Ligirofobia: síntomas, causas y tratamientos

La ligirofobia es el miedo irracional, intenso y persistente ante la presencia o anticipación de ruidos fuertes y de carácter inesperado, como por ejemplo las explosiones.

Una fobia específica es un miedo irracional e intenso hacia algo que o bien no es peligroso, o en el caso de serlo, no lo es tanto como la persona que padece la fobia lo percibe.

ligirofobia

Es decir, cuando una persona padece una fobia específica tiende a catastrofizar las consecuencias que puede tener el hecho de permanecer en contacto con dicho estímulo temido.

Tipos de ligirofobias

Las personas que sufren miedo irracional a los ruidos fuertes, es decir, que padecen ligirofobia, pueden presentar miedos ante:

  1. Globos hinchados: estas personas no pueden soportar el hecho de que explote un globo. En ocasiones la persona se siente incapaz de permanecer en el mismo espacio que el objeto.
  1. Petardos: las personas sienten un miedo irracional hacia los petardos. Por ejemplo, situaciones en las que otras personas tiran petardos, escuchar de lejos un petardo, o el simple hecho de pensar que le pueden tirar uno le genera una respuesta de ansiedad.
  1. Cohetes, castillos de fuegos artificiales, etc.: las personas con ligirofobia pueden sentir miedo a estos objetos.

¿Cómo saber si estamos ante un caso de ligirofobia?

Para saber si nos encontramos ante una fobia específica o ante un miedo, debemos atender a las orientaciones que nos proporcionan los criterios del DSM-5.

Para el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), nos encontraríamos ante una fobia a los ruidos fuertes si:

  • La persona experimentara una ansiedad intensa ante el ruido fuerte o ante la anticipación del ruido, en este caso, a los petardos, globos…
  • Si el ruido fuerte se evita de forma activa con miedo y ansiedad inmediata e intensa.
  • Si el miedo o la ansiedad que produce este ruido fuerte es desproporcionado a la situación y al contexto sociocultural.
  • Si la persona trata de evitar de forma persistente aquellas situaciones donde se producen los ruidos fuertes.
  • Este miedo a los ruidos causa malestar significativo o deterioro en otras áreas de la vida de la persona.
  • Este miedo irracional a los ruidos fuertes no debe obedecer a otro trastorno mental.

Las personas que sufren esta fobia temen a estímulos que produzcan ruidos fuertes, como los petardos, los castillos de fuegos artificiales, los globos cuando explotan…

Las personas que padecen ligirofobia, cuando escuchan un sonido con estas características desarrollan una respuesta inmediata de ansiedad que podría desembocar en un ataque de pánico.

En los niños, la ansiedad podría manifestarse a través de llanto, rabieta o inmovilidad, por ejemplo.

Las personas que viven con ligirofobia suelen experimentar con gran temor las fiestas, ya que tradicionalmente, muchas de ellas se celebran utilizando petardos o cohetes, como en Navidad, en las Fallas en Valencia, en Nochevieja, en bodas o comuniones… En todas estas fiestas el ruido suele estar asegurado.

Además, algunos individuos se ven incapaces de observar a una persona hinchando un globo, y dependiendo de la intensidad de la fobia, algunos sujetos no pueden permanecer en la misma habitación que un globo hinchado puesto que temen que explote.

Sin embargo, este miedo irracional permite a las personas llevar una vida normal, puesto que son capaces de evitar la mayoría de situaciones en las que se va a producir una explosión.

Origen del miedo a los ruidos fuertes

El miedo es una emoción básica que nos pone a salvo ante situaciones potencialmente peligrosas. Así, el miedo no es en sí misma negativa. Las emociones básicas son lícitas y necesarias y el miedo es necesario para nuestra supervivencia.

Esta emoción se experimenta a partir del segundo mes de vida y las situaciones que tememos varían con la edad. Los miedos son muy comunes en la infancia y son pasajeros, es decir, aparecerá y desaparecerán.

La función de estos miedos evolutivos ayudarán al niño a enfrentarse de manera adecuada a situaciones difíciles y amenazantes con las que se encontrarán a lo largo de su crecimiento.

Sin embargo, a veces pueden derivar en fobia cuando generan malestar clínicamente significativo e interfieren en las diferentes áreas de la vida del individuo.

