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Ciencia » Psicología » Abandono emocional

Abandono emocional

Sentir abandono emocional se manifiesta con varias señales, como la depresión. Con licencia

¿Qué es el abandono emocional?

El abandono emocional es un estado subjetido donde una persona se siente apartada, dejada de lado, o cuando ha perdido un apoyo que le ha servido de contención emocional. También puede tratarse de la falta de respuesta a expresiones emocionales (sonrisas, llantos) y los comportamientos de aproximación o interacción que inician las personas.

Por ejemplo, es posible que una niña muestre constantemente tristeza o intente llamar la atención de alguna forma, pero el padre/madre no le preste atención porque está interesado en otras cosas.

A diferencia de la negligencia o el abuso físico, el abandono emocional no deja huella observable y, por tanto, es difícil de identificar. Este fenómeno es ignorado en numerosas ocasiones, y quienes lo han padecido sufren en silencio sus repercusiones. Con frecuencia, estas personas sienten que sus emociones no son válidas.

También se puede ejercer abandono emocional con muy buenas intenciones motivadoras: como procurar que los niños sean los mejores en el colegio o destaquen en algún deporte. De hecho, el abandono emocional puede tomar múltiples formas, desde la imposición de expectativas exageradamente altas a los hijos hasta ridiculizar o ignorar sus opiniones.

Tipos de abandono emocional

  • Padres pasivos que abandonan emocionalmente. Es el caso más extremo, y se trata de la ausencia continuada de respuestas a los intentos de interacción afectiva de los hijos. Esto ocurre con poca frecuencia y da lugar a trastornos de muy graves en los niños.
  • Padres que ejercen negligencia en el cuidado psicoafectivo. En este caso, se dan tanto las carencias de respuestas parciales a las necesidades emocionales de los niños, como respuestas incongruentes a estas. Así, se genera un descuido de las necesidades de protección, estimulación y apoyo.

Conductas de padres que producen abandono emocional

Estos comportamientos fomentan el abandono emocional infantil:

  • Ausencia de caricias, o impedir las muestras de cariño.
  • No jugar con los hijos.
  • Reñir al pequeño cuando llora o muestra alegría.
  • Padres que reprimen sus sentimientos y no hay una adecuada comunicación.
  • Indiferencia ante cualquier estado de ánimo del hijo.
  • Falta de apoyo, valor y atención a las necesidades del niño, ignorando sus preocupaciones o intereses.

