
¿Qué es la boa constrictora?
La boa constrictora (Boa constrictor) es una serpiente no venenosa que pertenece a la familia Boidae. Tiene el cuerpo cubierto de escamas, cuya coloración varía según el hábitat y la subespecie. Pero generalmente es crema, marrón o gris, con patrones en tonos marrón rojizo.
Su hábitat natural incluye matorrales, desiertos, territorios insulares y selvas tropicales, y se distribuye desde el norte de México hasta Argentina, incluyendo las islas del Caribe. Tiene diversos nombres según el país: mazacuata en México, tragavenado en Venezuela, matacaballo en Ecuador, güío en Colombia y Perú, o lampalagua en otros países suramericanos.
Su característica más destacada es su método de matar a las presas. La boa captura al animal con su boca, y lo golpea contra una superficie dura. Luego, enrolla su cuerpo sobre la presa y contrae su musculatura, apretándola fuertemente.
Con la constricción logra paralizar el corazón del animal. De esta manera, la muerte ocurre en pocos segundos, porque la sangre no llega al cerebro. Esto contradice la anterior idea de que el reptil mataba al aplastar, asfixiar o romper los huesos del animal que van a ingerir.
Traga la presa entera y durante este proceso, la respiración no se interrumpe, pues mientras la consume, la glotis, una abertura situada en la parte posterior de la lengua, se desplaza a un lado de la boca.
Características de la boa constrictora
– Tamaño y peso. Presenta un notorio dimorfismo sexual, siendo la hembra más grande que el macho. No obstante, la cola del macho es proporcionalmente más larga que la de la hembra, puesto que en esta se encuentran los hemipenes. Además, el peso y el tamaño dependen de la disponibilidad de las presas, la ubicación geográfica y la subespecie. De manera general, una hembra madura mide de 2,1 a 3 metros, aunque puede llegar a medir 4. El macho adulto mide de 1,8 a 2,4 metros. La hembra puede pesar entre 10 a 15 kilogramos. Sin embargo, se han registrado especies de hasta 27 kilogramos.

– Coloración. Varía según la subespecie y el lugar donde habite. No obstante, de manera general, es marrón, crema o gris. Sobre esta base se destacan los patrones estampados que la caracterizan, de tonos marrones o marrones rojizos, que se vuelven más pronunciados hacia el extremo de la cola. Asimismo, los diseños de dichos dibujos pueden tener forma de diamantes, barras, círculos y líneas irregulares. Además, a los lados del cuerpo, tiene marcas romboides en un tono oscuro. En la cabeza tiene tres marcas que la distinguen como especie. La primera es una línea, que se inicia en el hocico y termina en el área posterior de la cabeza. La segunda es una mancha triangular que se encuentra entre los ojos y el hocico. La tercera es la extensión del triángulo oscuro hacia la parte posterior del ojo, donde se inclina hacia la mandíbula. Estos patrones, y el tono de la piel, ofrecen a la boa constrictora un efectivo camuflaje para pasar desapercibida en los bosques y en las selvas donde habita.
– Ojos. Carece de párpados. En sustitución de estos, posee una escama transparente, que protege a cada ojo. Cuando ocurre la muda en este animal, proceso conocido como ecdisis, esta escama especializada también se desprende.
– Oído. No tiene oído externo, pero si cuenta con oído interno. Dicha estructura tiene la capacidad de detectar sonidos a una baja frecuencia, entre los 100 y 700 Hertz. Asimismo, el oído interno puede captar ondas sonoras transmitidas a través del terreno.
– Escamas. El cuerpo está cubierto de escamas. Estas se encuentran constituidas fundamentalmente por queratina, que se deriva de la epidermis. Mientras crece, esta capa externa queratinizada se desprende y es sustituida por una nueva cobertura, que crece debajo. Las escamas están unidas por una suave y delgada piel, que, entre escama y escama, se pliega hacia adentro. Cuando la boa come, estos pliegues se extienden, ampliando así el área. De esta manera, el alimento ingerido tiene espacio en el delgado cuerpo del reptil. En las serpientes existen dos tipos de escamas: las pequeñas, que pueden estar sobrepuestas o yuxtapuestas, se ubican generalmente a los lados y en la parte superior. Y las anchas y cortas, ubicadas en la parte ventral, conocidas como escudos. Estas contribuyen con los hábiles movimientos de arrastre que realiza el animal.
