
¿Quién fue Jerome Bruner?
Jerome Bruner (1915-2016) fue un psicólogo y profesor estadounidense que estudió en profundidad fenómenos cognitivos como la percepción, la memoria y el aprendizaje, especialmente en niños y jóvenes. Se le considera uno de los padres de la psicología cognitiva, y sus aportaciones tuvieron una gran influencia en el sistema educativo americano.
Bruner obtuvo un doctorado en psicología por la universidad de Harvard en 1941, a la que regresó para ejercer como profesor tras su paso por el ejército de Estados Unidos como experto en psicología de guerra. Entre 1960 y 1972 dirigió el Centro de Estudios Cognitivos de esta universidad, y más tarde se trasladó a Oxford para ejercer como profesor de psicología experimental.
En un principio, los estudios de Bruner se centraron en introducir las teorías de Piaget sobre las etapas del desarrollo en niños en el ámbito escolar. En su libro El proceso de la educación (1960), argumentaba que se le puede enseñar a un niño sobre cualquier tema sin importar en qué estadío del desarrollo se encuentre, siempre y cuando se le presente de una manera adecuada.
Según Bruner, todos los niños presentan una gran curiosidad natural, y sienten el impulso de volverse hábiles y dominar diferentes tareas. Sin embargo, cuando los retos que se les proponen son demasiado difíciles, se aburren y pierden el interés en aprender. Por lo tanto, la tarea de los profesores es diseñar retos lo suficientemente desafiantes, pero que no se vuelvan imposibles de completar.
Durante su carrera como psicólogo, Bruner escribió multitud de libros. De todos ellos, el más conocido es el ya mencionado El proceso de la educación, pero publicó muchos otros. Algunos de los más famosos son Un estudio del pensamiento (1956), Hacia una teoría de la instrucción (1966), La relevancia de la educación (1971), Comunicación como lenguaje (1982) y La cultura de la educación (1996).
Biografía de Jerome Bruner
Primeros años
Jerome Seymour Bruner nació el 1 de octubre de 1915, hijo de dos inmigrantes polacos, Herman y Rose Bruner. Cuando nació, tenía un problema de vista muy severo que prácticamente le volvió ciego, pero por suerte, durante sus primeros años de vida se sometió a dos operaciones que le permitieron resolver esta dificultad.
Durante su infancia, Bruner acudió a diversas escuelas públicas. Más tarde, consiguió su grado en psicología en la Duke University, y después acudió a Harvard para obtener el doctorado, que le fue otorgado en 1941.
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, tuvo que servir en el ejército en la División de Psicología de Guerra bajo el mando del general Eisenhower. Sin embargo, su carrera militar duró poco tiempo, y después de finalizado el conflicto, volvió a Harvard para ejercer por primera vez como profesor.
Comienzos como investigador
Cuando Bruner entró profesionalmente en el campo de la psicología, este se encontraba totalmente dividido entre el conductismo (centrado en el estudio del aprendizaje) y el análisis de la percepción (totalmente subjetivo y mentalista).
En la propia Harvard, la corriente dominante era la psicofísica, que creía que la psicología debía centrarse en el estudio de los sentidos, y cómo reaccionan estos frente a diferentes estímulos. Desde el principio, Bruner se opuso a esta visión de la psicología, y creó una teoría de la percepción que pasó a conocerse como la “Nueva Visión”.
Esta teoría defendía que la percepción no es algo que ocurra inmediatamente, sino que se produce como consecuencia del procesamiento de la información y la selección inconsciente de los estímulos que recibimos. A partir de este momento, empezó a interesarse por la manera en que las personas interpretan el mundo, en lugar de solo en sus reacciones automáticas.
Pronto, abandonó el campo de la percepción y entró de lleno en el de la cognición. Es decir, empezó a estudiar la manera en que se piensa. En esta época publicó Un estudio del pensamiento (1956), libro que escribió con Jacqueline Goodnow y George Austin. En él exploró los diferentes mecanismos utilizados para razonar, y la forma de categorizar los fenómenos que ocurren alrededor.
Centro de Estudios Cognitivos
Muy pronto, Bruner comenzó a colaborar con su compañero George Miller, con quien empezó a investigar sobre la manera en que las personas crean modelos conceptuales y la forma en que codifican información basándose en ellos. Así, en 1960 los dos científicos crearon el Centro de Estudios Cognitivos en Harvard.
La premisa de sus investigaciones era que la psicología debería centrarse en entender los procesos cognitivos, es decir, la manera en la que se adquiere, se almacena y se trabaja con información. Este centro se convirtió muy pronto en uno de los más importantes en el campo de la psicología.
Trabajos en educación
A pesar de que realizó numerosas contribuciones al campo de la psicología académica, sus trabajos más conocidos son probablemente los relacionados con la educación. Muchos fueron realizados durante el tiempo que pasó dirigiendo el Centro de Estudios Cognitivos.