El miedo a los ruidos fuertes surge alrededor del primer año de vida y es esperable que desaparezca sobre los 3 años.

A veces estos miedos persisten y se vuelven desproporcionados y desadaptativos, es entonces cuando estaríamos hablando de una fobia.

El papel de los padres

La manera en la que los padres manejan los miedos infantiles repercutirá en su mantenimiento o en su recuperación.

Por ejemplo, si una madre cuando su hijo tiene miedo, se pone nerviosa, empieza a proteger al niño para que deje de escuchar las explosiones, se va corriendo con su hijo a una situación segura, el niño interpretará que su madre le está poniendo a salvo de los petardos que son potencialmente peligrosos, manteniendo de esta manera el problema.

Aunque este miedo irracional podría desaparecer, es habitual que sin un tratamiento adecuado persista hasta la edad adulta.

Las fobias específicas, en nuestro caso la ligirofobia, se pueden haber originado tras una experiencia aversiva directa, es decir, encontramos el caso de personas que después de una situación desarrollaron un miedo irracional a los ruidos fuertes.

Este proceso por el que se puede adquirir una fobia se llama condicionamiento clásico. la persona asocia un evento que en un principio no es peligroso a una reacción de ansiedad.

Por ejemplo, un adulto al que le explota un globo cerca y tiene una respuesta de ansiedad. A partir de ese momento, cada vez que ve un globo se le dispara una respuesta de ansiedad, ya que ha asociado este estímulo al miedo.

Otra de las maneras por las que se puede adquirir una fobia es a través de la información que te pueden dar terceras personas acerca de una mala experiencia con alguno de los estímulos temidos (petardo, globo, cohete, etc.).

Ver a alguien teniendo una experiencia aversiva con el estímulo temido también es un desencadenante de la instauración de la fobia, por ejemplo, ver como a un amigo tuyo le explota un globo y le da en el ojo

Vulnerabilidad biológica y vulnerabilidad psicológica

Muchas personas se plantean el porqué de haber desarrollado una fobia si en el momento del incidente había más personas y no a todo el mundo le ha sucedido. Puede tener lugar la pregunta de: “¿y por qué me tiene que pasar a mí?”.

Esto obedece a la vulnerabilidad individual. Cuando hablamos de vulnerabilidad hacemos referencia a la predisposición que tiene cada individuo para desarrollar cierta patología.

Hablar de vulnerabilidad biológica hace referencia a que algunas características de nuestro organismo pueden favorecer que se desarrolle una determinada patología.

En el caso de las fobias específicas, es probable que las personas que tengan más facilidad para desarrollarlas dispongan de un sistema nervioso autónomo más reactivo.

El sistema nervioso autónomo (formado por el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático ) es el que está involucrado en la respuesta de ansiedad.

La vulnerabilidad psicológica hace referencia a las características psicológicas estables o situacionales del individuo que facilita el desarrollo de una patología.

Por ejemplo, que la persona tenga un trastorno de ansiedad premórbido o que la persona estuviera pasando en ese momento por una situación vital estresante facilita que se instaure la fobia con mayor facilidad.

¿Por qué se mantiene el miedo a los ruidos fuertes?

Tras vivir una experiencia desagradable con un ruido fuerte y desarrollar ligirofobia, la persona tiende a evitar cualquier situación en la que se pueda presentar la situación temida.

Esta conductas de evitación se que se mantienen en el tiempo impiden el proceso de habituación.

Una persona que padece miedo a los ruidos fuertes llevará a cabo estrategias de evitación y escape para aliviar su malestar.

Algunas de las estrategias que se utilizan son:

  • Tomar medicación ansiolítica.
  • Taparse los oídos.
  • Asegurarse de que no vayan a haber globos, petardos, etc. en cualquier celebración.
  • Irse de una situación cuando perciben que puede haber un ruido, por ejemplo, irse de una fiesta, de una habitación, cambiar de camino, etc.
  • No salir en los días que se prevé que van a haber petardos.
  • Salir en los días que sé sabe que va a haber ruido bajo algunas condiciones (evitar ciertas calles donde se sabe que se concentra el ruido, planificar la hora del día a la que salir, ir siempre acompañado, llevar cierta medicación en el bolsillo, salir solamente por zonas calificadas como “seguras”.

