
¿Qué son los tipos de drogadicción?
Los tipos de drogadicción son las diferentes formas en que se clasifica la drogadicción: según el sujeto, según el consumo de sustancias y según la dependencia. La drogadicción es el término que se utiliza para especificar la situación en la que se encuentra una persona cuando desarrolla adicción a una sustancia determinada.
Sin embargo, la adicción a las drogas constituye mucho más que eso. Es una enfermedad psicológica grave que puede afectar de múltiples formas a la persona.
Clasificación de los tipos de drogadicción
La adicción a las drogas es una enfermedad crónica caracterizada por la búsqueda y el consumo compulsivo de sustancias. Esta búsqueda se hace de forma compulsiva, a pesar de las consecuencias nocivas que generan sobre la persona adicta.
Evidentemente, no todas las drogadicciones son iguales. Ni siquiera una misma persona presenta las mismas características de adicción a lo largo del tiempo.
Una persona que empieza a fumar y consume 4 cigarrillos al día, no presenta la misma adicción que puede desarrollar este mismo individuo al cabo de un tiempo, si fuma una cajetilla diaria.
Asimismo, no todas las drogas producen ni el mismo grado ni el mismo tipo de adicción, y pueden afectar de forma distinta al comportamiento de las personas.
En este sentido, los tipos de adicción se puede categorizar en función de 3 aspectos principales: según el sujeto, según la sustancia y según las características de la adicción.
- Según el sujeto. Esta primera clasificación se centra en los comportamientos que desarrolla la persona. La investigación científica se ha centrado en estudiar las distintas pautas de consumo de drogas que puede realizar un individuo. En realidad, la drogadicción en función del sujeto podría resultar innumerable. Cada persona consume la droga de una forma distinta, en cantidades diferentes y con patrones conductuales diversos. Sin embargo, los numerosos estudios sobre la drogadicción han puesto de manifiesto 3 tipos principales de adicción. Estos tres tipos se categorizan en función del grado de dependencia a la sustancia, y son: consumidor ocasional, abusador de drogas y drogodependiente.
- Consumo ocasional. El consumidor ocasional realiza contactos con las drogas de forma esporádica e inesperada. Lo más habitual es que consuma las sustancias en ambientes sociales, impulsado por patrones de conducta de socialización o por terceras personas. Un claro ejemplo sería la persona que solo bebe cuando sale de fiesta. Este tipo de drogadicción suele interpretarse como no adicción, o consumo benigno y no peligroso. Sin embargo, no es del todo así, ya que es uno de los tipos de drogadicción. Evidentemente, es el menos grave y el más reversible, pero constituye una adicción. Si se analiza la definición de adicción a las drogas “búsqueda y consumo compulsivo de sustancias a pesar de las consecuencias nocivas que estas provocan” se corrobora que el consumo ocasional cumple con las características de la drogadicción cuando utiliza la sustancia. El individuo que consume drogas ocasionalmente, lo realiza y lo continúa realizando a pesar de ser consciente de que afecta de forma negativa su salud. Y es que el elemento que diferencia el consumo ocasional de otro tipo de drogadicciones es la ausencia del consumo en la rutina habitual. El sujeto no es dependiente de la droga y no necesita consumirla de forma constante. Sin embargo, no implica que el consumo sea siempre reducido. Una persona que solo fuma cuando queda con sus amigos puede fumar 2 veces por semana si queda con ellos un par de veces. Pero su consumo puede aumentar a 4 si se reúne más, o a 7 si les ve cada día. Del mismo modo, no se puede afirmar que una persona que solo bebe alcohol cuando sale de fiesta consume poca cantidad. Dependerá de las veces que salga de fiesta y de la cantidad de alcohol que ingiera en esos momentos.
- Abuso de sustancias. El abuso de sustancias es el segundo nivel. Dicho de otra forma, un consumidor ocasional, si continúa usando la sustancia, puede empezar a abusar de ella. En estos casos, el contacto que realiza el individuo con la droga es mucho más frecuente y no se limita a situaciones especiales. Así pues, en el abuso de sustancias empieza a emerger el consumo de drogas en distintas situaciones y en diferentes momentos del día. La droga deja de estar limitada a la situación o ambiente en el que se encuentre el sujeto. A pesar de que la adicción a cada droga resulta diferente, en estos casos suele empezar a notarse dependencia de la sustancia. La persona incorpora la droga a su día a día y se acostumbra a funcionar con su consumo. Sin embargo, en estos casos todavía no se presencia el desarrollo de una clara dependencia a la sustancia. El individuo puede pasar varias horas o incluso días sin consumir la droga sin que esto le suponga un problema. Aunque la ausencia de consumo no sea lo habitual. Asimismo, el abuso no implica una pérdida total de voluntad sobre la droga. La persona puede decidir cuándo consumir y cuándo no, con una cierta capacidad de resistencia al narcótico.
