
¿Qué es el efecto Dunning-Kruger?
El efecto Dunning-Kruger es la incapacidad que tienen algunas personas de ser conscientes de su incompetencia o ineptitud. Es una distorsión cognitiva en la que una persona, que en realidad tiene poca habilidad para realizar una actividad, piensa que tiene mucha, incluso más que algunos expertos.
Un ejemplo muy común es el de un compañero de trabajo que se cree muy capaz y uno de los mejores de la empresa/organización, aunque en realidad es uno de los que peores resultados obtiene. También se suele dar entre jóvenes que comienzan a practicar un deporte, aprenden algo y sobreestiman sus capacidades reales, cuando en realidad tienen un nivel bajo de principiante.
Generalmente, esta situación provoca malestar en quienes se dan cuenta de la persona que está pasando por este efecto. Sin embargo, ella misma no lo percibe y cree con confianza en sus capacidades.
Por el contrario, las personas competentes tienen una tendencia a subestimar sus habilidades y capacidades. Se produce entonces una contradicción: mientras que los que saben más creen que son poco hábiles, los que saben menos piensan que son muy competentes.
Esta tendencia opuesta al efecto Dunning-Kruger existe en personas que saben que aún necesitan aprender mucho y seguir mejorando, aunque ya tengan altos conocimientos y capacidades. Un ejemplo sería el de un médico consciente de que aún hay mucho que ignora.
También se da en profesionales de alto nivel que ya están en lo más alto de una capacidad o habilidad, pero se autoperciben como de baja habilidad. Un ejemplo sería el de un programador que se cree mediocre, aunque sea de los mejores de una determinada organización.
¿En qué consiste el efecto Dunning-Kruger?
El efecto Dunning-Kruger se debe a la incapacidad que tienen algunas personas de reconocer su propia ineptitud. Se trata de un sesgo cognitivo por el que personas que tienen poca habilidad, conocimientos o menos inteligencia, se consideran superiores en habilidad, conocimientos o inteligencia que otros.
Las causas de este efecto no están claras, aunque puede haber varias:
- Una manera de proteger el ego y la autoestima.
- Un problema de percepción, o carencia de objetividad.
- Haber estado en un ambiente donde la persona escucha a menudo que tiene habilidades excepcionales, aunque sea lo contrario.
En contraposición, las personas realmente competentes, inteligentes y habilidosas tienden a subestimar sus capacidades. Es decir, creen que ejecutan bien determinadas tareas porque son sencillas, y no porque ellos tienen habilidades.
Como dicen sus investigadores, David Dunning y Justin Kruger, de la Universidad de Cornell: “La mala medición del incompetente se debe a un error sobre sí mismo, mientras que la mala medición del competente se debe a un error acerca de los demás”.
Otros comportamientos que señalan estos investigadores son:
- Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar su propia habilidad.
- Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer la habilidad de otros.
- Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer su extrema insuficiencia.
- Si pueden ser entrenados para mejorar sustancialmente su propio nivel de habilidad, estos individuos pueden reconocer y aceptar su falta de habilidades previa.
Ejemplos reales del efecto de Dunning-Kruger
Se puede observar este efecto en algunas declaraciones de famosos en los medios de comunicación. Por ejemplo, el futbolista italiano Mario Balotelli decía que era el mejor del mundo, mejor que Messi o Cristiano Ronaldo, aunque en realidad no estaba ni entre los 100 mejores, probablemente ni entre los 500.
También se puede observar en declaraciones de actores:
“Si simplemente fuese inteligente, estaría bien. Pero soy ferozmente inteligente, lo cual la gente encuentra muy amenazante”: Sharon Stone.
“La gente alrededor del mundo me reconoce como un gran líder espiritual”: Steven Seagal.
El efecto contrario –percibirse a sí mismo poco competente–, se observa en uno de los grandes genios de la historia. Albert Einstein decía: “No es que sea muy inteligente, es que estoy con los problemas más tiempo”.
Muy poco conocimiento puede ser peligroso
Este efecto parece pronunciarse más cuanto menos conocimiento o habilidad se tiene de algo. Mientras más estudia o más conocimientos tiene una persona, más consciente es de todo lo que le queda por conocer. De ahí el “solo sé que no sé nada” de Sócrates.
Por otra parte, las personas que saben muy poco o tienen poca habilidad no son conscientes de todo lo que no saben y de ahí que pueda ser peligroso.
Un claro exponente son los políticos. ¿Cómo puede ser que cometan tales errores en público y hagan tan mal las cosas? ¿Por qué gestionan tan mal el dinero público?
En España se han dado casos de políticos que hablan en importantes eventos en spanglish, dicen que alguien no es pobre porque tiene Twitter, o se inventan palabras en valenciano.
¿Se da este efecto solo en los necios?
En realidad, el efecto Dunning-Kruger aplica a todo el mundo, no solo a los necios. Es un sesgo cognitivo que aplica a todos.
Es decir, cuando se tiene poca competencia en algo, se tiende a creer que se cuenta con más de la que realmente existe. Lo que sí es cierto es que algunas personas siguen mejorando su nivel de habilidad, mientras que otras paran o actúan en situaciones complicadas, comprometidas o importantes cuando tenían que haber seguido mejorando.
Soluciones al efecto Dunning-Kruger
La solución es aplicar el pensamiento crítico, usar un proceso de pensamiento lógico y, sobre todo, humildad. Además del pensamiento crítico, la autoevaluación es una habilidad que todos deberían desarrollar.
Y como Sócrates decía: “La única verdadera sabiduría es saber que no sabes nada”.
Guiándose por ese principio, una persona jamás dejará de aprender. También puede orientarse con uno de los principios que propone el libro Mente zen, mente de principiante: tener siempre una mentalidad de principiante, para estar más atento al mundo y dispuesto a aprender.