– Dientes. Son enganchados y pequeños. Esto le permite un fuerte agarre de su presa, mientras la golpea. Además, evita que esta se libere, mientras la envuelve con su poderoso cuerpo. En la mandíbula superior tiene cuatro hileras de dientes, y en la inferior dos. Esta especie carece de colmillos alargados, pero los que están en la parte anterior de los maxilares son los más grandes de la línea. Las piezas dentarias son reemplazadas continuamente. Este proceso ocurre de tal manera que la serpiente no pierde nunca la capacidad de morder con alguna parte de su dentadura.
– Respiración. Posee una glotis, la abertura detrás de la lengua, que tiene comunicación con la tráquea. Este orificio, a diferencia de los mamíferos, siempre está cerrado, excepto cuando el animal respira. La glotis tiene en la parte interna un pequeño cartílago, que vibra cuando la boa expulsa aire de sus pulmones. Esto produce un fuerte sonido, que caracteriza a esta especie. Mientras come, la glotis se extiende a un costado de la boca, permitiendo que la boa respire al ingerir la presa. Para respirar, el reptil contrae los músculos que están entre sus costillas. Con relación a los pulmones, estos no están separados de la cavidad abdominal, porque la boa constrictor carece de diafragma. El pulmón que está más cercano a la cabeza tiene función respiratoria, mientras que el que está localizado hacia la cola es solo un saco de aire.
– Sistema cardiovascular. El corazón está dividido en tres cámaras: dos aurículas, que reciben la sangre del cuerpo y de los pulmones, y un ventrículo de gran tamaño, encargado de bombear la sangre a las arterias. El sistema cardiovascular de la constrictora posee una adaptación especial, no presente en los mamíferos. Dicho reptil tiene un sistema portal renal, donde la sangre de la cola llega primero a los riñones antes de incorporarse a la circulación general del cuerpo.
Espolones pélvicos, vestigios de la evolución de la boa constrictora
La boa constrictora es considerada una serpiente primitiva que presenta extremidades vestigiales, como los espolones pélvicos. Estos se encuentran a ambos lados de la cloaca y pueden moverse por una fuerte musculatura especializada.
Dichas estructuras están presentes tanto en el macho como en la hembra. Sin embargo, en el macho son más prominentes y las utiliza en el apareamiento, para sostener a la hembra durante la copulación.
Evolutivamente, los espolones pélvicos son considerados vestigios pélvicos y de extremidades osificadas. Según investigaciones recientes, en este reptil, al igual que en las pitones, existe un trío de mutaciones que funcionan como un interruptor genético en el desarrollo de las extremidades.
Dichas mutaciones funcionan de manera acumulativa, interrumpiendo el circuito del gen Sonic hedgehog, el encargado de impulsar el crecimiento de las patas.
Los expertos sostienen que, en los embriones de las pitones, que también poseen espolones pélvicos, se forman brotes en las extremidades posteriores. Sin embargo, las mutaciones genéticas actúan sobre el gen mencionado, impidiendo la transmisión completa del programa genético que da origen a las patas traseras.
- Investigaciones recientes. Otros trabajos investigativos han abordado la evolución de los elementos pélvicos y de las extremidades en las serpientes. Como resultado de este análisis, los expertos identificaron un aspecto importante. En este sentido, sostienen que probablemente el ancestro común más reciente de las serpientes vivas retuvo los elementos pélvicos y las extremidades traseras rudimentarias, representadas por las espuelas femorales. Posteriormente, han existido múltiples pérdidas de dichas estructuras osificadas, así como también las boas y las pitones han recuperado otros elementos. Así, el grupo del infraorden Alethinophidia, donde pertenece la especie Boa constrictor, mantiene parte de los huesos de la pelvis, como el pubis, y una porción de sus patas traseras.