Esta conducta de la persona para ponerse a salvo es un mecanismo natural que desarrolla el individuo para aliviar su malestar.

Lo que no sabe este individuo es que cada vez que evita esta situación fortalece las conexiones entre el estímulo y el miedo que produce, ya que la secuencia se automatiza.

La persona aprende que saliendo de la situación temida o el hecho de evitarla directamente produce alivio, por lo que nuestro cerebro acepta esta conducta como un comportamiento adaptativo que nos pone a salvo.

Nuestro cerebro entiende que el ruido es muy peligroso y que es importante que siempre que se presente o pensemos que con mucha probabilidades puede presentar debemos huir.

Además, cuando las personas con ligirofobia emiten esta conducta de huida de manera sistemática no se permiten comprobar que realmente el ruido no es peligroso, es decir, no permiten que se desarrolle el proceso de evitación.

Evaluación de la ligirofobia

Para poder abordar de una manera adecuada el tratamiento de una fobia específica como es la ligirofobia, es importante realizar una evaluación exhaustiva del problema.

Los objetivos básicos para evaluar la ligirofobia son:

  • Aislar las situaciones temidas y/o evitadas.
  • Numerar las condiciones específicas asociadas a diferentes niveles de miedo.
  • Averiguar cómo se evita el malestar que genera esta situación.

La evaluación psicológica es el proceso mediante el cual obtenemos información del problema conociendo todos los parámetros. La herramienta más utilizada para evaluar es la entrevista psicológica.

En la entrevista se recabarán datos sobre:

  • Datos sociodemográficos (edad, sexo, profesión…).
  • Tratamientos anteriores.
  • Nivel de interferencia del problema.
  • Expectativas hacia la terapia.
  • Capacidad para soportar la aversión.
  • Situaciones concretas que provocan la respuesta de ansiedad.
  • Intentos para afrontar la ansiedad.
  • Conductas de evitación y escape.
  • Cómo reaccionan las personas de su alrededor.
  • Existencia de otras fobias.
  • Persistencia de otros miedos evolutivos no habituados.

Tratamiento

El tratamiento de elección para abordar la ligirofobia es la exposición in vivo. La exposición es una técnica psicológica que consiste en presentar el estímulo temido sin permitir que el individuo ponga en marcha las estrategias de escape/evitación. 

Por ello es tan importante evaluar todas las respuestas que realice el sujeto como intento de aliviar la ansiedad que padece.

Cuando se pone en marcha el procedimiento de exposición, la ansiedad aumenta y si no ponemos en marcha las conductas de escape y evitación llega un momento que la ansiedad se estabiliza y comienza a descender hasta que llega a niveles bajos, es decir, la ansiedad tiene forma de campana gaussiana.

Cada vez que utilicemos este procedimiento la ansiedad ascenderá a niveles inferiores y disminuirá más rápido.

Llegará un momento en el que después de numerosas presentaciones, el estimulo temido no producirá respuesta de ansiedad. Es entonces cuando diremos que se ha desarrollado el fenómeno de habituación.

Para llevar a cabo el procedimiento de exposición, lo primero es jerarquizar las situaciones.  Le pedimos a la persona que puntúe todas las situaciones de 0 a 10 de ansiedad y las ordenamos.

Un ejemplo de jerarquización sería, el siguiente:

  • 1º situación: globo hinchado a la mitad en la mesa.
  • 2º situación: globo hinchado completamente en la mesa.
  • 3º situación: sostener el globo hinchado a la mitad entre mis manos.
  • 4º situación: sostener el globo hinchado completamente entre mis manos.
  • 5º situación: juguetear con el globo completamente hinchado.
  • 6 situación: permanecer en la habitación mientras una persona aprieta el globo tratando de explotarlo.
  • 7º situación: otra persona pincha el globo.
  • 8º situación: la persona misma pincha el globo.

Una vez elaborada la jerarquía comenzamos por la primera situación. En nuestro caso, la persona debe permanecer ante el globo hinchado a la mitad encima de la mesa hasta que la ansiedad sea 0.

La persona no puede realizar ninguna de las conductas de seguridad, como por ejemplo, alejarse del globo, salir de la habitación, etc.

