
¿Qué son las teorías y los efectos de la psicología social?
Las teorías y los efectos de la psicología social estudian los comportamientos humanos en relación con la presencia, real o imaginaria, de otras personas, así como las influencias que estas ejercen. Porque el ser humano es un animal social y vive en continuo contacto con otros.
El comportamiento humano en grupo es de gran relevancia para entender también cómo se comporta un individuo en solitario. En este sentido, la psicología social se centra en el estudio de la conducta humana como grupo y no solo como individuo.
Los psicólogos que trabajan en la rama social analizan los procesos mentales que se producen ante las respuestas que los humanos tienen cuando interactúan de forma conjunta.
Aunque existe una gran variedad de teorías de la psicología social, se hablará de las siete más relevantes, que han arrojado una mayor comprensión a la hora de entender cómo se relacionan los seres humanos.
El inconsciente colectivo
Para una mayor comprensión de lo estrechas que pueden ser las relaciones humanas, es bueno saber un poco de Carl Gustav Jung.
Jung, médico psiquiatra y psicólogo, entendía que existían tres partes en la estructura de la psique humana: la conciencia, el inconsciente personal y el inconsciente colectivo. Es esta última parte la que para Jung era más importante en la vida de la persona, ya que está presente en todos los humanos desde que nacen.
Sería como una base de datos a la que se tiene acceso desde el nacimiento, donde está disponible una gran cantidad de información sobre todas las generaciones que han vivido antes.
El inconsciente colectivo implica que en la mente existe el concepto de arquetipo, que puede entenderse como dimensiones básicas de la especie humana: el amor, el miedo, el ser… Todos pueden sentir y padecer de la misma forma dichas dimensiones.
Las 7 teorías más comunes de la psicología social
1. Teoría del aprendizaje social
Se basa en la forma de aprender los humanos en conjunto. La teoría postulada por Albert Bandura se apoya en el aprendizaje vicario, por el cual una persona es capaz de aprender a partir de lo que observa en los demás. Esto quiere decir que los humanos tienen la capacidad de adquirir conocimientos y aprender habilidades simplemente mirando lo que hacen otros.
Para que se lleve a cabo el aprendizaje social, es necesario que se den unas fases específicas:
- Fase de atención: el proceso debe llamar la atención del sujeto para querer aprender.
- Fase de retención: el proceso debe poder presentarse a nivel mental, ya que la imagen mental ofrece información sobre la ejecución de la acción.
- Fase de reproducción: en esta fase, el proceso se llevaría a la práctica.
- Fase de reforzamiento: basada en el conductismo, si el proceso se ha ejecutado con éxito, el individuo aprenderá y retendrá la manera de hacerlo de una forma más rápida y eficaz. Además, la probabilidad de repetir el proceso en futuras ocasiones será elevada.
2. El efecto halo
Es uno de los sesgos cognitivos más conocidos de la psicología. El efecto halo se basa en que los humanos, generalmente, realizan atribuciones sin fundamento a partir de una sola característica o cualidad que observan que posee una persona.
Es decir, hacen un juicio previo, que no tiene por qué ser correcto, por el que se guían para pensar de qué forma es esa persona.
Es cierto que el efecto halo ahorra muchos recursos energéticos a nivel mental, ya que esas atribuciones que se hacen a partir de una sola cualidad las realizan a raíz de experiencias pasadas, cuando se tuvo contacto con ellas. Pero esto no quiere decir que la atribución o el juicio sea correcto, pues muchas veces las apariencias engañan.
Por ejemplo, si la persona se encuentra a alguien que le resulta feo, es probable que automáticamente el cerebro le atribuya características como aburrido, antipático, poco inteligente… Y al contrario, si se encuentra a alguien de cara atractiva, es probable que le atribuya cualidades más agradables que a la persona anterior.
3. La deseabilidad social
Es una teoría que hace referencia a la necesidad de las personas para quedar bien y ser bien vistas por los demás. Se basa en que muchas veces los seres humanos actúan y toman decisiones en función de lo que los demás esperan de ellos. Cuando alguien está en grupo, normalmente quiere ser lo más homogéneo posible con el resto de las personas.
En psicología, la deseabilidad social representa un problema al evaluar a los sujetos, ya que hace que las personas no sean totalmente sinceras en tests o entrevistas. De hecho, en los test psicológicos se toman medidas para que la deseabilidad social no impida conocer los valores reales de aquello que se está evaluando.
Existen temas en concreto que son sensibles a la deseabilidad social, como por ejemplo, los ingresos económicos, el cumplimiento de un tratamiento farmacológico, la religión a la que se pertenece, la apariencia, los logros alcanzados, la sexualidad, pero también actos de violencia e ilegales.