Taxonomía y subespecies de la boa constrictora
- Reino: Animal.
- Subreino: Bilateria.
- Filo: Cordado.
- Subfilo: Vertebrado.
- Infrafilo: Gnathostomata.
- Superclase: Tetrapoda.
- Clase: Reptilia.
- Orden: Squamata.
- Suborden: Serpentes.
- Infraorden: Alethinophidia.
- Familia: Boidae.
- Género: Boa.
- Especie: Boa constrictor.
Subespecies
- Boa constrictor amarali.
- Boa constrictor sabogae.
- Boa constrictor constrictor.
- Boa constrictor ortonii.
- Boa constrictor imperator.
- Boa constrictor orophias.
- Boa constrictor longicauda.
- Boa constrictor occidentalis.
- Boa constrictor mexicana.
- Boa constrictor nebulosa.
Hábitat y distribución de la boa constrictora

Boa constrictor es una especie americana, que se distribuye desde Argentina hasta la región norte de México. Cada una de las subespecies tiene un hábitat específico, donde cuenta con las condiciones adecuadas para desarrollarse.
- Boa constrictor amarali. Se localiza desde el sudeste y centro de Brasil, en el Chaco paraguayo, hasta Paraguay. En Argentina está al nordeste, en la provincia de Misiones. Con relación a Brasil, este reptil vive en Goiás y en Mato Grosso, abarcando Paraná y São Paulo. Al norte del país, comparte hábitat con Boa constrictor constrictor, en la cuenca amazónica y en el este brasileño.
- Boa constrictor sabogae. La boa de las Perlas, como es conocida esta subespecie, es originaria del archipiélago de las Perlas, en el golfo de Panamá. Así, habita en las islas del Rey, Perlas, San José, Saboga, Taboguilla, Cha Mar, Taboga, entre otras.
- Boa constrictor constrictor. Su distribución abarca las cuencas de los ríos Orinoco y Amazonas. Vive al norte de Brasil, Surinam, Guyana, Venezuela y en la Guayana Francesa. También habita al sur y centro de Colombia, al este de Perú y de Ecuador, hasta la zona norte de Bolivia. En Brasil, abarca desde la cuenca amazónica hasta el este y nordeste brasileño.
- Boa constrictor ortonii. Esta subespecie es endémica de los territorios noroestes de Perú, en Piura, Cajamarca, La Libertad y Lambayeque.
- Boa constrictor imperator., La boa común habita en los ecosistemas subtropicales y tropicales de México, Centroamérica y el norte de Suramérica. Este reptil puede adaptarse con facilidad a diversas condiciones ambientales. Sin embargo, prefiere vivir en los bosques lluviosos.
- Boa constrictor orophias. Esta subespecie insular es endémica de la isla Santa Lucía, localizada en el mar Caribe. Dicho territorio insular está ubicado al norte de Las Granadinas y San Vicente y al sur de Martinica.
- Boa constrictor longicauda. La boa de Tumbes es endémica de las selvas de Tumbes, al norte de Perú. También vive en el sur occidente de Ecuador, donde es conocida como boa de la costa.

- Boa constrictor occidentalis. Este reptil habita desde el Chaco paraguayo hasta el centro y norte de Argentina. En este país, se encuentra en las provincias de Chaco, Formosa, Santa Fe, Salta, Santiago del Estero, Jujuy, Catamarca, Tucumán y La Rioja, y también en San Juan, Córdoba, Mendoza, La Pampa y San Luis.
- Boa constrictor mexicana. Esta subespecie es conocida en México como limacoa y en Costa Rica como Bécquer. Su hábitat son las regiones subtropicales y tropicales de México, América del Centro y el norte del continente suramericano.
- Boa constrictor nebulosa. La boa nublada se distribuye en la isla Dominica, en el mar Caribe, entre la isla de Martinica y el archipiélago de Guadalupe.
