¿Qué es la Psicología Comparada?

La psicología comparada es la rama de la psicología que se ocupa del estudio de la conducta de los animales.

Las investigaciones modernas relativas a la conducta de los animales comenzaron con el trabajo de Charles Darwin y George Romanes, convirtiéndose más tarde en un área multidisciplinaria.

Pet Psychology

Hoy, los biólogos, psicólogos, antropólogos, ecologistas, genetistas y muchos otros profesionales contribuyen al estudio del comportamiento animal.

La psicología comparada suele utilizar el método comparativo para estudiar la conducta animal. Este método implica comparar las similitudes y diferencias entre las especies para entender las relaciones evolutivas. El método comparativo también se utiliza para comparar especies modernas de animales con especies antiguas.

¿Por qué estudiar la conducta de los animales?

La Sociedad para la Neurociencia Comportamental y la Psicología Comparada, la sexta división de la American Psychological Association (APA), sugiere que buscar similitudes y diferencias entre los comportamientos humanos y los animales puede ser útil para comprender los procesos evolutivos y de desarrollo.

Otro de los propósitos del estudio de la conducta animal es la expectativa de que algunos descubrimientos puedan ser extrapolados a poblaciones humanas. Históricamente, los estudios con animales han sido utilizados para sugerir si algunos fármacos son seguros y apropiados para los humanos o si ciertos procedimientos médicos pueden funcionar en las personas.

Consideremos, por ejemplo, el trabajo de los psicólogos del aprendizaje y la conducta. Los estudios sobre el condicionamiento de Ivan Pavlov demostraron que los animales pueden ser entrenados para salivar al escuchar el sonido de una campana. Este trabajo fue aplicado más tarde a situaciones de entrenamiento con seres humanos.

Asimismo, las investigaciones de B.F. Skinner con ratas y palomas proporcionaron un valioso conocimiento sobre los procesos de condicionamiento operante que, más tarde, pudieron aplicarse a los humanos.

La psicología comparada, como hemos visto, ha sido utilizada para estudiar procesos evolutivos y de desarrollo.

En los famosos experimentos de impronta genética de Konrad Lorenz, se descubrió que los gansos y los patos tienen un período crítico de desarrollo en el que deben formar un vínculo de apego con una figura parental, fenómeno conocido como impronta.

Lorenz descubrió que los pájaros podían formar esa impronta con él y que, si los animales no tenían la oportunidad de desarrollar la impronta en una etapa muy temprana de sus vidas, no podrían hacerlo más tarde.

Durante los años cincuenta, el psicólogo Harry Harlow condujo una serie de experimentos algo perturbadores relacionados con la privación maternal. En estos experimentos, algunas crías de monos Rhesus fueron separadas de sus madres.

En algunas variaciones de los experimentos, los monos fueron criados por “madres” de alambre. Una de las “madres” estaba cubierta de tela y la otra proporcionaba alimentos a la cría. Harlow encontró que los monos buscaban confort en la “madre” recubierta de tela con más frecuencia de la que buscaban alimento en la “madre” de alambre.

En todos los casos estudiados en sus experimentos, Harlow encontró que esta privación de cuidados maternales en una edad tan temprana provocaba daños emocionales serios e irreversibles.

Estas crías de mono fueron incapaces, más tarde, de integrarse socialmente y de formar vínculos de apego con otros monos, sufriendo alteraciones emocionales graves. Las investigaciones de Harlow han sido utilizadas para sugerir que los niños humanos también tienen un período crítico en su desarrollo para formar vínculos de apego.

Cuando no se ha tenido la oportunidad de formar estos vínculos durante los primeros años de la infancia, puede haber un daño emocional considerable a largo plazo.

Historia de la psicología comparada

Algunos de los primeros trabajos escritos en este campo fueron investigaciones realizadas en el siglo IX por al-Jahiz, un académico afro-árabe. Sus trabajos tienen que ver con la organización social de las hormigas y con la comunicación entre animales.

Más tarde, en el siglo XI, el escritor árabe Ibn al-Haytham , considerado como uno de los científicos más importantes de la historia, escribió el Tratado sobre la Influencia de las Melodías en las Almas de los Animales, uno de los primeros escritos que trataban sobre los efectos de la música en los animales.