- Drogodependencia. La drogodependencia es el último y definitivo tipo de drogadicción que puede desarrollar una persona. Como su nombre indica, en este tercer estadio la persona ya ha desarrollado una clara dependencia a la sustancia. Por dependencia a la droga se entiende la necesidad de consumirla para funcionar correctamente. De este modo, el drogodependiente presentará alteraciones cuando no consuma la droga y dejará de presentarlas cuando lo haga. En este caso, la persona experimenta una necesidad incontrolable de mantener el narcótico en su organismo. Asimismo, pierde prácticamente toda su voluntad y control sobre el uso de la sustancia. La drogodependencia varía en función de la sustancia consumida. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el consumo puede llegar a ser muy elevado. A su vez, el uso de la droga permanece a pesar de presenciar de forma directa cómo la sustancia afecta negativamente la salud, el comportamiento, el desempeño, el trabajo, las relaciones personales, la calidad de vida, etc.
- Según la sustancia. Existen muchos tipos de drogas, cada una con características determinadas y efectos diferentes sobre el funcionamiento mental. Estas diferencias pueden percibirse tanto por los efectos perseguidos (por ejemplo, la marihuana tranquiliza, y la cocaína activa) como por la adicción. Así pues, la adicción que provoca el alcohol dista de la que origina el tabaco, la cocaína, la marihuana, la heroína, etc.
- Alcohol. Es una sustancia social y legalmente aceptada. Su consumo ocasional raramente se convierte en drogodependencia, aunque el abuso sí la genera. La adicción al alcohol suele ser lenta, por lo que se requieren años de consumo para generar dependencia. No obstante, la alteración que provoca la adicción a esta sustancia suele ser muy grave. Puede producir tanto dependencia física como psicológica, y causa consecuencias negativas tanto a nivel cerebral como físico.
- Tabaco. Es la droga más consumida en el mundo. Tiene una sustancia muy adictiva, por lo que el tabaquismo es la alteración psicopatológica más prevalente. Algunos estudios afirman que el tabaco resulta la droga más adictiva en los primeros consumos. De este modo, requiere un menor uso para desarrollar adicción y dependencia. La dependencia al tabaco es únicamente psicológica y no genera síntomas de dependencia física. Su consumo no afecta negativamente el funcionamiento cerebral pero sí el estado de salud físico, originando múltiples enfermedades orgánicas, como cáncer de pulmón, enfermedades de hígado, riñones, corazón, etc.
- Drogas estimulantes. Son sustancias como la cocaína, las anfetaminas, la metanfetamina, etc. Su consumo excita el funcionamiento cerebral y origina sensaciones de euforia y placer. Son las drogas más adictivas, ya que afecta directamente los mecanismos de recompensa del cerebro. Las sustancias estimulantes afectan negativamente tanto las regiones corporales como cerebrales, causando un claro deterioro a medida que se prolonga su consumo. La adicción genera una elevada dependencia psicológica muy difícil de superar, pero no genera dependencia física.
- Drogas depresoras. Son sustancias como la morfina, la codeína o la heroína. Se usan para calmar estados transitorios de ansiedad, produciendo un fuerte estado de desconexión. Su adicción es extremadamente elevada principalmente debido a la fuerte dependencia física que originan. De este modo, en la mayoría de casos se requiere tratamiento con metadona para desintoxicarse.
- Según la dependencia. Existen tres tipos principales de adicción: uso ocasional, abuso y drogodependencia. En este último, la adicción también puede variar en función del tipo de dependencia que origine la droga. Existen dos tipos principales de dependencia a la sustancia: la dependencia psíquica y la física. El hecho de desarrollar uno u otro depende mayormente del tipo de droga que se consuma. De este modo, la dependencia psíquica suele experimentarse a través de la adicción a la mayoría de sustancias. Sin embargo, la dependencia física aparece principalmente en los sujetos adictos al alcohol y a opioides, como la heroína, la codeína o la morfina.
- Dependencia psíquica. Se refiere a la dependencia mental y psicológica hacia una sustancia que experimenta el adicto. La adicción se manifiesta a través del deseo y la sensación de gratificación que provoca la sustancia cuando se consume. Cuando la persona con dependencia psíquica no consume la droga, experimenta una serie de síntomas psicológicos como irritabilidad, ansiedad o inquietud, referentes al síndrome de abstinencia. Estos síntomas dificultan mucho la ausencia de consumo y, por lo tanto, la rehabilitación de la adicción. El cerebro se ha acostumbrado a funcionar correctamente solo cuando está presente la sustancia, por lo que cuando no se consume, hay malestar.
- Dependencia física. Resulta más grave que la psíquica, ya que abarca el componente psicológico y corporal. De hecho, ninguna droga causa solo dependencia física, por lo que cuando se desarrolla esta, también se desarrolla la dependencia psicológica. Este hecho se traduce en que la persona requiere consumir la sustancia para funcionar correctamente tanto a nivel psicológico como físico. De este modo, ante la ausencia de la droga, además de los síntomas psicológicos anteriormente comentados, la persona puede presentar trastornos físicos. Estas alteraciones, como convulsiones, vómitos, cefaleas o mareos, pueden resultar fatales e imposibilitar la desintoxicación. Suele ser habitual que las adicciones en las que se desarrolla dependencia física requieran tratamientos con metadona para conseguir la rehabilitación. La administración de metadona permite sustituir algunos de los efectos cerebrales de la droga (normalmente heroína), por lo que evita la aparición de trastornos físicos. Así, la metadona resulta indispensable para garantizar la abstinencia y superar la adicción a la sustancia.
Referencias
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