En cuanto al hábitat, es hábil para nadar, pero, a diferencia de otras serpientes, no lo hace con frecuencia. Prefiere estar en tierra firme, bien sea en los troncos huecos o en las madrigueras abandonadas. Sus hábitos son arbóreos y terrestres.
Este reptil ocupa una gran diversidad de hábitats, desde selvas tropicales hasta regiones desérticas. Así, se encuentra en desiertos, sabanas, bosques tropicales, praderas, matorrales y territorios insulares.
No obstante, prefiere las selvas debido a varios factores: por ejemplo, la cobertura natural que ofrece ante los depredadores, la temperatura, la humedad y la disponibilidad de presas. El ser humano ha ocupado gran parte del hábitat natural de la boa constrictora. Esto ha obligado al animal a adaptarse a áreas cultivadas y urbanas.
Vulnerabilidad de la boa constrictora
No está en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. No obstante, está incluida en el Apéndice II de CITES. En ese grupo se encuentran las especies que, aunque no estén amenazadas de extinguirse, están en riesgo de estarlo.
Esto pudiera suceder si su comercialización no es supervisada y controlada. De esta manera, el comercio internacional de la boa constrictora debe estar autorizado con un certificado de exportación.
Para dicho otorgamiento, es necesario que ciertas normas se cumplan, como la evaluación del impacto sobre la supervivencia de este reptil en su hábitat natural.
- Amenazas. A nivel local, algunas subespecies se encuentran amenazadas. En este sentido, en la región norte de la isla Santa Lucia, ocupada por Boa c. orophias, existen graves problemas de erosión. Además, a esta subespecie la aqueja la utilización de productos químicos en la agricultura, la generación de aguas residuales y el depósito inadecuado de los desechos. Esta situación ha ocasionado que dicho reptil se encuentre localmente en peligro de extinguirse.
- Caza indiscriminada. En general, las poblaciones de la boa se ven afectadas por su captura, para vender su carne y su piel. También son comercializadas como mascotas, en exhibiciones privadas. Asimismo, muchos agricultores utilizan a la boa común como control natural ante las infestaciones de roedores. Las especies se ven sometidas a su exterminio, por los pobladores locales, por considerarlas un peligro para sus vidas. Sin embargo, si la boa no se siente amenazada, no ataca al ser humano. Solo lo haría en defensa propia, y en este caso, las personas tienen un tamaño demasiado grande para ser tragadas por este ofidio.
Reproducción de la boa constrictora
La boa constrictora alcanza la madurez sexual entre los 2 y 4 años. Tanto el macho como la hembra son polígamos, pueden tener varias parejas en el mismo período reproductivo.
Durante la etapa de apareamiento, la hembra produce feromonas para atraer a los machos. En cuanto a la copulación, el macho utiliza sus espuelas pélvicas para sostener a la hembra. Luego enrolla su cola alrededor de esta, insertando uno de sus dos hemipenes en la cloaca de la hembra.
Por otra parte, la ovulación puede no ocurrir, sin embargo, la hembra retiene el líquido espermático hasta que el ovario libere los óvulos. Es ovovivípara, ya que los embriones se desarrollan internamente, dentro del cuerpo de la madre.
- Apareamiento y gestación. El apareamiento suele ocurrir en verano, entre abril y agosto. La gran mayoría de las boas no se reproducen anualmente. Además, es poco probable que aquellas hembras que se encuentren en condiciones físicas inadecuadas intenten reproducirse. En cuanto a la gestación, dura entre 100 y 120 días. Cuando los huevos están listos para nacer, empujan la cloaca y rompen la membrana que los protege, en la cual aún están envueltos. El tamaño de la camada puede variar entre 10 y 65 crías. Sin embargo, algunos pudieran ser huevos que nacieron muertos o que no fueron fertilizados. En el siguiente video se puede apreciar cómo se aparea una pareja de boas:
- Las crías. Las crías nacen vivas y miden alrededor de 51 centímetros. Son completamente independientes, demostrando instintos naturales de caza y de protección ante el atraque de los depredadores. Durante los primeros años crecen rápidamente. En este tiempo, mudan su piel regularmente. Los juveniles pasan la mayor parte de su tiempo en los árboles. Cuando estos se tornan pesados, cambian sus hábitos y se vuelven terrestres. En el siguiente video se puede apreciar el nacimiento de dos crías:
Alimentación de la boa constrictora
Es un carnívoro generalista. En la etapa juvenil, se alimenta principalmente de lagartijas, pájaros pequeños, ratones y ranas. Una vez que madura, su dieta se amplía.
