Asertividad: características, tipos, consejos para ser asertivo, ejemplos

La asertividad es un estilo de comunicación mediante el cual una persona es capaz de hacer valer sus derechos, expresar sus opiniones y hacerse respetar, sin tener que recurrir a ningún tipo de agresividad para conseguirlo. Normalmente se utiliza este concepto en campos como el entrenamiento en habilidades sociales o la inteligencia emocional.

Según campos como la psicología y la psiquiatría, la asertividad es una habilidad que se puede aprender y entrenar, no una característica innata que solo poseen ciertas personas. Gracias a ello, estas disciplinas han podido desarrollar técnicas y programas que ayudan a las personas no asertivas a mejorar en este ámbito de su vida.

Fuente: pixabay.com

En contraposición a una persona con un estilo de comunicación pasivo, alguien asertivo es capaz de expresar sus opiniones y derechos y de hacerse respetar. Sin embargo, al contrario que alguien agresivo, no necesitan recurrir a violencias ni amenazas, ni ignorar las necesidades de los demás para conseguirlo.

Debido a las ventajas que proporciona la asertividad, en los últimos años la popularidad de este estilo de comunicación ha aumentado exponencialmente. Así, cada vez existen más libros, cursos y entrenamientos que prometen ayudar a las personas que lo necesiten a convertirse en individuos más asertivos.

Características

cómo ser asertivo

¿Qué diferencia a una persona asertiva de otra que no posee esta cualidad? En este apartado veremos cuáles son las características más comunes de los individuos que dominan este estilo de comunicación.

Expresión de las propias ideas

Quizás la cualidad más importante de una persona asertiva es que esta no tiene miedo de decir lo que piensa en voz alta. Si cree que se la está tratando injustamente, luchará por conseguir lo que cree que se merece. Si alguien opina distinto de ella, será capaz de expresar su desacuerdo en lugar de quedarse callada.

Cuando una persona es incapaz de decir lo que piensa o de actuar en contra de los deseos de otros, por lo general acaba generando un gran resentimiento hacia los demás.

La persona asertiva sabe esto, y por lo tanto decide no callarse. Normalmente, los individuos asertivos luchan por lo que creen que es justo y verdadero.

Capacidad para establecer y respetar límites

Al contrario de lo que les ocurre a las personas con un estilo de comunicación pasivo, alguien asertivo es capaz de diferenciar claramente entre lo que está dispuesto a tolerar y lo que no.

Además, cuando alguien cruza alguno de sus límites, también puede decirlo claramente y expresar su desacuerdo con su comportamiento.

Por otro lado, esta habilidad tiene como contrapartida la capacidad de entender y respetar los límites de otras personas. A diferencia de lo que haría un agresivo, que haría valer sus derechos pero no respetaría los del resto, un asertivo es capaz de comprender que lo que los demás quieren no siempre coincide con los propios deseos.

Honestidad

Debido a que saben lo que quieren, conocen sus límites y no tienen problemas para expresar sus opiniones y deseos, las personas asertivas tienden a ser mucho más honestas que la mayoría de los demás. Así, por lo general cuando se les preguntan sobre algo suelen contestar directamente en lugar de intentar engañar a su interlocutor.

Sin embargo, esto no significa que alguien asertivo tenga que responder a todas las preguntas que se le hacen. Si no quiere hablar sobre un tema, también es perfectamente capaz de transmitirle esta idea a la otra persona. El hecho de que alguien sea honesto simplemente significa que no dirá nada que sepa a ciencia cierta que es falso.

Confianza en sí mismos

Uno de los rasgos más comunes entre las personas asertivas es un nivel de autoestima saludable. Por lo general, de esta característica emanan la mayoría de las demás; y su ausencia es la que provoca que se adopte un estilo de comunicación pasivo o agresivo.

Por ejemplo, una persona pasiva normalmente no dirá lo que piensa o expresará sus deseos debido a que teme perder la aprobación del resto si lo hace, un sentimiento normalmente nacido de una baja autoconfianza.