En materia de educación, este investigador creía que la especie humana se había hecho cargo de su propia evolución cambiando su entorno mediante la tecnología. Por lo tanto, la supervivencia humana depende de que se sepa transmitir los conocimientos sobre esta tecnología y cómo crearla. Por ello, para este autor la educación era un ámbito de la mayor importancia a nivel social.
En 1959, Bruner recibió la petición de dirigir un grupo de la Academia Nacional de las Ciencias para cambiar el currículum educativo de Estados Unidos. De esta reunión surgió El proceso de la educación, un libro que se convirtió en best seller y traducido a 19 idiomas.
En esta obra, y por lo tanto, en sus sugerencias para el nuevo currículum estadounidense, Bruner se basaba en tres ideas principales: comprender el funcionamiento de la mente como el principal mecanismo para resolver problemas, la influencia de la teoría del desarrollo de Piaget, y la importancia de entender cómo una idea o disciplina funciona a nivel interno.
Últimos años
El trabajo en educación de Bruner le llevó a desarrollarse en nuevos ámbitos de investigación y de trabajo. Por ejemplo, creó una formación llamada “Hombre: un curso de estudio”. Este proyecto, financiado con fondos públicos, fue objeto de muchas críticas, ya que se oponía a muchos de los valores y tradiciones más conservadores de la cultura estadounidense.
En 1972, el Centro de Estudios Cognitivos fue clausurado, y Bruner se mudó al Reino Unido como profesor de psicología en la universidad de Oxford. Durante su tiempo allí, empezó a investigar sobre el desarollo cognitivo en la primera infancia. Más tarde, regresó a Estados Unidos cuando se le ofreció el cargo de profesor en la Nueva Escuela para Investigación Social en Nueva York, en 1981.
Durante los años siguientes, siguió investigando y publicando numerosos libros y obras. Algunas de las publicaciones más importantes de su última época fueron Mentes reales, mundos posibles, de 1986, y Actos de significado, una serie de conferencias publicadas en forma de libro en 1990.
Jerome Bruner falleció en 2016, tras haber publicado numerosas obras y haber modificado en gran medida la dirección en la que se encaminó la psicología como ciencia en el siglo XX. Hoy se le considera uno de los 30 psicólogos más importantes del siglo XX.
Teoría cognitiva de Jerome Bruner
Uno de los campos donde más destacó Bruner fue en la psicología cognitiva. Tradicionalmente, se considera a este autor como uno de los primeros impulsores de esta corriente en Estados Unidos. Sus trabajos en esta área comenzaron dentro del ámbito de la percepción y las sensaciones, aunque más tarde se expandieron a otros temas relacionados.
Según Bruner, la percepción y la sensación son procesos activos, en los que media la mente de la persona. Esta idea se contrapone a la visión tradicional de ambos fenómenos, que desde el conductismo se veían como automáticos e iguales para todas las personas.
Uno de sus primeros estudios sobre este tema fue Valor y necesidad como factores organizativos en la percepción, que publicó en 1947. En él, estudiaba las valoraciones que niños de distintas clases sociales hacían de discos de madera con el tamaño de distintas monedas americanas.
Este experimento mostró que la necesidad de los niños de clase social más humilde les llevaba a valorar los discos en mayor medida, además de a percibirlos como más grandes de lo que realmente eran. Por el contrario, aquellos que provenían de familias acomodadas eran capaces de verlos de manera más objetiva.
Este estudio y otros similares formaron las bases de lo que luego se conocería como la Teoría cognitivista de Bruner.
Teoría cognitivista
La base de las ideas cognitivas de Bruner es el concepto de que las personas no son sujetos pasivos de la información que reciben del exterior. Por el contrario, construyen todo el conocimiento en función de sus ideas previas, su forma de entender el mundo, personalidad y otra serie de aspectos básicos.
Por otro lado, defendía la idea de que los seres humanos tratan de crear categorías de información, en las que clasifican todo aquello que les ocurre y todos los elementos que se encuentran a su alrededor. De esta manera, perciben lo que les sucede en función de estas categorías, que se van modificando dinámicamente.
Según la teoría cognitivista, las categorías que se van creando con el tiempo les sirven para hacer predicciones sobre lo que les rodea, tomar decisiones en función de los inputs que reciben, y comprender la realidad de la mejor manera posible. Esta teoría está basada en gran parte en la computación, que daba sus primeros pasos en aquella época.
Herramientas de la categorización
Por otro lado, el proceso de categorizar lo que rodea al ser humano es fundamental para crear nuevos conocimientos. Esto se hace mediante dos herramientas distintas: la formación de conceptos y la adquisición de conceptos.
La formación de conceptos es más típica de las primeras etapas del desarrollo de una persona. Cuando se utiliza, la persona crea una categoría nueva, y trata de descubrir qué objetos, elementos o situaciones podrían encajar dentro de ella. De esta manera, se analizan los patrones presentes en ellos, con el objetivo de buscar la manera de organizarlos de forma coherente.