Así, come monos, murciélagos, zarigüeyas, lagartijas, lagartos, ardillas, ratas y aves. También pudiera comer mamíferos de gran tamaño, como los ocelotes y los cerdos salvajes.
- La caza. Esta especie ajusta sus comportamientos de caza acorde a la densidad de las presas en su hábitat. En la gran mayoría de los casos, es un depredador de emboscada, esperando pacientemente a que el animal se acerque a su madriguera o al sitio donde se encuentra. No obstante, si escasean los alimentos, la boa se vuelve activa y sale a buscar comida. Generalmente caza de noche, como ocurre cuando se dirige a las cuevas de los murciélagos, o a las ramas donde están colgados, y los capturan. La boa no es venenosa. Para matar a su presa, pone en práctica un modo muy particular de depredación: la constricción. Para esto, agarra al animal con sus dientes y luego lo golpea contra las rocas o el suelo. Posteriormente, enrolla la presa con su cuerpo y la aprieta, hasta causarle la muerte. Luego se la traga entera. Sus dientes ayudan a que la presa baje por la garganta, mientras que los músculos la movilizan hasta el estómago. En cuanto al proceso digestivo, puede tomar entre 4 y 6 días. Esto va a depender de la temperatura ambiental del hábitat y del tamaño de la presa.
- La constricción. Anteriormente se creía que la boa constrictora sometía a su presa aplastándola, quebrando sus huesos o apretando los pulmones hasta sofocarlas. En recientes investigaciones, los expertos afirman que la estrategia empleada por este animal es completamente diferente. Una vez que la boa tiene el cuerpo de la presa envuelto con el suyo, la aprieta fuertemente. Esto hace que el corazón pierda la capacidad de bombear la sangre. De esta manera, la presa queda inconsciente, porque el cerebro no recibe sangre oxigenada, y posteriormente muere. En el siguiente video se aprecia cómo una boa se traga un lechón muerto:
Comportamiento de la boa constrictora
Esta especie tiene hábitos nocturnos, resguardándose durante el día en una madriguera, donde descansa. Sin embargo, suele pasar varias horas subida a los árboles, tomando sol. En días fríos, la boa constrictora puede volverse casi inactiva.
Además, es un animal solitario, que interactúa muy poco con sus conespecíficos. Únicamente se une a la hembra, durante el tiempo que dure el apareamiento. Esta boca ataca cuando se siente amenazada. Su mordedura puede ser dolorosa, pero no es mortal, porque este reptil no es venenoso.
Al igual que la gran mayoría de las serpientes, esta boa depende del órgano vomeronasal, localizado en la parte superior de la boca. Para captar los estímulos quimiosensoriales, saca su lengua y la mueve continuamente. Así, el ofidio percibe constantemente las señales químicas del entorno.
Asimismo, posee una buena visión, inclusive en el espectro ultravioleta. Además, tiene la capacidad de captar las vibraciones que producen los animales cuando se desplazan por el suelo. Esto contribuye con la localización de sus presas.
Referencias
- Boa constrictor. Recuperado de en.wikipedia.org.
- Boa constrictor. Recuperado de itis.gov.
- How snakes evolved to lose their legs. Recuperado de futurity.org.
- Snake Anatomy. Recuperado de reptilesmagazine.com.
- Boa constrictor. Recuiperado de animaldiversity.org.