
¿Qué es el autismo?
El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que altera el modo en que una persona se comunica, se interrelaciona con los demás y cómo percibe el mundo. Generalmente los primeros síntomas pueden notarse antes de los tres años.
Los trastornos del espectro autista pueden tener síntomas muy variados, y no está muy claro por qué aparecen ni cómo tratarlos. Actualmente se cree que pueden estar causados por una combinación de factores genéticos y ambientales, y se sabe que la exposición a ciertas sustancias, como el alcohol o la cocaína durante el embarazo, aumenta las probabilidades de que el niño lo desarrolle en algún nivel.
Este trastorno afecta la manera en que el cerebro procesa la información, aunque no se sabe exactamente de qué forma ocurre esto. Los síntomas pueden ser más o menos graves en función del nivel del espectro autista frente al que nos encontremos: por ejemplo, los expertos diferencian entre el Asperger y el autismo propiamente dicho.
Hoy en día no se conoce ninguna manera de curar el autismo, aunque ciertos tipos de terapia conductista o del habla pueden ayudar a quienes lo padecen a llevar una vida más normal. Por otro lado, algunas personas creen que no se trata de una enfermedad sino de una forma de funcionar diferente, y que por lo tanto debería ser aceptada en lugar de intentar solucionarla.
A día de hoy se calcula que el autismo afecta a aproximadamente 25 millones de personas en todo el mundo, y los números no dejan de aumentar desde la década de los 60.
Síntomas del autismo
El autismo es un trastorno extremadamente variable, y por lo tanto cada persona presenta síntomas distintos y en grados diferentes. Por ello generalmente el diagnóstico no depende de un síntoma en concreto, sino de la presencia de varios signos que indican una mayor o menor probabilidad de que la persona sufra este trastorno.
Los síntomas del autismo se clasifican principalmente en cuatro ámbitos: desarrollo social, comunicación, comportamientos repetitivos, y otros síntomas.
- Desarrollo social. Uno de los principales factores diferenciadores es la presencia de déficits en el desarrollo social. Las personas autistas tienen dificultades más o menos graves para comprender aspectos de las interacciones con otros que los demás pueden dar por sentados. Este déficit en el desarrollo social empieza a ser aparente ya en los primeros años de vida. Los niños autistas les prestan menos atención a los estímulos sociales, sonríen menos, y no responden con tanta intensidad a su propio nombre. Estos primeros detalles van agravándose, hasta dar lugar a una serie de síntomas que dificultan que las personas se desenvuelvan con facilidad en un entorno social. Son muchos los aspectos del desarrollo social que se ven afectados por los trastornos del espectro autista. Por ejemplo, las personas autistas tienen dificultades para mirar a los ojos, suelen tener menos empatía de lo normal, y muestran dificultades para reconocer las emociones de otros o tomarlas como válidas. Todos estos síntomas provocan que los niños con autismo, pero capacidades cognitivas en la media o por encima de ellas, se sientan solos más a menudo y presenten un estilo de apego más inseguro de lo normal. Además, a menudo sufren un fuerte rechazo por parte de las personas de su entorno, y pueden llegar a ser acosadas o agredidas por su condición.
- Comunicación. Aproximadamente un tercio de las personas con autismo son incapaces de desarrollar una habilidad suficiente con el habla como para comunicarse de manera funcional en su día a día. El resto suele mostrar problemas más o menos graves en esta área, que aunque no les impiden hacerse entender sí que dificultan su funcionamiento en la sociedad. Además de estas dificultades, las personas con autismo también pueden presentar otros síntomas relacionados con la comunicación. Uno de los más comunes es la ecolalia, o repetición indiscriminada de palabras o sonidos escuchados. Por otro lado, la comunicación no verbal también suele provocar problemas. Por ejemplo, cuando alguien les señala un objeto con el dedo, es más probable que miren el dedo a que observen el objeto en sí. Además, su lenguaje corporal suele ser distinto al de las personas normotípicas.
- Comportamiento repetitivo. Estos comportamientos pueden darse de muchas maneras, como la presencia de comportamientos estereotipados o con la aparición de rituales que el individuo debe seguir para no sufrir grados muy altos de estrés. Por ejemplo, entre los movimientos estereotipados podemos encontrar algunos como movimientos inusuales con las manos, giros de cabeza, o balanceo de todo el cuerpo. Por otro lado, los comportamientos rituales y compulsivos incluirían elementos como tomar siempre lo mismo para comer, abrir y cerrar la puerta varias veces antes de salir de casa, o tener una forma de hacer cada rutina que no puede abandonarse. Por otro lado, las personas con autismo a menudo se resisten fuertemente a los cambios y se sienten muy estresadas cuando algo importante varía en sus vidas. Sus intereses suelen estar también restringidos, y tienden a obsesionarse con temas poco habituales que los llevan a descuidar otros aspectos de sus vidas.