Algo similar ocurre con los agresivos, que tratan de imponer su criterio por la fuerza debido a que no confían en sí mismos. Por el contrario, una persona asertiva sabe quién es y lo que quiere, y está cómoda con la mayoría de los aspectos de su vida.

Capacidad de tomar decisiones

Otro de los rasgos que diferencian a las personas asertivas de los individuos con un estilo de comunicación distinto es su capacidad de tomar decisiones y de escoger un camino a seguir. Esto les ayuda normalmente a alcanzar sus propias metas y a hacer avanzar su propia vida.

Además, el hecho de ser capaces de elegir qué hacer incluso en situaciones de presión normalmente hace que los asertivos acaben adoptando el papel de líderes en los grupos sociales a los que pertenecen.

Foco en uno mismo

Por último, las personas asertivas son capaces de distinguir entre lo que pueden controlar y lo que no, y eligen centrarse tan solo en lo primero. Esto quiere decir que tratan de regular sus propios comportamientos, emociones y pensamientos, mientras que a la vez aceptan los de los demás y sus circunstancias externas.

Debido a este rasgo, una persona con un estilo de comunicación asertivo normalmente no le echa la culpa de lo que le ocurre a los demás o al mundo.

Por ello, cuando hablan con los demás, se centran en cómo se sienten y no en los fallos de su interlocutor; y por lo general evitan las quejas y no suelen guardarle resentimiento a los demás.

Tipos

A pesar de que las habilidades para comunicarse de manera asertiva son muy similares en todas las situaciones en las que se utilizan, en ocasiones los expertos sobre este tema describen varias versiones distintas de este estilo de comunicación.

Las más comunes son las siguientes: asertividad básica, asertividad contextual, asertividad empática, y asertividad escalada. A continuación veremos en qué consiste cada una de ellas.

Asertividad básica

Como su propio nombre indica, la asertividad básica es la versión más sencilla de este tipo de comunicación. Se trata simplemente de afirmar y expresar los propios derechos, opiniones, sentimientos o necesidades. También saber decir que sí o que no cuando es necesario podría considerarse una forma de asertividad básica.

La forma más común en la que se presenta esta versión del estilo de comunicación asertivo es mediante el uso de frases que comienzan con la fórmula “Me gustaría…” u otras similares.

De esta manera se pueden expresar deseos y opiniones, sin necesidad de convertirlas en necesidades y dando espacio a la negociación por parte del interlocutor.

Algunos ejemplos serían los siguientes:

– “Me gustaría que cuando discutimos me cuentes lo que te pasa en lugar de gritarme”.

– “Preferiría ir a cenar a algún sitio en el que no haga falta ir vestido muy elegante”.

– “Me gustaría que nos viésemos más a menudo, por ejemplo un par de veces a la semana”.

Asertividad contextual

La asertividad contextual es la habilidad de hacer saber a los demás el efecto que sus acciones están teniendo sobre nosotros, sin necesidad de echarles la culpa o de atacarles.

Se trata de una capacidad fundamental para resolver conflictos y para minimizar las peleas a la vez que se mejoran las relaciones con otras personas.

Debido a que es una de las partes más complicadas de dominar de este estilo de comunicación, normalmente se enseña a los estudiantes de asertividad una fórmula que pueden aplicar siempre que lo necesiten. Consta de cuatro pasos:

– “Cuando tú…”. Aquí se describe el comportamiento de la otra persona sin juzgarlo, tan solo mencionando los hechos concretos y objetivos.

– “Los efectos son…”. En este segundo paso el interlocutor menciona lo que provoca el comportamiento de la otra persona en su propia vida, pero sin decir en ningún momento frases como “me haces sentir” o echarle la culpa de ninguna manera.

– “Entonces me siento…”. El tercer paso consiste en describir las emociones que provoca el comportamiento de la otra persona, pero de nuevo sin echarle la culpa de lo que ocurre. Es necesario mantenerse tan objetivo como sea posible.

– “Preferiría…”. Por último, se le ofrece a la otra persona un comportamiento alternativo que mejoraría la relación de ser adoptado.

