
¿Qué es la hiposmia?
La hiposmia es un trastorno específico del sentido del olfato, donde hay una reducción parcial de la capacidad para percibir los olores. Quienes padecen esta alteración ven reducida su facultad de oler y percibir fragancias.
La hiposmia se diferencia de la anosmia por la conservación de ciertas capacidades para oler. Mientras que la reducción del olfato de la hiposmia resulta parcial, en la anosmia se vuelve completa y el sujeto pierde totalmente su capacidad para oler.
Las causas que pueden originar esta alteración son bastante variadas, pero la mayoría se relaciona con lesiones o alteraciones en las regiones nasales o en las estructuras cerebrales que transmiten el sentido del olfato.
Características de la hiposmia
– Disminución del sentido del olfato. La persona percibe los olores con menor intensidad o tiene dificultad para identificarlos.
– Percepción olfativa reducida, pero no inexistente. A diferencia de la anosmia, todavía se pueden detectar algunos olores, aunque débilmente.
– Puede ser temporal o permanente. Puede aparecer de forma transitoria (por ejemplo, después de un resfriado) o mantenerse durante mucho tiempo, dependiendo de la causa.
– Afecta el gusto y la percepción de sabores. Como el gusto depende en gran parte del olfato, los alimentos pueden parecer menos sabrosos.
– Impacto en la calidad de vida. Puede afectar el apetito, el disfrute de la comida y la detección de olores peligrosos (gas, humo, alimentos en mal estado).
– Puede estar asociada a diversas causas. Infecciones respiratorias, alergias, traumatismos craneales, enfermedades neurológicas, exposición a sustancias químicas o envejecimiento.
Evaluación de la hiposmia
El principal elemento que se debe evaluar para diagnosticar hiposmia es la capacidad olfativa de la persona. Es decir, qué estímulos olorosos es capaz de percibir y cuál es la calidad e intensidad de dicha percepción.
En la actualidad no hay pruebas estandarizadas específicas para la evaluación de los trastornos olfativos. Sin embargo, existe una serie de pruebas validadas que permiten evaluar la identificación de olores y el umbral de detección olfativa.
En este sentido, la herramienta que se utiliza con mayor frecuencia es la prueba de identificación de olores de la Universidad de Pensilvania. Este instrumento consta de 40 muestra para raspar y oler. El paciente debe identificar el olor entre cuatro opciones disponibles para cada una de las muestras.
Otra técnica evaluativa que se suele emplear consiste en identificar el umbral olfativo mediante el empleo de viales diluidos. Este método resulta más prolongado y requiere un cierto entrenamiento.
Consecuencias de la hiposmia
La pérdida de la capacidad olfativa puede originar una serie de consecuencias negativas para la salud del individuo.
Concretamente, esta alteración se ha relacionado con los trastornos alimenticios, ya que el olor de los alimentos se encuentra perturbado, hecho que puede producir una notable pérdida de interés en comer.
Asimismo, la pérdida de olfato puede resultar un factor de riesgo para la salud, ya que limita la capacidad para detectar alimentos en mal estado.
Finalmente, más allá de las consecuencias directas sobre la salud, la pérdida de olfato origina una importante reducción de la calidad de vida, ya que el individuo ve limitado uno de sus principales sentidos de percepción.
Causas de la hiposmia
La investigación sobre la hiposmia ha aumentado notablemente durante los últimos años, hecho que ha permitido identificar varios factores relacionados con su desarrollo.
En la actualidad, se ha demostrado que la hiposmia no responde a una causa única, pues varias patologías pueden originarla. Las que parecen ser más importantes son:
- Alergias. Las alergias son una de las causas más comunes de pérdida completa o parcial del olor. De hecho, esta patología altera de forma directa las regiones nasales, y suelen producir hiposmia en la mayoría de casos. En ocasiones, si se trata adecuadamente la alergia, el individuo puede recuperar poco a poco su capacidad para reconocer y percibir olores. No obstante, en algunos casos el sentido del olfato va disminuyendo de forma progresiva y permanente.
- Traumatismo craneoencefálico. Las alteraciones que causan una pérdida de la percepción olfativa no afectan siempre las regiones nasales. También pueden afectar las estructuras cerebrales que se encargan de transmitir el sentido del olfato. En este sentido, se han descrito algunos casos de traumatismo craneoencefálico que han originado pérdida total o parcial del sentido del olfato. La recuperación de la capacidad olfativa, en estos casos, depende de la magnitud y la gravedad del traumatismo.
- Pólipos nasales. Los pólipos nasales dañan las regiones de la nariz y suelen producir una notable reducción de la capacidad olfativa. Estos daños pueden volverse permanentes, aunque el sentido del olfato suele recuperarse tras la extirpación quirúrgica de los pólipos.
- Infecciones virales. Las infecciones también pueden originar hiposmia temporal o permanente. De forma habitual, el sentido del olfato se reduce únicamente mientras dura la infección, y se suele recuperar cuando se trata adecuadamente. No obstante, en algunos casos minoritarios, las infecciones virales pueden originar pérdida total del olfato.
Tratamiento de la hiposmia
En muchos casos, la hiposmia no requiere un tratamiento específico, ya que la reducción de la capacidad olfativa puede resultar temporal y desaparecer por completo cuando se revierte la alteración que la origina.
Aun así, para tratar la hiposmia resulta de vital importancia realizar un adecuado diagnóstico y detectar los factores relacionados con su aparición. Una vez detectada, se pueden emplear los siguientes tratamientos:
- Tratamiento farmacológico. Si se debe a un problema de alergia o algún déficit vitamínico, se pueden administrar antihistamínicos para conseguir la recuperación. En estos casos, también resulta importante que el sujeto evite el uso de descongestivos nasales, que pueden resultar contraproducentes.
- Tratamiento quirúrgico. Cuando la hiposmia es originada por una obstrucción o lesión de las fosas nasales, suele ser necesario realizar una intervención quirúrgica para corregir el problema.
Referencias
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- Factor, S.A., Weiner, W.J. Parkinson’s Disease: Diagnosis and Clinical Management. Demos Medical Publishing.
- Finelli, P.F., Mair, R.G. Disturbances of Taste and smell, in (eds) Bradley et al, Neurology in Clinical Practice.
- Leopold, D. Disorders of olfactory perception: diagnosis and treatment. In Chem. Senses.
- Yamagishi, M., Hasegawa, S., Nakano, Y. Examination and classification of human olfactory mucosa in patients with clinical olfactory disturbances. Arch. Otorhinolaryngol.