Señales de niños abandonados emocionalmente

  • Problemas para identificar y comprender las propias emociones y las de los demás. Cuando una persona tiene problemas para expresar cómo se siente (por ejemplo, parece impasible cuando le ha ocurrido una desgracia), puede ser una señal de que ha sufrido abandono emocional. Esto ocurre porque de pequeño, al expresar lo que sentía, ha sido avergonzado, reñido o ignorado. Así, la persona aprende a esconder lo que siente hasta el punto de que, aunque quiera expresar sus emociones, no es capaz. Principalmente porque cuando siente algo no sabe qué etiqueta emocional ponerle y por qué se está sintiendo así. No dedica tiempo ni atención a sus emociones ni a las de los demás (como lo hicieron con él) y esto puede poner en riesgo su salud mental. Porque si no se expresan los sentimientos, no se eliminan, solo quedan ocultos y sin resolver. Se sabe que reprimir emociones negativas durante mucho tiempo hace probable la aparición de trastornos de ansiedad, depresión y sintomatizaciones. Esto último quiere decir manifestaciones en la salud (como dolores) que no tienen una causa física, sino reflejo de conflictos psicológicos.
    • Cómo solucionarlo. Lo ideal es trabajar las emociones a través del desarrollo de la inteligencia emocional. Este concepto implica la habilidad de sentir, comprender, manejar y cambiar el propio estado de ánimo. Así como detectar, comprender y reaccionar de manera adecuada a las emociones de los demás. Algunas actividades para niños que fomentan la inteligencia emocional es la imitación de estados de ánimo, dibujar expresiones faciales que indiquen ciertas emociones o música o películas. Para adultos, se pueden utilizar la alfabetización emocional, o ampliar el abanico de emociones existentes, haciendo que utilice más etiquetas para definir cómo se siente.
  • Dificultades para confiar en los demás. No es extraño que estas personas no se sientan cómodos con los demás, sobre todo en el plano emocional o afectivo. Tienen miedo de mostrarse vulnerables o de mostrar cariño o enfado. Esto ocurre debido a que, en el pasado, no han sido recompensados (o se les ha castigado) cuando expresaron sus sentimientos. Por eso, actualmente temen que los demás rechacen sus muestras de afecto, y hagan lo mismo que hicieron sus padres: burlarse, minimizar o ignorar sus expresiones emocionales. Esto se traduce en desconfianza de los otros, acompañada de una sensación de soledad, ya que no tienen con quién “abrirse” y ser ellos mismos por completo.
    • Cómo solucionarlo. No hay que tener miedo de compartir sentimientos con los demás. Se puede comenzar por personas más cercanas y por emociones más simples o positivas, intentando todos los días expresar algo sincero con contenido emocional a alguien. Lo ideal es elegir a personas que ya se abren emocionalmente con la persona y confían en ella, para poco a poco perder el temor a expresarse ante otros. Es bueno procurar expresar etiquetas diversas: hoy me sentí confuso, melancólico, fuerte, extraño, eufórico, incómodo… y ver cómo reacciona la otra persona. Seguro que la reacción es positiva y que esta también expresa lo que siente. Se sabe que al hablar de las propias emociones con los demás, se crea un ambiente de confianza donde los otros también se sienten cómodos al hablar de sus sentimientos. Otra manera de aprender a confiar en los demás es trabajar en sí mismo: aumentar la seguridad y autoestima, asumiendo el valor propio.
  • Sensación de vacío, “algo no va bien”. La mayoría de estos individuos llegan a la adultez sin muchos conflictos. Sin embargo, en el fondo se sienten diferentes de otras personas y notan que hay algo que no funciona bien con ellos mismos, pero no saben con certeza qué. Permanentemente se sienten vacíos, aunque todo le vaya bien. De hecho, muchas de estas personas tienden a desarrollar conductas adictivas para intentar sentirse mejor, como adicción a la comida, al trabajo, a las compras, al alcohol y otras drogas.
    • Cómo solucionarlo. Primero, ser consciente del problema. Encontrar el origen, saber qué es lo que ocurre y por qué. El primer paso es reconocer que existió el abandono emocional, y tratar de identificar en el pasado las conductas de abandono que ejercieron los padres. Así, la persona estará preparada para afrontar el problema y buscar solución. Lo mejor es acudir a terapia, al tiempo que desarrolla actividades enriquecedoras (como aprender a tocar algún instrumento o hacer algún deporte), evitando caer en comportamientos adictivos que solo mantendrán el problema.
  • Autoestima baja e inseguridad. Sucede porque los individuos abandonados emocionalmente han asumido que sus estados de ánimo no tienen valor. Algo tan importante de las personas es que no pueden desligarse de las emociones, no pueden encerrarse o ridiculizarse. Esto termina generando una grave afectación del autoconcepto, afianzando creencias como: “cómo me siento no es importante para los demás, esa parte de mí no es válida”, o “no merezco que los demás escuchen o se interesen por mis emociones” (ya que sus figuras de apego no lo hicieron).
    • Cómo solucionarlo. Además de reconocer el problema, hay que trabajar la autoestima y confianza en sí mismo. Sentir que se es valioso, pase lo que pase, y que las emociones son dignas de ser liberadas. Ser conscientes de cualidades, virtudes y logros y dejar de hacer las cosas por agradar a otros son dos recomendaciones.
  • Demandas excesivas de atención. Otra manifestación son las constantes llamadas de atención, que se reflejan en reclamos desmedidos y expresiones continuas de querer recibir algo de otros. Suelen pedir cosas que impliquen afecto y dedicación, aunque sea de manera simbólica. Por ejemplo, si son niños pueden pedir a los padres que les compren cierto juguete o hacer travesuras que provoquen alguna reacción. También muestran tendencia a crear relatos fantasiosos donde él es el protagonista, el “héroe”. En la etapa adulta se observará en deseos de resaltar sobre los demás, necesidad de ser escuchados o mirados, o el establecimiento de relaciones dependientes y tóxicas. Esto es porque exigirán a una sola persona que sacie todas sus necesidades y llene el vacío emocional, aún sin resolver.
    • Cómo solucionarlo. La solución es sentiree empoderado, ganar autoestima, asumir que se es capaz de hacer grandes cosas sin necesitar la aprobación de los demás. Por ejemplo, dedicar tiempo a un hobby, aprender algo nuevo, hacer más cosas solo, construir un propio mundo e intereses, y, por supuesto, establecer relaciones sanas.
  • Elevadas ansias de perfeccionismo. Unido a lo anterior, los individuos con abandono emocional pueden mostrar una exagerada necesidad de ganar o sobresalir entre los demás. Esta autoexigencia puede causar daño si es extrema, y proviene de las ansias de llenar el vacío emocional y la baja autoestima. Así, creen que nada de lo que hacen es suficiente o no ven las cosas que hacen bien. Otra posibilidad es que muchos de ellos han tenido padres exigentes que han rechazado u olvidado sus emociones para que no interfieran en otros logros, como los académicos.
    • Cómo solucionarlo. Lo fundamental es conocerse a sí mismo, aceptarse con sus virtudes y defectos y reconocer que la perfección no existe. Hay que comenzar a ver las cosas positivas que se han alcanzado y que se hacen cada día.
  • Falta de empatía. Es lógico que, si en la infancia no han sido empáticos con una persona y no han atendido sus necesidades afectivas, al ser mayor tenga problemas para ser empático con los demás. Hay quienes pueden llegar a ser crueles, ya que han crecido con la idea de que los sentimientos no importan. También puede deberse a una incapacidad para detectar cómo el otro se siente y actuar acorde a su estado emocional. Por eso, ante los demás parecen no tener compasión o ser de “hielo”. Realmente todo viene de la falta de experiencia, ya que nunca han intentado ponerse en el lugar de otro (pues han visto que sus figuras de apego no lo han hecho con él).
    • Cómo solucionarlo. El entrenamiento en inteligencia emocional es una buena manera, además de trabajar las habilidades sociales y aprender a escuchar activamente. Se pueden hacer ejercicios mentales como intentar imaginar qué piensa la otra persona o qué le ha motivado a hacer lo que está haciendo. El problema de estas personas no está en que tienen un fallo para empatizar, sino que han aprendido a “bloquear” esa capacidad. En definitiva, en estos casos lo recomendable es buscar ayuda profesional para que oriente y motive a resolver el abandono emocional. En el caso de los niños, puede ser que se necesite psicoterapia familiar.
Puede servirte:   Erik Erikson