Ejemplo de asertividad contextual

Debido a que puede ser un poco confuso entender la fórmula si no se ve aplicada, a continuación te mostramos un ejemplo concreto de la misma. En él, una persona está tratando de comunicarle a su pareja lo mal que se siente cuando le exige que esté todo el tiempo pendiente del teléfono para hablar con ella.

“Cuando me pides que esté siempre pendiente del móvil para leer tus mensajes y contestarte lo más rápido posible, los efectos son que se me quiten las ganas de llevarlo conmigo y quiera alejarme de él. Me siento un poco agobiado cuando esto sucede; preferiría que solamente hablásemos en ciertos momentos del día, creo que eso me ayudaría mucho a sentirme más cómodo”.

Como se puede ver, con la asertividad contextual se está haciendo una propuesta de mejora, que puede ser aceptada, rechazada o negociada por parte de la otra persona.

En estos contextos, también es necesario aprender que el interlocutor puede no estar de acuerdo con los términos propuestos.

Asertividad empática

El tercer tipo de asertividad se utiliza para reconocer y afirmar los sentimientos, puntos de vista o necesidades de la otra persona. Después, se suelen expresar peticiones, o los propios sentimientos o puntos de vista.

La asertividad empática es especialmente importante en las relaciones sentimentales. Esto se debe a que el interlocutor normalmente aceptará mejor lo que se le dice si siente que se le entiende y se le respeta. Es particularmente útil cuando una de las dos personas normalmente tiende a reaccionar de manera agresiva.

Las expresiones de asertividad empática tienen dos partes. La primera consiste en mencionar los sentimientos o necesidades de la otra persona, sin entrar a valorarlos o juzgarlos. La segunda es una frase de asertividad básica, en la que se expresan los propios deseos. Un ejemplo podría ser el siguiente:

“Entiendo que te sientas presionada y no quieras hablar de cómo te sientes. Sin embargo, me sentiría mucho más cómodo si lo hicieras”.

Asertividad escalada

Normalmente, el uso de la asertividad básica utilizada de manera amigable será efectiva para conseguir lo que queremos. Sin embargo, en ocasiones tendremos que lidiar con personas que insisten en violar nuestros derechos o límites, o en ignorar nuestras preferencias.

Para estos casos, es necesario utilizar la asertividad escalada. Esta consiste simplemente en volver a expresar nuestros deseos o necesidades cada vez con mayor firmeza, pero sin llegar en ningún momento a utilizar la agresividad.

Por ejemplo, en el caso de que alguien nos pregunte sobre cuánto ganamos y no queramos decirlo, una buena forma de utilizar la asertividad escalada sería la siguiente:

– Frase 1: “Preferiría no decir cuánto dinero gano”.

– Frase 2: “Sé que hay personas a las que no les importa decir cuánto ganan, pero yo no me siento cómodo haciéndolo”.

– Frase 3: “Insisto en que cambiemos de tema”.

Consejos para ser asertivo

Valórate a ti mismo y a tus derechos

Para ser más asertivo, lo primero que tienes que hacer es entenderte a ti mismo y desarrollar una gran confianza en tu propia valía.

Si no eres capaz de desarrollar la creencia de que eres valioso, no podrás defender tus derechos ni opiniones, y te costará mucho decirle que no a los demás o luchar por lo que crees.

Expresa lo que necesitas

El segundo paso fundamental para desarrollar la asertividad es ser capaz de expresar en voz alta tus pensamientos, creencias, necesidades y derechos.

Muchas personas esperan que los demás se den cuenta de lo que necesitan o sienten y que actúen teniendo estos factores en cuenta; pero por lo general, este enfoque no suele ser efectivo.

En lugar de sacrificarte para que los demás estén contentos, o de guardarte lo que sientes para no molestar al resto, comienza a comunicar aquello que verdaderamente piensas o necesitas. Esto te evitará muchos conflictos, frustraciones y problemas en tus relaciones con otras personas.