Al iniciar la exposición le preguntaremos su nivel de ansiedad y posteriormente cada 10 minutos le preguntemos su nivel de ansiedad.

Cuando el sujeto diga que su ansiedad es igual a cero dejaremos unos minutos más y cerraremos la sesión. Este procedimiento se repetirá tantas veces hasta que la persona consiga que un globo a medio hinchar esté encima de la mesa y no le de ansiedad.

Cuando la persona consiga que su ansiedad ante esta situación diseñada concretamente sea igual a 0 pasaremos a la segunda situación.

El tratamiento de exposición se ha demostrado eficaz para las fobias, aunque parece un tratamiento difícil para el paciente, se puede graduar tanto como sea necesario.

Lo importante es alcanzar el final de la jerarquía porque quedarnos en niveles intermedios supone arriesgar a recaer en los miedos pasado.

¿Y tú, conocías la ligirofobia?

Referencias

  1. Echeburúa, E y de Corral, P (2009) Trastornos de ansiedad en la infancia y adolescencia. Colección Ojos Solares. Pirámide
  2. Labrador, F (2004) Técnias de modificación de conducta. Pirámide
  3. Pastor, C. y Sevillá, J. (2011) Tratamiento psicológico de la hipocondría y la ansiedad generalizada. Publicaciones del Centro de Terapia de Conducta.
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Licenciada en Psicología, Máster en Psicología Clínica, Máster en Psicología Infantil, Máster en Logopedia. Formación de posgrado en Trastornos de la Conducta Alimentaria, Mindfulness aplicado en la práctica clínica, Trastornos emocionales, Psicología educativa y Tercera edad.Actualmente trabaja en varias clínicas de la ciudad de Valencia, además de formar a padres y educadores en escuelas infantiles.

11 Comentarios

  1. Mi pequeño no soporta los ruidos fuertes regularmente según o leído en el articulo hemos actuado mal al incrementar su miedo ahora convertido en fobia ….
    No se que hacer cuando lo veo tan mal no se que hacer y trato de ponerlo a salvo ….
    Además tiene otras conductas que no se como sobrellevarlas …..

  2. Hola, soy un chico de 25 años que le tiene miedo a los petardos, globos, etc. por un trauma infantil que tuve. He intentado todo para quitarme el miedo desde salir a la calle hasta ir al centro en temporada alta en fallas, pero nada. Mis padres creían que el miedo es psicológico pero yo lo dudo ya que sudo bastante cuando veo un petardo cerca y nunca he disfrutado de las fallas por los condenados petardos. Y quedan menos de dos meses para las fallas de Valencia y ya me esta entrando pánico solo de pensar en los petardos y mas y lo peor es que tengo mi instituto en el Mercado antiguo de Abastos y regento muchas calles abiertas y muy poco cubrimiento en caso de oír petardos, y ya no se que hacer ya me harta esta situación.

  3. Hola, tengo 26 años y desde que tengo uso de razón le tengo pánico a los petardos. He estado dos veces en tratamiento una vez cuando era pequeña y la otra hace unos años atrás y no hay manera de mejorar. Ya tengo ansiedad de pensar lo poco que queda para fallas además que en mi barrio ya han empezado a tirar petardos. Y este año no se cómo lo voy a llevar con mi trabajo, no quiero ponerme con ataques de ansiedad y tener que faltar.

  4. Hola, soy un niño de 10 años y me ha venido al dedillo: Ligirofobia.
    Muchas gracias, Me ha ayudado un poco a relajarme.

  5. hola, soy un padre de un chico de 13 años, mi hijo tiene este trastorno desde los 6 años, durante los últimos años se ha agudizado este temor, él ha tenido durante su vida muchos temores, especialmente a las explosiones, solo ha quedado este hacia los globos o vejigas inflados (hinchados), los globos son de tipo latex, ya que los que son brillantes o estilo metalizado o con helio no les tiene miedo, el es bastante grande pero es bien complicado como tratarlo ante situaciones de globos porque el no tiene confianza que las personas lo vayan a estallar especialmente es inseguro cuando otra persona especialmente lo esta manipulando, he realizado este tipo de situaciones en muchos ambientes, pero sigue el miedo y muy agudo, quisiera que me ayudaran ya que es bastante complicada la situación.

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