
El núcleo accumbens es la estructura cerebral que explica las adicciones. La función más reconocida de esta área cerebral es su rol en el “circuito de recompensa”.
Cuando se realiza cualquier cosa considerada recompensante o reforzante (comer, tener relaciones sexuales, consumir drogas), las neuronas dopaminérgicas (junto a otros tipos de neuronas) en un área del cerebro llamada área tegmental ventral se activan. Estas neuronas proyectan al núcleo accumbens, y cuando se activan resultan en un aumento de los niveles de dopamina en el núcleo accumbens.
Este núcleo es un componente importante de una vía dopaminérgica mayor del cerebro llamada vía mesolímbica, que es estimulada durante las experiencias recompensantes y de placer.
Como las drogas, al ser consumidas, provocan sensaciones placenteras y, por tanto, recompensantes en el organismo, parece claro que estas áreas y procesos están implicados en el desarrollo de adicciones y dependencias.
Esta asociación entre las experiencias que resultan recompensantes y los niveles de dopamina en el núcleo accumbens provocó que, en un principio, los neurocientíficos pensaran que el papel principal de este núcleo tuviera que ver con mediar la recompensa. Por tanto, suele estar implicado en la adicción y en los procesos que llevan a ella.
Sin embargo, desde el descubrimiento de los primeros vínculos entre el accumbens y las recompensas, se ha descubierto que los niveles de dopamina, el neurotransmisor relacionado con el placer y la felicidad, aumentan en este núcleo, en respuesta tanto a estímulos recompensantes como aversivos. Este descubrimiento llevó a una reevaluación de las funciones del accumbens y de la dopamina como neurotransmisor.
Los neurocientíficos siguen intentando comprender el papel exacto del núcleo accumbens en estos procesos. En este punto, sin embargo, parece seguro asumir que este núcleo es un área cerebral influyente en los procesos de desarrollo de adicciones y dependencias.