En el tratado, el escritor demuestra cómo el paso de un camello puede acelerarse o enlentecerse con el uso de la música, y proporciona otros ejemplos sobre cómo la música influye en el comportamiento animal en sus experimentos con caballos, pájaros y reptiles.

Durante el siglo XIX, la mayoría de académicos del mundo occidental continuaron creyendo que la música era un fenómeno que distinguía a los humanos como especie, pero otros experimentos parecidos a los de Ibn al-Haytham verificaron el efecto de la música sobre los animales.

Charles Darwin fue muy importante en el desarrollo de la psicología comparada; hay bastantes académicos que piensan que se debería distinguir entre la etapa “pre-Darwiniana” de la psicología y la etapa “post-Darwiniana”, debido a la gran influencia de sus contribuciones.

La teoría de Darwin dio lugar a varias hipótesis, entre ellas, la que afirmaba que los factores que nos distinguen a los humanos como especie (como las facultades mentales, morales y espirituales) podían ser justificados por principios evolutivos.  

En respuesta a la oposición que surgió ante las teorías darwinistas apareció el “movimiento anecdótico”, encabezado por George Romanes, cuyo objetivo era demostrar que los animales poseían una “mente humana rudimentaria”. Romanes es famoso por sus dos grandes defectos a la hora de trabajar en sus investigaciones: la importancia que daba a sus observaciones anecdóticas y un antropomorfismo arraigado.

Casi al final del siglo XIX, varios científicos realizaron investigaciones muy influyentes. Douglas Alexander Spalding, conocido como el primer biólogo experimental, centró su trabajo en pájaros, estudiando instintos, la impronta y el desarrollo visual y auditivo. Jacques Loeb puso el énfasis en la importancia de estudiar la conducta de manera objetiva, Sir John Lubbock tiene el mérito de utilizar laberintos y puzles para estudiar el aprendizaje y se cree que Conwy Lloyd Morgan fue el primer etólogo en el sentido en el que hoy definimos la palabra.

A lo largo de la extensa historia de la psicología comparada se han realizado varios intentos para imponer un enfoque más disciplinado en este campo, en el que se llevarían a cabo estudios similares en animales de distintas especies.

La ecología conductual de los años setenta dio una base de conocimientos más sólida para el desarrollo de la psicología comparada.

Una pregunta persistente a la que se enfrentan los psicólogos de este campo tiene que ver con la relativa inteligencia de las distintas especies de animales. En la historia temprana de la psicología comparada se llevaron a cabo diversos estudios que evaluaban el desempeño de animales de distintas especies en tareas de aprendizaje.

Sin embargo, estos estudios no tuvieron mucho éxito; en retrospectiva, podría decirse que no eran lo suficientemente sofisticados en sus análisis de las exigencias de las distintas tareas o en las especies elegidas para ser comparadas.

Una cuestión a tener en cuenta es que la definición de “inteligencia” en la psicología comparada está profundamente afectada por el antropomorfismo, lo cual provoca diversos problemas teóricos y prácticos.

En la literatura científica, la inteligencia se define como lo más cercano al desempeño humano en las tareas e ignora ciertas conductas que los humanos no somos capaces de llevar a cabo, como la ecolocación.

Específicamente, los investigadores de la psicología comparada encuentran problemas asociados con diferencias individuales, diferencias en motivación, en las capacidades motoras y en las funciones sensoriales.

Especies estudiadas

La psicología comparada ha estudiado muchas especies a lo largo de su historia, pero hay varias que han sido dominantes. El ejemplo más cercano son los perros de Ivan Pavlov en sus experimentos de condicionamiento clásico y los gatos de Thorndike en sus estudios de condicionamiento operante.

Los psicólogos americanos cambiaron rápidamente de objeto de estudio: comenzaron a investigar con ratas, más económicas. Las ratas fueron el animal más utilizado en los estudios del siglo XX y de la actualidad.

Skinner introdujo el uso de palomas, que siguen siendo importantes en algunas áreas de investigación. Siempre ha habido, asimismo, interés en estudiar diversas especies de primates; como hemos visto, Harry Harlow estudió la privación maternal con crías de monos Rhesus. Varios estudios de inter-adopción han mostrado similitudes entre los niños humanos y las crías de chimpancés.

Los primates no humanos también han sido utilizados para mostrar el desarrollo del lenguaje en comparación con el desarrollo en humanos.