Por el contrario, en la adquisición de conceptos la persona ya no trata de crear nuevas categorías, sino que intenta añadir los nuevos elementos con los que se encuentra a aquellas que ya había formado en su mente con anterioridad. Mediante este proceso, la persona va refinando sus categorías y entendiendo el mundo con una complejidad creciente.
Teoría del aprendizaje de Jerome Bruner
A partir de 1967, Bruner comenzó a interesarse por la manera en que los niños desarrollan sus capacidades mentales, y cómo adquieren nuevos conocimientos. Durante las décadas posteriores, creó una teoría unificada del aprendizaje, que tuvo gran influencia en la formación del currículum oficial en Estados Unidos y tuvo también bastante peso en la educación de otros países.
En la visión tradicional de la educación, se considera que el profesor es la figura más importante en el proceso de aprendizaje. Su función es la de transmitir información, que los alumnos tienen que memorizar tras recibirla pasivamente. Bruner se dio cuenta de que esta forma de hacer las cosas no encajaba con lo que había descubierto sobre el funcionamiento de la mente humana.
Por ello, este psicólogo creó una nueva teoría del aprendizaje donde los alumnos son los protagonistas en lugar de elementos pasivos. Así, en un aula los niños tienen que construir su propio conocimiento de manera activa, generando sus propios esquemas y categorías, y añadiendo nuevas ideas a lo que ya sabía anteriormente mediante sus propias acciones.
Una de las partes más importantes de esta teoría es la idea de que las estructuras previas en la mente del alumno determinan en gran medida lo que este puede y no puede aprender. Por eso, el profesor debe actuar como mediador, y ayudar a los estudiantes a construir nuevos esquemas mentales que les sirvan en el contexto educativo.
Aprendizaje por descubrimiento
La idea básica detrás de esta teoría es que los niños aprenden no de manera pasiva como se creía hasta entonces, sino como agentes activos. Su principal manera de adquirir nueva información es relacionarse con su entorno y tratar de comprenderlo.
De esta manera, Bruner defendía la necesidad de fomentar la independencia, la exploración y la curiosidad en los niños. Su enfoque pedagógico buscaba mejorar capacidades, como la expresión escrita y verbal, el razonamiento, la flexibildiad cognitiva, la resolución de problemas y el pensamiento lógico y creativo.
Esta teoría se contrapone en gran medida con la visión tradicional de la educación, en la que los estudiantes se limitan a absorber de manera pasiva el conocimiento que les llega de fuera. Por lo tanto, a nivel práctico un sistema educativo basado en el aprendizaje por descubrimiento sería totalmente distinto al actual.
Aunque las ideas de Bruner nunca llegaron a implementarse a nivel global como a él le habría gustado, en la actualidad existen algunos centros experimentales que ponen en práctica sus teorías sobre el aprendizaje por descubrimiento.
Otros aportes de Jerome Bruner
A pesar de que sus aportaciones como impulsor de la psicología cognitiva en Estados Unidos y como creador de una nueva visión del aprendizaje fueron las más importantes de su carrera, lo cierto es que Bruner trabajó en muchos ámbitos distintos a lo largo de su vida profesional.
Por ejemplo, en los 80 trabajó en una idea conocida como la “teoría de la construcción narrativa de la realidad”. Se basa en el concepto de que existen dos formas de pensamiento, una paradigmática y otra narrativa.
Mientras que la forma de pensar paradigmática sirve para clasificar y categorizar, la narrativa se utiliza para interpretar los eventos de la vida diaria en forma de narraciones. Según esta teoría, el principal objetivo de la psicología debería ser comprender estas narraciones y la manera en que la persona entiende lo que le ocurre cotidianamente.
Por otro lado, también dedicó los últimos años de su vida a investigar la relación entre la psicología y la práctica legal. De esta manera, se convirtió en uno de los pioneros de la psicología judicial, campo que hoy en día está cobrando mucha fuerza.
Obras de Jerome Bruner
Durante su extensa carrera como psicólogo e investigador, Bruner escribió gran cantidad de libros, obras y ensayos. Algunos de los más importantes son los siguientes:
- Un estudio del pensamiento (1956).
- El proceso de la educación (1960).
- Hacia una teoría de la instrucción (1966).
- Los niños hablan: aprendiendo a usar el lenguaje (1983).
- Mentes reales, mundos posibles (1985).
- Actos de significado (1990).
- La cultura de la educación (1996).
- La ley en la mira (2000).
- Haciendo historias: ley, literatura, vida (2003).
Referencias
- Jerome Bruner. Recuperado de famouspsychologists.com.
- Teorías del aprendizaje según Bruner. Recuperado de psicologia-online.com.
- Jerome Bruner: biografía del impulsor de la revolución cognitiva. Recuperado de psicologiaymente.com.
- Jerome Bruner. Recuperado de britannica.com.
- Jerome Bruner. Recuperado de en.wikipedia.org.