Toma responsabilidad solo de ti mismo

Uno de los conceptos más importantes para el desarrollo de la asertividad es el de la responsabilidad radical. La idea es que cada uno es 100% dueño de sus acciones, sentimientos y pensamientos; nadie puede influirlos si nosotros no lo permitimos.

El problema con este concepto es doble. Por un lado, al adoptarlo tenemos que dejar de culpar a los demás cuando su comportamiento nos hace sentir mal, nos enfada o nos incomoda. Por otro, también tenemos que aceptar que el resto no siempre actuará como a nosotros nos gustaría.

Adoptar la idea de la responsabilidad radical te ayudará a entender que tienes todo el derecho del mundo a expresar tus opiniones, necesidades y deseos; pero que no puedes enfadarte cuando alguien no los acepte o no acomode su comportamiento a lo que a ti te gustaría que ocurriese.

Exprésate de forma positiva

Es importante decir lo que tenemos en mente, incluso cuando se trata de un tema negativo o complicado de resolver. Sin embargo, es incluso más fundamental hacerlo de una manera constructiva y empática.

No tengas miedo de luchar por ti mismo y lo que crees que es correcto cuando otras personas te atacan a ti o a tus derechos. Incluso, en ocasiones puede ser útil o positivo que te enfades. Sin embargo, recuerda siempre controlar tus emociones y mantenerte dentro de un contexto de respeto hacia los demás.

Aprende a decir que no

Por último, una de las habilidades más complicadas de conseguir dentro del contexto de la asertividad, pero a la vez una de las más necesarias, es la capacidad de decir que no cuando nos piden algo que no queremos hacer.

Decir que no puede ser extremadamente difícil para algunas personas, ya que durante toda nuestra vida nos educan para conformarnos y obedecer. Sin embargo, si no aprendes a hacerlo, acabarás una y otra vez en situaciones que te hagan sentir incómodo y que te generen resentimiento.

Por eso, practica tu capacidad para negarte a llevar a cabo tareas que creas que no tienes por qué hacer, ya sea en el trabajo, con tus amigos o familiares, o con tu pareja.

Ejemplos de asertividad

Ejemplo 1

Escenario: Habías quedado con tu novia para comer en un restaurante del centro. Sin embargo, cuando ya casi estás allí, ella te escribe para decirte que llega tarde… otra vez. Cada vez que quedáis, ella acaba apareciendo 20 o 30 minutos tarde y te tiene esperando todo ese tiempo.

Respuesta asertiva: “¿Ha pasado algo inesperado que te haya hecho llegar tarde? Me siento un poco herido cuando tengo que esperarte porque no estás a la hora. Me hace sentir incómodo y como si no fuese una prioridad en tu vida. ¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte a solucionar este problema?”.

Ejemplo 2

Escenario: Tu jefe quiere que termines unos informes de un compañero, porque este se ha retrasado en su entrega y tú sueles trabajar de manera eficiente. Esto ya ha ocurrido en varias ocasiones, y no te parece justo.

Respuesta: “Esta es la cuarta vez este mes que me das trabajo extra porque Luis se ha retrasado. Me gusta poder ayudar, pero me siento estresado cuando tengo demasiado que hacer. ¿Cómo podemos evitar que algo así vuelva a ocurrir en el futuro?.

Referencias

  1. “Assertive, Nonassertive, and Aggressive Behaviors” en: The College of New Jersey. Recuperado en: 19 Noviembre 2018 de The College of New Jersey: oavi.tcnj.edu.
  2. “Types of assertiveness” en: Memorial University. Recuperado en: 19 Noviembre 2018 de Memorial University: mun.ca.
  3. “Assertiveness and the four styles of communication” en: Serenity Online Therapy. Recuperado en: 19 Noviembre 2018 de Serenity Online Therapy: serenityonlinetherapy.com.
  4. “How to be assertive” en: Mind Tools. Recuperado en: 19 Noviembre 2018 de Mind Tools: mindtools.com.
  5. “Assertiveness” en: Wikipedia. Recuperado en: 19 Noviembre 2018 de Wikipedia: en.wikipedia.org.
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Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

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