
¿Qué es Fasciola hepatica?
Fasciola hepatica es un parásito platelminto, de la clase Trematoda. Conocido también como duela, ha sido estudiado en profundidad, ya que es el responsable de la fascioliasis, que afecta principalmente los tejidos del hígado y la vesícula biliar.
Fue descrito por primera vez por el naturalista sueco Carlos Linneo en 1758. Es un parásito que tiene un ciclo de vida bastante particular, en el que hay un huésped intermedio (caracol) y un huésped definitivo (mamíferos como el ser humano).
Entre las medidas preventivas, se contemplan evitar el consumo de plantas acuáticas en las regiones donde el parásito es común.
Características de Fasciola hepatica
– Forma. Cuerpo aplanado, en forma de hoja.
– Tamaño. Mide entre 2 y 3 cm de largo por 1 cm de ancho, aproximadamente.
– Hábitat. Vive en los conductos biliares e hígado de mamíferos (ovejas, vacas, caballos, cabras e incluso humanos).
– Hermafrodita. Posee órganos reproductores masculinos y femeninos.
– Sistema digestivo simple. Boca con ventosa, faringe y ciegos intestinales (sin ano).
– Sistema nervioso rudimentario. Ganglios y cordones nerviosos.
– Reproducción. Principalmente sexual en el hospedador definitivo, pero con fases asexuales en el caracol.
Taxonomía de Fasciola hepatica
- Dominio: Eukarya.
- Reino: Animalia.
- Filo: Plathyhelminthes.
- Clase: Trematoda.
- Subclase: Digenea.
- Orden: Echinostomida.
- Familia: Fasciolidae.
- Género: Fasciola.
- Especie: Fasciola hepática.
Morfología de Fasciola hepatica
Es un gusano no segmentado en forma de hoja aplastada. Los individuos adultos miden aproximadamente 3.5 cm de largo por 1.5 cm de ancho. Presenta una zona cefálica y una ventral.
En cada una de esas zonas se pueden observar ventosas mediante las cuales pueden fijarse a sus huéspedes. La ventosa de la zona cefálica es más pequeña que la de la parte ventral.
El cuerpo del parásito está recubierto por un tegumento, el cual tiene una amplia cantidad de pliegues y espinas que el parásito emplea para optimizar su proceso de absorción.
La morfología interna del parásito es bastante sencilla. Su sistema digestivo es básico e incompleto, ya que no presenta ano. Está conformado por el orificio bucal que se abre a una cavidad, la cual se continúa con una faringe y el esófago. Este último se divide y termina en unas estructuras denominadas ciegos intestinales.
El sistema nervioso está integrado por acúmulos neuronales o ganglios, y su sistema excretor es de tipo protonefridial.
Fasciola hepática es un animal hermafrodita, lo que implica que presenta órganos reproductores masculinos y femeninos. Sus dos testículos son ramificados. El ovario está en la mitad derecha del animal y el útero es de poca longitud.
Ciclo biológico de Fasciola hepatica
El ciclo de vida es un poco complejo, ya que contempla varios estadios y dos huéspedes, uno intermediario (caracol de agua dulce) y uno definitivo, generalmente un mamífero, como el ganado vacuno. En muchas ocasiones, el huésped definitivo es el ser humano.
El ciclo se inicia en el interior del huésped definitivo, específicamente en los conductos biliares, que es donde se fija el parásito adulto. En este lugar, el parásito coloca los huevos, los cuales son arrastrados por el intestino, conjuntamente con el material fecal hacia el exterior.
- Miracidios. Esos huevos que se liberan no son embrionados, es decir, el embrión no comienza a desarrollarse sino hasta que el huevo sale al medio externo. Aquí, se desarrolla en una larva conocida como miracidio. Esa larva logra salir del huevo gracias a la acción de ciertas enzimas digestivas que desintegran el opérculo. Presenta cilios y tiene la capacidad de moverse libremente en el medio acuático. Esta es la forma infectante para su hospedador intermedio, un caracol de agua dulce, generalmente de la especie Limnaea viatrix. Es importante mencionar que el miracidio tiene un lapso aproximado de unas 8 horas para poder encontrar un caracol, ya que no puede subsistir en el medio por mayor tiempo.
- Interior del huésped intermedio. Una vez localizado un huésped, el miracidio se sitúa a nivel del pie del caracol y perfora lentamente sus células para ingresar a su interior. Allí los miracidios experimentan un cambio y se transforman en esporoquistes. Los esporoquistes atraviesan un proceso de reproducción asexual conocido como partenogénesis, a través del cual dan origen al siguiente estadio conocido como redias. Finalmente, las redias se transforman en cercarias, que abandonan el cuerpo del caracol.
- Cercarias. Este estadio larvario tiene la capacidad de desplazarse libremente por el agua durante unas 10 horas. Al cabo de estas, pierden la cola y se adhieren generalmente a plantas acuáticas, enquistándose, transformándose en metacercarias. Esta es la forma infectante para los huéspedes definitivos (mamíferos).