- Otros síntomas. Los signos del autismo son extremadamente variados, y por lo tanto, algunos de ellos no pueden clasificarse con facilidad en ninguna de las categorías anteriores. Por ejemplo, algunas personas con autismo muestran una inteligencia muy por debajo de la media, pero presentan una habilidad extraordinaria en algún campo concreto, como las matemáticas o la memorización. Otros síntomas tienen que ver con la sensibilidad sensorial. Muchas personas con un trastorno del espectro autista muestran una gran incomodidad frente al frío o el calor, o son capaces de percibir sonidos apenas audibles para los demás.
Tipos de autismo
No existe un solo tipo de autismo, sino que se considera que existen diferentes trastornos dentro del espectro autista. Aunque no hay un consenso generalizado sobre cuáles son, a continuación, veremos algunos de los más comunes.
- Síndrome de Asperger. Antiguamente este síndrome se consideraba un trastorno separado del autismo, pero hoy en día se cree que en realidad es una versión más moderada debido a que sus síntomas son muy similares. Las personas con Asperger a menudo tienen una inteligencia normal o superior a la media, pero presentan ciertas dificultades en su comunicación, su relación con los demás y otras áreas relacionadas. Normalmente el síndrome de Asperger permite a quien lo sufre desenvolverse con una cierta normalidad en su día a día. En función del nivel de inteligencia del individuo, los síntomas serán más o menos evidentes para el resto de personas, aunque generalmente le provocarán dificultades en diferentes áreas.
- Autismo. Lo que hoy se conoce como autismo propiamente dicho es una de las formas más severas que pueden adoptar los trastornos del espectro autista. Aunque algunas de las personas que lo padecen pueden llevar una vida más o menos normal, la mayoría necesita de la ayuda de otros para manejarse correctamente en su día a día. Como ya hemos visto, los síntomas del autismo varían enormemente en cada caso, pero generalmente tienen que ver con la presencia de una inteligencia por debajo de la media, dificultades en el campo de la comunicación y las habilidades sociales, y una serie de comportamientos rígidos o estereotipados.
- Trastorno desintegrativo de la infancia. Considerado como la versión más severa de los trastornos del espectro autista, este trastorno se produce en niños que aparentemente se están desarrollando con normalidad pero que de manera repentina pierden casi todas sus habilidades sociales y lingüísticas, hasta presentar síntomas propios del autismo más severo durante el resto de su vida.
Causas del autismo
A día de hoy no se sabe a ciencia cierta cuáles son las causas de los trastornos del espectro autista. Antiguamente se pensaba que podían tener que ver con ciertos problemas en el apego o en la relación con los padres, pero actualmente esta hipótesis se ha descartado por completo.
Por el contrario, los expertos piensan que el autismo está provocado por una serie de factores ambientales y genéticos que se interrelacionan hasta producir los síntomas descritos anteriormente. Sin embargo, aún no ha sido posible determinar exactamente cuáles serían estos factores.
Por otro lado, existe una teoría alternativa que plantea la posibilidad de que el autismo sea simplemente una manera diferente de interpretar la realidad, y que por lo tanto no debería ser considerado un trastorno.
Tratamientos para el autismo
Existen algunos casos documentados de personas que presentaban síntomas del autismo durante su infancia pero que consiguieron superarlos de diferentes maneras. Sin embargo, hoy en día no se conoce un tratamiento eficaz para este trastorno, y las intervenciones están más enfocadas a paliar los síntomas más severos.
Así, en función de las características concretas de la persona a la que se esté tratando, se pueden utilizar diferentes técnicas para ayudarle a gestionar su malestar emocional, mejorar sus habilidades sociales, fomentar su capacidad del habla y en general permitirle desenvolverse con mayor facilidad en su día a día.
Referencias
- What is autism? Recuperado de autismspeaks.org.
- Trastornos del espectro autista (TEA). Recuperado de cdc.gov.
- Autism: Symptoms and Signs. Recuperado de medicinenet.com.
- What Are the Types of Autism Spectrum Disorders? Recuperado de webmd.com.
- Autism. Recuperado de en.wikipedia.org.