Tipos de padres que abandonan emocionalmente a sus hijos

  • Padres muy autoritarios. Son muy estrictos con las reglas y pueden mostrarse insensibles a las reacciones emocionales de sus hijos. Solo premian a los pequeños por ser obedientes, ignorando el contacto afectivo o dejándolo en un segundo plano. Son reacios a dedicar tiempo a escuchar y comprender los sentimientos de los niños.
  • Padres narcisistas. Pretenden cubrir sus necesidades y cumplir sus deseos a través de sus hijos, como si fueran un reflejo de ellos mismos. Así, no importan las preferencias o sentimientos de los niños, no se tienen en cuenta, solo miran lo que les beneficia a ellos.
  • Padres muy permisivos. No establecen límites a sus hijos y les dan demasiada independencia. Esto en extremo no es adecuado para ellos, porque se sienten desorientados sobre cómo guiar su vida en algunos momentos. Incluso el pequeño no sabe si realmente sus padres son muy permisivos o esa libertad es una muestra de que le ignoran y no se interesan por su bienestar.
  • Padres perfeccionistas. Siempre ven qué es lo que se puede mejorar y nunca es suficiente lo que sus hijos logran. Así, el pequeño siente que solo puede alcanzar aceptación y amor a través de ser exitoso en todo, sin tener ningún valor cómo se sienten o qué necesitan.
  • Padres ausentes. Por varios motivos como muerte, enfermedades, separación, trabajo, viajes, etc., no forman parte de la vida de sus hijos y estos crecen con otras figuras de apego como hermanos, abuelos o niñeras. Sencillamente estos niños no tienen la oportunidad de conectar emocionalmente con sus padres.
  • Padres sobreprotectores. Puede ser una forma de abandono emocional coartar la iniciativa de los pequeños, reprimirles y fijarles miedos sin sentido. Una protección excesiva acaba alejándoles de sus iguales y haciéndoles dependientes e inseguros.
Puede servirte:   Edward C. Tolman

Referencias

  1. Abandono Emocional. Recuperado de asapmi.com.
  2. Bringiotti, C. Manual de Intervención en Maltrato Infantil.
  3. How to Recognize and Overcome Childhood Emotional Neglect. Recuperado de goodtherapy.org.
  4. Childhood Emotional Neglect: The Fatal Flaw. Recuperado de psychcentral.com.
  5. What is Childhood Emotional Neglect? Recuperado de dr.jonicewebb.com.

Cita este artículo

Lifeder. (30 de julio de 2024). Abandono emocional. Recuperado de: https://www.lifeder.com/abandono-emocional/.

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Por Cinta Martos Silván

Licenciada en Psicología (Universidad de Huelva). Máster en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta de la Universidad de Sevilla.
Última edición el 30 de julio de 2024.

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