Por ejemplo, en 1967 Gardner enseñó con éxito a una chimpancé llamada Washoe 350 palabras en el idioma americano de signos. Washoe pasó algunos de estos aprendizajes a su hijo adoptivo, Loulis.

Las críticas relativas a la adquisición del lenguaje de signos por parte de Washoe se centraron en la pregunta de hasta qué punto entendía la chimpancé las palabras que comunicaba mediante signos.

Es posible que hubiera aprendido los signos únicamente como medio de conseguir una recompensa, como comida o algún juguete. Otros estudios concluyeron que los simios no entienden este tipo de comunicaciones, pero pueden formar un significado intencionado de lo que está siendo comunicado. Está demostrado que todos los grandes simios tienen la capacidad de producir símbolos.

El interés en los estudios con primates ha aumentado con el mayor número de investigaciones sobre la cognición animal. Algunos ejemplos incluyen varias especies de córvidos, loros (especialmente el loro gris africano) y delfines.

Alex es un caso de estudio bastante conocido, desarrollado por Pepperberg, que descubrió que este loro gris africano no solo imitaba vocalizaciones, sino que también entendía los conceptos de “igual” y “distinto” entre objetos.

El estudio de mamíferos no humanos también incluye investigaciones con perros, como hemos visto. Debido a su naturaleza doméstica y a sus características de personalidad, los perros siempre han vivido cerca del ser humano, por lo que se han reconocido e investigado bastantes paralelismos en comunicación y conductas cognitivas.

Joly-Mascheroni y sus compañeros demostraron en 2008 que los perros pueden ser capaces de detectar bostezos humanos y sugirieron cierto nivel de empatía en estos animales, un punto que suele ser bastante debatido. Pilley y Reid encontraron que un border collie llamado Chaser era capaz de identificar con éxito y recoger 1022 juguetes u objetos distintos.

Puntos fuertes

En algunos aspectos, los seres humanos somos similares a otras especies. Por ejemplo, compartimos la característica de la territorialidad, los rituales de cortejo y un orden jerárquico.

Defendemos a nuestra descendencia, somos agresivos cuando detectamos una amenaza, participamos en juegos… Es obvio que se pueden encontrar muchos paralelismos entre la especie humana y, especialmente, otros mamíferos con formas complejas de organización social.

Estudiar otras especies evita, muchas veces, algunos de los problemas éticos implicados en las investigaciones con seres humanos.

Por ejemplo, no sería muy apropiado investigar con niños humanos los efectos de la privación del cariño maternal o llevar a cabo experimentos de aislamiento con personas de la misma forma en la que se ha realizado con otras especies.

Limitaciones

A pesar de que en algunos aspectos somos similares a otras especies, en muchos otros no lo somos. Por ejemplo, los seres humanos tenemos una inteligencia mucho más sofisticada y compleja que otras especies y una parte mucho mayor de nuestro comportamiento es el resultado de una decisión consciente, no de un impulso o un instinto.

Asimismo, también nos diferenciamos del resto de especies en que somos el único animal que ha desarrollado un lenguaje. Mientras otros animales se comunican utilizando signos, nosotros utilizamos símbolos.

Además, nuestro lenguaje nos permite comunicarnos sobre eventos que ocurrieron en el pasado y que ocurrirán en el futuro, así como sobre ideas abstractas.

Muchas personas argumentan que los experimentos con animales son completamente reprobables desde un punto de vista ético.

Al experimentar con humanos, al menos pueden dar el consentimiento para participar. Los animales utilizados para algunos experimentos bastante perturbadores no tenían la opción de elegir. Además, no se han hallado resultados concluyentes en muchos de estos experimentos, de modo que el medio no está justificado.

Referencias

  1. Comparative Psychology | Simply Psychology. (2016). Simplypsychology.org. Recuperado el 10 de diciembre de 2016.
  2. What Is Comparative Psychology?. (2016). Verywell. Recuperado el 10 de diciembre de 2016.
  3. Comparative Psychology and Ethology. (2016). http://www.apadivisions.org. Recuperado el 11 de diciembre de 2016.
  4. Comparative psychology. (2016). En wikipedia.org Recuperado el 12 de diciembre de 2016.
  5. Comparative psychology. (2016). Encyclopedia Britannica. Recuperado el 12 de diciembre de 2016.
  6. The definition of comparative psychology. (2016). Dictionary.com. Recuperado el 12 de diciembre de 2016.
COMPARTIR

Graduada en Psicología.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here