4. Teoría del intercambio social
Esta teoría se basa en los costes y beneficios de las relaciones humanas. Asume que las personas se relacionarán con los demás basándose en una elección que se hace de forma racional, analizando el coste y el beneficio que obtendrán de dicha relación.
Es decir, si existen dos personas que recientemente han iniciado una relación amorosa y la pareja comienza a tener conflictos, ambos miembros de la pareja evaluarán que en la relación existen más costes que beneficios, por lo que la probabilidad de que se rompa la relación es elevada.
Además, esta teoría incluye que los humanos realizan comparaciones con alternativas ante lo que ya tiene.
Con relación al ejemplo anterior de la pareja, si se dan más costes que beneficios y existen otras personas con las que comenzar una nueva relación, la probabilidad de que la relación de pareja se rompa es todavía mayor.
5. Teoría de la identidad social
Se basa en la categorización de las personas, incluso de sí mismas en grupos de pertenencia conocidos o grupos externos.
Como ser social, el humano necesita sentirse perteneciente a diversos grupos. Por ejemplo, la familia, los amigos, el trabajo… Esto aporta información sobre sí mismo y las actitudes y comportamientos que debe tener.
Dicha categorización afecta tanto las percepciones como las actitudes que se tienen y el comportamiento humano. Plantea tres ideas centrales:
- Categorización: los humanos tienden a realizar categorías donde clasificar a las personas que les rodean, ya que de esta forma pueden comprender el entorno social al que pertenecen. Al realizar categorías con los individuos, los humanos pueden hallar la categoría a la que pertenecen y adoptar conductas y actitudes propias de tal categoría.
- Identificación: los humanos se identifican con aquellos grupos a los que creen que pueden pertenecer. La identificación tiene dos significados, ya que en cuanto al grupo se puede pensar como “nosotros”, y en cuanto al individuo se piensa como “yo”. Esto se traduce en lo siguiente: cuando se piensa en sí mismo como grupo, se habla de la identidad social. Y cuando se piensa sí mismo como individuo, se señala la identidad personal. Ambas identidades son necesarias para la propia identificación del ser humano.
- Comparación: esta idea indica que para poder autoevaluarse, se tiende a compararse con aquellas personas que se consideran similares.
6. Facilitación social
Se refiere al efecto positivo que provoca la presencia de otras personas sobre la ejecución que tiene un individuo en una tarea.
Esto quiere decir que las personas mejoran la eficacia de las tareas que hacen si están rodeadas de otras personas que observan su ejecución.
Sin embargo, si la tarea no es familiar o es compleja, la persona encontrará más dificultad para realizarla en presencia de una audiencia que la observe.
Un ejemplo: cuando los niños aprenden a leer, y el maestro ordena que lean en voz alta delante de la clase, suelen hacerlo mucho peor que cuando leen en voz alta a solas en su casa.
Esto sucede por dos motivos: la tarea de leer en voz alta aún no se domina y además los compañeros están observando.
7. Teoría del haraganeo social
También conocida como holgazanería social, es probable que resulte familiar si se suele trabajar en equipo. El haraganeo social se basa en la idea de que las personas, cuando están en grupo y deben realizar una tarea hacia una meta común, tienden a hacer un menor esfuerzo si la contribución para lograr la tarea no puede identificarse.
Es decir, si, por ejemplo, en un trabajo en grupo la calificación es global, los individuos tenderán a esforzarse menos que si la calificación fuera individual y proporcional al trabajo realizado.
El haraganeo se da más fácilmente cuando el trabajo en equipo se realice en situaciones como:
- Grupos donde no existe una clara cohesión entre los miembros.
- No existe un líder y si lo hay no es eficaz.
- La asignación de roles no ha sido correcta o es inexistente.
- No existe comunicación o es de carácter negativo.
Pero esto no siempre ocurre así, pues hay situaciones donde la holgazanería se puede reducir. Por ejemplo; cuando se trabaja con amigos o compañeros, cuando el grupo tiene una alta cohesión grupal, cuando se evalúan las contribuciones de cada persona o incluso aplicando recompensas de forma colectiva en función del rendimiento.
Referencias
- Bandura, A. Teoría del aprendizaje social. Espasa-Calpe.
- Gutiérrez, F., Alberto, C. Modelos para el análisis y diagnóstico de equipos de trabajo. Estudios Gerenciales.
- Velo, J.S. Personalidad y deseabilidad social en contextos organizacionales: implicaciones para la práctica de la psicología del trabajo y las organizaciones. Papeles del psicólogo.