- Interior del huésped definitivo. Cuando las metacercarias son ingeridas por algún mamífero, como vacas, cabras, ovejas o humanos, viajan por el tracto digestivo hasta llegar al intestino. Específicamente, en su primera porción (duodeno), atraviesan la pared intestinal y se alojan en la cavidad peritoneal durante aproximadamente dos semanas. Luego, son capaces de desplazarse hacia el hígado. Allí, ya convertidas en fasciolas inmaduras, se alimentan del tejido hepático durante unas 8 semanas, aproximadamente. Después, cuando ya han alcanzado la madurez, se mueven a su sitio definitivo de reclusión: las vías biliares. Allí en los conductos biliares causan daños y estragos y se alimentan de la sangre que se produce en las lesiones que genera. Es allí donde ocurre la reproducción sexual, cuyo resultado es la formación y liberación de los huevos.
Nutrición de Fasciola hepatica
Pertenece al grupo de los hematófagos, los que se alimentan de sangre. En el caso particular de Fasciola hepática, se fija al conducto biliar con ayuda de sus ventosas, perfora los vasos sanguíneos y se alimenta de la sangre del huésped.
Enfermedades transmitidas por Fasciola hepatica
Es un organismo patógeno que genera en los mamíferos (sus huéspedes definitivos), una enfermedad conocida como fascioliasis.
Esta enfermedad tiene tres variantes: aguda, crónica y latente. Además, en el curso de la enfermedad se distinguen dos etapas o fases: la inicial, que abarca desde el momento en que el huésped ingiere las metacercarias, hasta que el parásito se fija en los conductos biliares.
La segunda se conoce como de estado. En esta, el parásito madura sexualmente y comienza a liberar los huevos en las heces del huésped.
- Síntomas. Los síntomas son variados, aunque la mayoría están circunscritos a los órganos que afecta el parásito en la medida en que se va desplazando por el cuerpo del huésped hasta llegar a su lugar definitivo.
- Fase aguda. Fase inicial de la enfermedad. En ella los síntomas vienen dados por el daño que causa el parásito en la cavidad peritoneal y cuando llegan al hígado. Contempla los siguientes:
- Fiebre.
- Agrandamiento del hígado.
- Eosinofilia (incremento de eosinófilos en sangre).
- Dolor abdominal intenso.
- Malestar general.
- Pérdida de peso.
- Náuseas y vómitos (infrecuentes).
- Fase crónica. Cuando la enfermedad no es tratada a tiempo, se convierte en crónica. Los signos y síntomas son:
- Ictericia producto del daño hepático y biliar.
- Pancreatitis.
- Dolor abdominal, que puede ser difuso e intermitente.
- Colelitiasis.
- Colangitis.
- Cirrosis biliar.
- Fase aguda. Fase inicial de la enfermedad. En ella los síntomas vienen dados por el daño que causa el parásito en la cavidad peritoneal y cuando llegan al hígado. Contempla los siguientes:
- Diagnóstico. La infección por Fasciola hepática se puede diagnosticar a través de métodos directos y métodos indirectos.
- Métodos directos. Estos métodos se basan en la identificación de huevos de Fasciola hepática en las heces del paciente o en la bilis. El hecho de que el examen salga negativo, no necesariamente excluye la infección. Esto se debe a que los huevos se producen cuando el parásito ya ha alcanzado la madurez sexual. Por esto, es importante realizar un examen seriado, empleando diferentes tipos de colorantes, como el lugol o la eosina.
- Métodos indirectos. No están relacionados con la detección directa del parásito, sino con la identificación de los anticuerpos que genera el huésped y que circulan por el torrente sanguíneo. La técnica a través de la cual se realiza este examen es ELISA (enzyme linked immunosorbent assay). Para realizar este examen, debe existir la clara sospecha de una infección por Fasciola hepática, basándose en las manifestaciones clínicas de esta, pues este no es un examen de rutina e implica una inversión importante de dinero. Hay que destacar que el examen que demuestra sin lugar a dudas la presencia de este parásito es la identificación de sus huevos en la materia fecal examinada.
- Tratamientos. Como Fasciola hepática es un parásito, los medicamentos que se emplean para tratar su infección son antihelmínticos. El medicamento generalmente elegido es el triclabendazol, que actúa a nivel del metabolismo del parásito, impidiendo que pueda utilizar la glucosa para sus procesos energéticos. Por ello, el parásito muere. En ocasiones también se puede utilizar la nitazoxanida.
Referencias
- Blood, D. Manual de Medicina Veterinaria. 9° Edición. McGraw Hill.
- Brusca, R.C., Brusca, G.J. Invertebrados, 2ª edición. McGraw Hill.
- Cordero, M., Rojo, F., Martínez, A. Parasitología veterinaria. McGraw Hill.
- Curtis, H., Barnes, S., Schneck, A., Massarini, A. Biología. Editorial Médica Panamericana. 7° edición.
- Hickman, C.P., Roberts, L.S., Larson, A., Ober, W.C., Garrison, C. Integrated principles of zoology (Vol. 15). McGraw Hill.